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Chefs & Kids: Cocinando (y jugando) por el futuro

Pilar Salas
Pilar Salas 23/5/2018Comentarios

Entre cocinas, congresos y ponencias Chefs & Kids, una iniciativa en favor de Aldeas Infantiles SOS, se convirtió en una vía de escape para algunos de los grandes espadas de la cocina de este país, que volvieron a ser niños jugando con ellos. Con el Hotel Los Monteros 5*GL de Marbella (Málaga) como escenario, 24 cocineros que suman 40 estrellas Michelin y 120 escolares, esta actividad solidaria y educativa reivindicó la inclusión de la alimentación en su vertientes práctica y teórica en las escuelas tanto como el placer de jugar con la comida.

Los cocineros volvieron a ser niños, corriendo y dejándose alcanzar por pequeños armados de chocolate y plancton dispuestos a no dejar limpios ni un centímetro de piel ni de las chaquetillas blancas de sus ídolos, a quienes vencieron en una batalla sin resistencia en la que sólo ellos quedaron impolutos y ganaron una colección de autógrafos y fotos.

“Con la comida sí se juega” era el lema de esta primera edición de Chefs & Kids, que promete augurar más alegrías y más enseñanzas de cocina saludable, pero también más ayuda a Aldeas Infantiles SOS, que se encarga de proporcionar un entorno familiar a niños que no lo tienen en sus casas. La próxima edición será el 20 de mayo de 2019. La vertiente solidaria se plasmó en una cena oficiada por cocineros malagueños para sus colegas y más de 200 invitados cuyos fondos -350 euros el cubierto- se destinaron a la ONG. El restaurante El corzo de Los Monteros fue el primero de un hotel de España en recibir una estrella Michelin y como anfitrión, Sebastián Conejo se encargó de los aperitivos: crema de patata trufada con pulpo ahumado, cebiche de vieira con lima y emulsión de alcachofas, tempura de dorada con agridulce de mango y pincho de conejo con mojo picón.

Le tomaron el relevo las tapas: sopa de maíz y aguacate a la brasa de Benito Gómez (Bardal*, Ronda), gazpachuelo de curry verde con bolos de Diego del Río (a punto de estrenar su nuevo proyecto en Marbella), buñuelo de morcilla de Ronda y manzana picante de Marcos Granda (Skina*, Marbella), pasta de ajoblanco de José Carlos García (José Carlos García*, Málaga) y crema de yuca tostada con caviar ecológico de Ríofrío, aceite de hierbas y frutos secos de Diego Gallegos (Sollo*, Fuengirola).

El primer plato, un lomo de salmonete con emulsión de sus hígados y apionabo asado corrió a cargo de Juanjo Carmona (El Lago*, Marbella); el segundo fue una royal de rabo de toro con consomé meloso al Jerez y láminas de seta de Dani García (Dani García Restaurante**, Marbella) y el postre un helado de manzana asada, borrachito de Málaga y sabayón de oloroso de Mauricio Giovanini (Messina*, Marbella), todo ello regado con vinos de la Bodega Emilio Moro, uno de los patrocinadores del evento organizado por Avalon.

Antes de sentarse a la mesa a disfrutar del trabajo de sus colegas, los cocineros foráneos enseñaron a los niños a amasar pizzas artesanales, hacer brochetas de frutas, cocinar un huerto vegetal o preparar bocadillos saludables. El mundo vegetal sigue siendo una de las asignaturas pendientes de la infancia, más proclive a la comida basura, por eso se lanzaron a jugar con la comida.

Ángel León (Aponiente***, Cádiz) les facilitó el plancton que sirvió como primera “mascarilla facial” a él y a sus colegas. Y pronto se prestaron a seguirles el juego Eneko Atxa (Azurmendi***), Martín Berasategui (Martín Berasategui***), Paolo Casagrande (Lasarte***), Mario Sandoval (Coque**), Diego Guerrero (DSTAge**), Jesús Sáncchez (Cenador de Amós**), Francis Paniego (El Portal del Echaurren**), Paco Roncero (La Terraza del Casino**), Kiko Moya (L’Escaleta**), Fina Puigdevall (Les Cols**), Erlantz Gorostiza (MB**), Paco Pérez (Miramar**), Óscar Velasco (Santceloni**), Ricardo Sanz (Kabuki Wellington*) y Paco Morales (Noor*). Todos acabaron cubiertos de una mezcla de chocolate y plancton, y felices.

Pero su principal misión era intentar inculcarles hábitos saludables y todos aprovecharon para reclamar la inclusión de una asignatura de alimentación teórica y práctica en colegios e institutos, algo que no sólo beneficiaría a los alumnos, sino también al medioambiente ya que apostarían por productos de cercanía y de temporada. “Somos los que comemos y no somos conscientes de lo que estamos haciendo con el planeta, o lo cuidamos o se va al garete. Hay que enseñar a los niños a comer y a alimentarse, igual que se imparten deporte o matemáticas, y también a cuidar el planeta”, reclamó Diego Guerrero.

Muestra también de la importancia de los padres en la educación alimentaria de los niños es una de las pequeñas participantes en los talleres, Miruna Giurgea, de ocho años, criada en un entorno vegetariano y acostumbrada a comer frutas, verduras y vegetales. “Mis amigos del colegio me dicen que es mejor la carne que las verduras, pero yo las prefiero”, contaba quien tiene en una pizza vegetariana su plato estrella.


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