Revista Gastronómica Digital
image

Síguenos en:

  • facebook
  • twitter
  • youtube
  • googleplus

Actualidad

Casa Marcial gana la final nacional de la VII Copa Jerez disfrutando de la versatilidad de los vinos del marco

Pilar Salas
Pilar Salas 8/11/2016Comentarios

Dos platos, un postre y sus correspondientes armonías con vinos de Jerez. A esa prueba se han enfrentado en Madrid para ganar la final nacional de la VII Copa Jerez cuatro equipos de Casa Marcial (**) de Arriondas (Asturias; Atrio (**) en Cáceres; El Cenador de Amós (*) en Villaverde de Pontones, Cantabria y La Curiosidad de Mauro Barreiro (Cádiz). Tras varias horas de trabajo y nervios se ha impuesto el formado por el cocinero Matteo Pierazzoli y el sumiller Juan Luis García, ambos del restaurante de Nacho Manzano, que se han ganado así representar a España en la final internacional que acogerá Jerez en mayo de 2017.

 

IMG_20161107_135141

A la VII Copa Jerez optaban una veintena de equipos, de las que sólo cuatro llegaron a la reñida final, todos ellos provenientes de restaurantes que apuestan por los vinos del marco. El murciano Juan Luis García, que ya ganó el certamen en 2011, propone este año en Casa Marcial un maridaje sólo con jereces para el menú degustación largo, porque considera estos vinos “grandes joyas enológicas de un una gran versatilidad”.
Durante cerca de un año trabajó con Pierazzoli la propuesta que ambos han defendido ante un jurado presidido por el responsable del Consejo Regulador de los Vinos de Jerez, Beltrán Domecq, y formado por los críticos gastronómicos Carlos Maribona y Alberto Luchini y por el sumiller Custodio López Zamarra, quienes reconocieron que no lo tuvieron fácil por la calidad de las propuestas.
El equipo García-Pierazzoli abrió boca con un tortellini de faisán y algas que propuso acompañar con el amontillado Viejo Zulueta (Bodega Delgado Zulueta) porque el toque marino del plato y la potencia de la caza conjugaban a la perfección con el carácter de Sanlúcar de este vino oxidativo, potente e incisivo. Luego dio el redoble de tambor con la becada y sus partes, siendo los únicos en ofrecer un triple maridaje que viajaba al triángulo del marco (Jerez, Sanlúcar de Barrameda y El Puerto de Santa María) para un plato que declinaba el ave: para el parfait de los higaditos y la cabeza asada ofrecieron Colosía Palo Cortado (Bodega Gutiérrez Colosía), la pechuga a la brasa con Sacristía AB Amontillado (Antonio Barbadillo) y el muslo guisado con Hidalgo Oloroso Villapanés (Bodegas Emilio Hidalgo).
En el postre volvieron a arriesgar, presentando como tal un goloso Pedro Ximénez Urium VORS Bodegas Urium), complejo y con 400 gramos de azúcar que contrarrestaron con el frescor y amargor de una ensalada de chocolate con helado de hierbabuena.
La propuesta del equipo de Atrio, formada por el cocinero Alberto Montes y el sumiller José Luis Paniagua fue de royal de aceituna con gamba de Salúcar, mejillón de roca, pimiento del piquillo y papel de anchoas armonizado con fino en rama Rey Fernando de Castilla; pichón glaseado al oloroso, garbanzo de hummus, morcilla de Guadalupe y nuez de macadamia acompañado con Oloroso Urium VORS, y espuma de PX, bizcocho de malta, toffee de naranja amarga, haba de tonka y ras el hanut con un Pedro Ximénez de Bodegas Emilio Hidalgo.
Desde El Cenador de Amós, Andrés Ruiz y Aratz Mendieta apostaron por anchoa de Cantabria, niguiri y alga nori acompañado de Fino Dos Palmas (González Byass); falda de ternera Tudanca y espárrago triguero con Oloroso Piñero VORS (Bodegas Juan Piñero), y el postre De Tanzania a Jerez, que armonizaron con Cream Tradición.
El dúo de La Curiosidad de Mauro Barreiro (que ultima su traslado a un nuevo local en Cádiz), formado por Mauro Barreiro y Álvaro Rivera, presentó un carabinero con leche de tigre, gazpachuelo de coco y galera maridado con Micaela, un amontillado de Bodegas Barón; chuletón de Barbate con fideo de berza gitana y su infusión, con el palo cortado Cruz Vieja de Faustino González, y té matcha y hierbabuena, cítricos, frutos rojos y rosas, con Medium San Rafael, de Barbadillo.
Un trabajo que demuestra que, como dijo el director del Consejo Regulador de la DO Vinos de Jerez, cuando se planteó este concurso bienal en 2013 “pensar en armonizar todo un menú degustación con jereces era un deseo, pero hoy estos vinos ocupan el lugar que les corresponde por derecho propio en los mejores restaurantes”.
Y es que a los vinos de Jerez les ha costado conquistar en España el prestigio del que gozan en el mundo, como demuestra la International Sherry Week, en el que se enmarca este concurso y que hasta el 13 de noviembre comprende múltiples actividades en 25 países. Aquí, todavía hay tarea pendiente.


Comentarios