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Cinc Sentits reabre con doble oferta gastro y el triple de espacio

Belén Parra
Belén Parra 11/1/2019Comentarios

Tras 15 años en un local relativamente pequeño de la calle Aribau, el restaurante Cinc Sentits acaba de reabrir ampliado y renovado en el número 60 de la calle Entença de Barcelona. Hace un par de años que el chef y propietario Jordi Artal dio con los dos establecimientos que, entonces unidos en forma de u, se han reconvertido en su nuevo restaurante de autor.

La gírgola es uno de los platos del actual menú degustación

La gírgola es uno de los platos del actual menú degustación

El Cinc Sentits gana casi el triple de metros cuadrados respecto a su antigua ubicación –ahora ocupa 400m2- y podrá incluso doblar su oferta gastronómica porque sus diferentes espacios así lo permiten. El chef ya piensa en una carta que pueda complementar a los dos únicos menús degustación.

Con el cambio de emplazamiento, Artal ha replanteado la puesta en escena de su propuesta culinaria, muy apegada a sus orígenes y al producto local, como refleja parte del interiorismo. De hecho, el propio cocinero guió a los responsables de Zoo Studio y Destila Arquitectura por los campos de La Torre de l’Espanyol, donde se enmarca su historia vital, para que luego pudieran recrear esa identidad en una de las tres grandes salas del restaurante. La principal luce los techos de volta catalana típicos de los pisos antiguos del Eixample barcelonés, revestimientos claros y un luminoso patio interior en el centro al que, por el momento, aún no se puede acceder.

La sala más deslumbrante es la que cobija la “Mesa del Chef” para 8 comensales y vista directa a una cocina que Artal ha diseñado con todo lujo de detalles tras invertir casi dos millones de euros. Entre un espacio y otro queda la bodega custodiada por el sumiller y jefe de sala Eric Vicente, con 1.000 botellas y referencias sólo nacionales. Su personalísima carta de vinos tampoco tiene desperdicio.

Ante las dos horas que dura aproximadamente el servicio de cada menú degustación –entre el corto y el largo apenas distan tres platos y unos 20 euros- se cita a las reservas con cinco minutos de diferencia para personalizar el recibimiento, garantizar el efecto sorpresa y favorecer la armonía del recorrido hasta la mesa.

La cocina del autodidacta Jordi Artal es una de las más personales, sugerentes e incomprensiblemente desconocidas de Barcelona. Consiguió su primera estrella Michelin en 2008 y la ha mantenido hasta la guía de 2018 tras comunicar el cierre de Aribau en octubre del año pasado. Eso es precisamente lo que motivó que la perdiera en la edición de 2019. La recuperará seguro bien pronto.


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