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Actualidad

D.O. Penedès, donde el vino sabe a sol y Mediterráneo

Xavier Agulló
Xavier Agulló 26/6/2014Comentarios

Un ‘weekend’ pleno de historia, bodegas, menús gloriosos y cultura entre copas

Ya sabes: esa sensación de pillar la autopista el viernes por la tarde y dejar atrás la ciudad… Ahí está el punto de partida de este relato, en tiempo real, en busca del espíritu vitivinícola del Penedès, una cultura ancestral que embriaga el paisaje, las gentes y las emociones de esta tierra donde el sol y el mar Mediterráneo, en colisión virtuosa, han hecho de la uva hechizo. Un finde personalizado y abierto -sin stress– en el Penedès (uno de los muchos Penedès que puedes viajar) para disfrutar sus hoteles, sus bodegas, sus vinos, sus restaurantes y sus panoramas siempre con las viñas y la magia de la vid como decorado.

Finca Mas La Plana por Jordi Elias 300ppp

Finca Mas La Plana de la DO Penedès. Fuente: Jordi Elias

Introducción necesaria para ponernos en situación. El Penedès está formado por el Alt Penedès, el Baix Penedès y el Garraf, territorios con una historia de más de 50.000 años. Para comprobar este dato, sólo tienes que acercarte al yacimiento Neanderthal del Abric Romaní, en Capellades. Las excavaciones están abiertas el domingo (el resto de días debe ser bajo reserva), con visitas guidas -incluyen tiro al arco- y a un precio de 4 €. Información adicional en el 938 012 850. Pero sigamos viajando en el tiempo… Zona de paso de la Vía Augusta (se puede recorrer esta carretera romana entre Martorell y Tarragona, si se dispone de tiempo; o bien, más testimonialmente, desde Vilafranca del Penedès hasta Sant Pau d’Ordal) y frontera fortificada entre musulmanes y cristianos en la Edad Media, fue siempre, curiosamente, tierra conocida por sus excelentes vinos tintos. Hoy coexisten tres zonas bien distintas en la DO: el Penedès Superior (cercana a la Cordillera Prelitoral), el Penedès Marítimo (junto al mar y en la Cordillera Litoral) y el Penedès Central (entre una y otra zona). Y con microclimas diversos, fuente de la policromía de sus vinos: suaves y cálidos; templados y marítimos y, en el Superior, con más contraste térmico. En cuanto a los suelos, son tierras profundas, equilibradas entre la arena y la arcilla, permeables y retenedoras del agua de la lluvia y pobres en materia orgánica, uno de los rasgos distintivos de las tierras vinícolas privilegiadas.

El Penedès es también fuente de tradiciones singulares como los castellers o la fiesta de la filoxera, que representó el gran cambio en la elaboración de sus vinos, puesto que de allí surgió el cava. Y con el cava, imagen especular del champagne de Francia, llegaron las variedades blancas que todavía hoy mandan en el territorio. Macabeu, Xarel.lo y Parellada, las “tres gracias” del Penedés. A día de hoy, sin embargo, la diversificación es un hecho gracias a familias como Torres o emprendedores como el desaparecido Juan Carrión (más conocido como Jean León), que creyeron con razón que el terroir del Penedès permitía mucha más riqueza de varietales, tanto nacionales como extranjeras. Entre las mejor adaptadas, la Tempranillo, la Garnacha, la Cariñena, la Monastrell, la Cabernet Sauvignon, la Cabernet Franc, la Pinot Noir o la Merlot (tintas); y la Chardonnay, la Sauvignon, la Moscatel de Alejandría, la Riesling, la Gewürztraminer o la Chenin Blanc (blancas).Todo ello, a lo que hay que sumar una decidida visión prospectiva del uso de la tecnología y parámetros de creatividad personal están haciendo del Penedès una de las DO con más futuro internacional de España.

La llegada al hotel Mas Tinell. La cena-degustación

Aunque no resulta demasiado fácil el acceso desde la autopista al hotel Mas Tinell (hotel y bodegas), si uno se va fijando en las indicaciones (en camaradería cauta con el GPS) se llega en pocos minutos. Sorprende la primera visión del edificio: ensoñaciones gaudinianas que recrean una extraña construcción en forma de botellas apiladas en rima. Hormigón y metal, ondulaciones… Modernidad y sensaciones oníricas. La habitación, amplia y lujosa, se abre en un gran ventanal redondo (el culo de la botella) a las viñas circundantes –Chardonnay- y la cama, sí, es king size. Estamos en un cinco estrellas. Consejo: encargar inmediatamente un “enomasaje” en el spa. Realizado con aceites esenciales de la uva, muy antioxidantes, se rematan con una copa de cava o vino. Son sólo 65 € y ya estás fuera del mundo…

mas tinell

Tiempo de cena en el restaurante En Rima, donde, desde la pequeña cocina más que vista –es parte del mismo comedor- dirige el chef Jaume Balada, un viejo conocido. ¿Maridaje? Pues sí. Estamos de “enofinde”, ¿no? Y no hay que conducir luego… Además, la cocina de Balada es suave, tranquila, sin trepidaciones. Luego abordemos con alegría el Nature Real de Mas Tinell. Con un aperitivo de crema de foie gras con compota de manzana reineta y hoja de ostra. El mundo urbano de hace unas horas ya es pura neblina en el recuerdo… Tiradito de vieira con mejillones de roca y tomate marinado con leche de tigre emulsionada, caviar de aceite y huevas de salmón. Equilibrio. Chardonnay Mas Tinell 2012. Sopa cremosa de tupinambos con buñuelos de bacalao y crujiente de cerdo. Otra vez el buen balance, la amabilidad sápida. Coca de tataki de atún con aguacate, puntas de espárragos trigueros y ensalada de brotes tiernos. Cava Cristina GR. Lomo de cordero a la plancha con puré de celerí, chalota y boletus. Melosidad y concreción. Pizarra de quesos artesanos: “Brie” catalán de cabra; cabra con cúrcuma; tartera de vaca; azul de cabra. Y consomé de fresas con coco y jengibre. Gran final: Clos Sant Pau Muscat de vendimia tardía, ese toque mineral…

¿Recuerdas la king size?

Visita a Segura Viudas (Torrelavit)

Masia Segura Viudas.

La masía Segura Viudas.

Ojo con el GPS para ir desde el hotel a la masía Segura Viudas. Más vale hacer caso a las indicaciones que te den desde la recepción. El que avisa es avisador… No toma sin embargo demasiado tiempo llegar, a través de deliciosas y sinuosas carreteritas flanqueadas de viñas, a la soberbia masía Segura Viudas. La torre Galimany nos contempla con una historia que se remonta al siglo XII, en plena Reconquista. El silencio, en esta mañana vibrante de cielo, sólo se rompe con la brisa y los cantos de los pájaros que lleva… Imponente, el edificio se halla rodeado de viñas viejas -que se pasean como inicio de la visita- y de naturaleza. De hecho, además de la visita standard que vamos a hacer se pueden encargar tours más completos por la heredad con recorrido en coche, aperitivos ilustrados y hasta comidas maridadas.

Ya estamos con Ingrid, la guía. Y tras pasear entre los sarmientos de Macabeu penetramos en la bodega, construida en 1954 con la última tecnología de la época. Curiosa… Depósitos cubiertos de azulejos… Aprendemos los detalles de la elaboración del vino; bajamos, tres plantas más abajo, en la oscuridad y la quietud, a la cavas, para descubrir que el tiempo es calidad… Tras el recorrido, un aperitivo (queso, fuet, chips) con dos copas de cava o vino comentados.

Comida en Cal Pere del Maset

Cal Pere del Maset

Comedor de Cal Pere del Maset.

Sin duda, uno de los puntos calientes del weekend, Cal Pere del Maset. Así lo describí hace unos años: “no es extraño que este restaurante, escondido en Sant Pau d’Ordal, muy cerca de Sant Sadurní, sea el punto de encuentro público y secreto (¡qué negocios se habrán gestado en sus salones privados, en la espectacular mesa de la bodega, en la sala de habanos y licores…!) de las grandes familias bodegueras del Penedès. No es extraño, decimos, porque, a día de hoy, todos buscamos la materia prima perdida, el producto sublime y sólo levemente recordado… Justo la empresa que Joan Massana y su hijo Pere se han empeñado en cumplir. Todo lo que se pone en la mesa de este restaurante extraordinario es fruto de madrugadas en Mercabarna y el puerto de Cambrils. Todo es suma de años de pillar lo mejor, no, lo supremo de ambos lugares. Y si no, no hay. Pero todo esto no hace falta saberlo. A Cal Pere del Maset se va a celebrar el Mediterráneo, a glorificar el mar y la tierra, a vivir las sensaciones extremas de la gastronomía directa. Y la certificación de lo dicho, dejando aparte el gran esfuerzo de los propietarios, está en el plato”.

Colmenillas rellenas de foie de Cal Pere del Maset

Colmenillas rellenas de foie de Cal Pere del Maset.

Y así siguen… ¿Sabrías dónde encontrar cigalas tronco de 1 kg? Aquí. Pocas veces, cierto, pero sólo aquí. Más “normal” es encontrarlas de ½ kg. ¿Cómo lo ves? Tremendo Joan… Es él quien propone (vale la pena dejarse aconsejar) y su hijo Pere quien fantasea. Esto es sólo un posible menú… Calcari de Parés Baltà (13 €), un Xarel.lo ecológico, frutal, mineral. Anchoas Nardín 000 monstruosas en tamaño y grosor. Guisantes a la catalana mínimos, dulces. Colmenillas rellenas de foie gras, un clásico elaborado con raro rigor. Cigalas de Tarragona (gadagangs) de extrema tersura. Canelón de gallo del Penedès con trufa. Ni te cuento… Pardas Negre Franc de Bodegas Pardas (18 €), cacao, frutos negros. Fricandó de rape con alcachofas o melosidad restallante. Borracho con helado de maracuyá. Buñuelos.

Tip: el aceite Arbequina -fino, mimoso- que nos han servido durante la comida es de Cal Panxa, en Els Casots, muy cerca del restaurante, y se puede adquirir allí mismo en garrafas de 25 litros a 25 €.

El gran espectáculo de Mas La Plana (Torres)

Bodega Waltraud

Bodega Waltraud de Mas La Plana.

Aunque en el Penedès se pueden visitar multitud de bodegas –grandes, pequeñas, históricas, contemporáneas, etc.-, el recorrido por Mas La Plana, una de las joyas de Bodegas Torres, es obligado. Y, casualidad, está a 10 minutos del hotel Mas Tinell. La llegada ya informa del éxito de esta visita en forma de autocares, guiris, movimiento… El recorrido por la finca, un alto ejemplo de sostenibilidad –la familia ha gastado 10 millones de euros sólo en políticas ecológicas-, se hace en un tren eléctrico que va llevando al cliente por todas y cada una de las zonas de la bodega. Mas La Plana es un Cabernet Sauvignon de auténtico culto, para precisar, que surge de una pequeña finca anexa a la bodega. Antes de pillar el tren, sin embargo, se pasa por el auditorio para ver en vídeo la historia y trayectoria de la famosa familia. A partir de ahí, el viaje se transforma en una verdadera atracción, con impactos de todo tipo. El túnel de las estaciones, con aromas, sonidos e imágenes en la penumbra. Los vinos Mas La Plana, ocultos en una bodega Waltraud diseñada por el arquitecto Javier Barba, pionero en la arquitectura sostenible. Oscuridad. Show visual en trompe l’oeil. Los antiguos monjes nos miran desde los túneles infinitos del subterráneo… Hasta que, por arte de birlibirloque, suben las paredes que mostraban las imágenes en 3D y aparecen, reales y triunfantes, las barricas del vino… Se pasa por la zona de envejecimiento y se remata el tour en la viña, con una charla sobre los procesos ecológicos aplicados a la misma. Y, claro, la degustación: una copa de Viña Esmeralda. Shopping o Fundación-Museo…

Un paseo por Vilafranca del Penedés

Enoteca Inzolia

Enoteca Inzolia.

Tarde indolente… Y Vilafranca aguarda. Desde la nobleza medieval hasta el Modernismo, pasando, claro, por sus reputadas pastelerías y sus bar-a-vins. Hay que demorarse por los alrededores de la Basílica de Santa María, por el barrio antiguo, donde se hallan el Palacio de los Comptes-Reis (del siglo XII, donde murió Pere el Gran y actualmente Museo del Vino), el Palau Baltà, la Casa del Marqués de Alfarrás y la casa del Obispo Torras i Bages, hoy biblioteca. En la plaza de la Vila se encuentra el Ayuntamiento, modernista, y la capilla de Sant Joan, con portales románico y gótico. Muy cerca, las Ramblas proponen un recorrido por las opulentas casas modernistas y, un poco más allá, la iglesia de San Francesc contiene el soberbio retablo de la verge i Sant Jordi, uno de los tops de la pintura gótica catalana.

Pero… ¡qué sed! ¡Qué hambre! Hum… Parada en Inzolia, uno de los bares de vinos de referencia de la localidad. Aquí, el 90% de las botellas son DO Penedés, amigo. Tómate una copa y, si quieres, acompáñala de unas latas, unos embutidos, unos quesos… Dentro o en la terraza. Aunque acaso, sabiendo que el Penedès también es famoso por sus dulces, prefieras una pastelería… Como es notorio, en Vilafranca la reina golosa es la catania, dulce elaborado con almendras marconas enteras, tostadas y caramelizadas, recubiertas de pasta de almendra, avellana y leche y rematadas con una fina capa de cacao. Un puntazo. La marca “catania” está registrada por la empresa Cudié, lo que imposibilita el uso del nombre.

Así y todo, en la pastelería Bertrán tienen una especie de bula nominal y son totales. Excelentes también las trufas, los bombones y el pastel de albaricoque de l’Ordal. Ya “fuera de la ley”, la pastelería Casanella es la patria de la “cracania” –nombre con el que burlan el copyright de Cudié-, que elaboran con mil sabores. Muy interesante la que incorpora pulpa de uva; pero también las de coco, mango y canela, tiramisú… Y la “independentista”, con frambuesa liofilizada. Un must: la pastelería Trens/Forn de Sant, con sus coques únicas y, desde luego, los hojaldres y el “fru fru” (pastelito de bizcocho emborrachado, relleno de frutas confitadas y “topeado” de azúcar glaseado: ¿te imaginas el festín textural?). En la Fleca Parés, panadería obligada de Vilafranca, no hay que dejar de probar la tradicional “garlanda” (coca típica usada antiguamente para festejar la Pascua) o la coca “de llauna” de crema o el “pastís de Forner” o el pan de espelta… Aquí todo se hace con masa madre y con levadura natural… Tip: regálate un llonguet con tomate y tortilla a la francesa.

catanias

Vilafranca dulce: La garlanda de Fleca Parés, las catanias de Pastelería Bertran y las cracanias.

Festival culinario en Cal Ton

Cal Ton

Comedor del restaurante Cal Ton.

Ton Mata, Montse Mata y Àlvar Salas. Buen rollito y calidez desde hace 32 años, pero sin dormirse en los laureles. Cal Ton es la misma expresión del mercado presentada con criterio y amor semana tras semana… Ya sabes, uno de estos raros restaurantes en los que, sólo entrar, sabes que lo vas a pasar bien. Cierto. Y para celebrarlo en avant, descorchamos un Principia Mathematic (Xarel.lo con barrica) de Alemany i Corrió, pequeños productores de la zona (19 €). Su frescura levemente amarga acompaña el pan de aceitunas del antes mencionado Parés y el aceite Carlota (perteneciente a la familia Danone; lo puedes adquirir en Finca La Gramanosa, en Avinyonet), prólogo a un aperitivo de boquerón marinado con pan con tomate deconstruido (en formato migas).

El xató de Cal Ton

El xató de Cal Ton.

La fiesta comienza en serio con el xató (plato más que tradicional del Penedés y sujeto a verdaderas peleas por su paternidad entre Vilafranca, Vilanova, Vendrell y Sitges), que en este caso, y de forma “sacrílega”, incluye tripa de bacalao frita, lo que le da una textura diferente a la elaboración, además de kalamatas de la finca de los Danone y aceitunas negras licuadas. ¿Canelones? Toma dos: uno crujiente (pasta filo) de gallo del Penedès con piñones y orejones por encima; otro de tres carnes con bechamel de moixernons. No pasa nada. Pulpitos de Tarragona salteados con mini verduras sobre patata confitada, y ¡caray!

Cambio de vino. Finca Viladellops, Garnacha y Syrah, pelo barrica. Minerales y especias desde El Garraf… Potencia y potencia: rabo de buey con peras al vino tinto, poderoso, recio aunque con sensibilidad, ya sabes… Y la Tatin con helado de vainilla, impecable, y aun el crujiente de naranja y limón al horno…

Ciertamente, “cualquier noche puede salir el sol…”

Más Tinell y Mas Tinell

Mmm… Regreso a la habitación, las amenities de vinoterapia… Y tras sueños necesariamente báquicos, el sol reventando sobre las viñas, llenando el aposento de Mediterráneo… Sí, desayuno en la cama, definitivamente.

Y visita a la bodega Mas Tinell. Justo al lado del hotel. La visita normal (la VIP incorpora catas por etapas en la bodega). Primero, también al lado, pequeña clase de varietales (con degustación de las uvas en temporada) para entrar en situación. Luego explicación de la vinificación, la crianza, la sala de barricas… Un viaje subterráneo al mundo del vino del Penedés. Finalmente, la cata, ya sea en la sala de barricas o en la mesa de catas del lobby del hotel. Tres copas distintas acompañadas de palomitas, con análisis pormenorizado. Todo muy personalizado a lo largo de una hora y media. Y quien lo desee, paseo por las viñas…

Vinseum: un museo del vino con taberna, claro

Vinseum

Fachada principal del museo Vinseum en Vilafranca.

De nuevo en Vilafranca, camino al Vinseum, el espléndido museo del vino emplazado en el palacio medieval donde murió el rey Pere el Gran. Este fue el primer museo del vino de España, por cierto, y, a día de hoy (hay prevista ampliación en el edificio contiguo), ocupa 500 metros cuadrados de exhibición. El concepto: una mirada transversal al vino a través de las distintas disciplinas del conocimiento. Todo muy cool, y más si digo que lo diseñó Dani Freixes. El recorrido, muy ameno y con recodos asombrosos, nos lleva por la historia del vino, por la evolución de sus paisajes, por las cartografías catalanas (disponen de un centro de documentación desde el XIX hasta ahora mismo), por audiovisuales en trompe l’oeil… Vitrinas multimedia desde la Prehistoria hasta la actualidad. Luego pasamos a las viñas y al origen de la viticultura con elementos singulares como unas semillas del siglo VII AC y distintas piezas arqueológicas, maquinaria antigua, etc. Parada: pinturas de uvas prefiloxéricas de Maribent (XIX). Seguimos… La bodega, la elaboración del vino (audiovisuales), el comercio del vino… Y, ojo, espectaculares pinturas modernistas de Masriera… Y esos deliciosos dioramas de los años 50 del XX primorosamente recuperados. El consumo: la mesa, la iglesia, el bar… Cuadros antiguos, retablos, telas de Guinovart o Casamada, fotos… El vino como metáfora de la amistad: un gran cuadro de Xavier Nogués…

Xavier Fornos y Ton COlet en La taverna del Vinseum

Xavier Fornos y Ton Colet en La Taverna del Vinseum.

¿Decías que con la visita venía una copa? Xavier Fornos, Director Técnico del Vinseum, sonríe con aquiescencia. Por cierto, Vinseum ha recibido hace unos meses el Premio al Mejor Museo del año de L’Associació de Museòlegs de Catalunya. Es justo. La copa… Pero… No, no es una copa neutra en un mostrador, no: nos trasladamos, junto al patio central abierto del museo, a La Taverna del Vinseum, donde atiende el sumiller Ton Colet, que propone un montón (20 referencias que cambian semanalmente) de vinos de la DO Penedès gracias al uso de la “enomatic”. Nos decantamos por un Vinomi (Xarel.lo y Xarel.lo vermell), de Bodegas Descregut “vinos inquietos”. Frutas exóticas. La botella cuesta 7,60 €. Si quieres tomar una segunda copa, van a 2,10 €. Pero en la Taverna también hay tapas, elaboradas todas al momento, ten paciencia. Croquetas de berenjena, risotto de ceps, buñuelos de bacalao… Somos tres en la barra y acabamos pagando… ¡5,50 €! NO es raro que la Taverna se haya convertido en el hot spot de Vilafranca…

Tip: el pack Menú Vinseum es indeclinable: visita al Vinseum, comida o cena en Cal Ton, El cigró d’or o El Racó de la Calma y pase gratuito para visitar 14 bodegas del Penedès (dispones de seis meses) por sólo 40 €. Sí, ya, ya: www.vinseum.cat.

Todavía, antes de regresar a Barcelona, intenté un último asalto gastronómico en el reciente Divínic, regentado por Pere Massana (¿recuerdas? El chef de Cal Pere del Maset), pero estaba cerrado…

Para los que nunca “en tenen prou”

Lugares con “vistas” e historia: castillo de Olèrdola (Olèrdola); conjunto monumental de La Roca (Sant Martí Sarroca), castillo de Penyafort (Santa Margarida i els Monjos); ciudadela ibérica de Calafell (Calafell).

Bodega de Segura Viudas.

Otros restaurantes muy interesantes en Vilafranca: Casa Joan, tradición con peso; y El cigró d’or, de Oriol Llavina, pasote de producto y nivel culinario (está junto al Mercado). ¿Y en El Vendrell? Casinet, Miquel Soria, Petit Vendrell, Stil. En Sant Sadurní, Cal Blay o La Cava d’en Sergi.

Más pastelerías de culto: pastelería L’obrador d’Oriol Rossic, en El Vendrell; y pastelería Cal Carafí, en Sant Sadurní.

Otras bodegas para visitar: Augustus (Carretera de San Vicenç, El Vendrell), con oportunidad de probar no sólo sus vinos, sino el famoso vinagre Forum; el chateau Jean Leon (Camí Mas de Rovira, Torrelavit); Can Ràfols dels Caus (Av. D’Olesa, Avinyonet), Jané Ventura (Carretera Calafell, 2, El Vendrell)…

Y enotecas: La Farmàcia (Alt, 33, El Vendrell) y 7 de vi (plaça de les Garrofes, El Vendrell; Cal Feru (Diputació, 51, Sant Sadurní)…

Miscelánea shopping gastronómico top: carquinyolis en Sant Quintí de Mediona. Embutidos de calidad en Embotits Mitjans en Moja. Butifarras en Tocinería Serra, en Cuadrada de Fontrubí; y en Embotits Mallart, en La Llacuna. Gallo del Penedés y pato mudo en Cal Tinons, en Pacs del Penedès.

Para actividades enoturísticas de todo tipo (rutas, senderismo, bicicletas entre viñas, experiencias, cursos de cata, etc.: www.enoturismepenedes.cat/

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2 Comentarios

  1. Luisa dice:

    Tendré que probar alguno…
    Por el momento mi recomendación son los Bobal de la DO Utiel Requena que son una maravilla para ser monovarietales.