Revista Gastronómica Digital
image

Síguenos en:

  • facebook
  • twitter
  • youtube
  • googleplus

Actualidad

Dani García: hoy, siempre, todavía.

Fernando Huidobro
Fernando Huidobro 16/3/2015Comentarios

Sobre la cocina del chef malagueño

“Hoy es siempre todavía”, escribió Machado. Si transmutáramos este aforístico decir en interrogante acertijo, la respuesta a Dani le vendría dada: LA COCINA. Eso es lo que hace hoy, ahora, todavía y siempre: cocinar. Tan solipsista en su quehacer como Don Antonio en el suyo.

dainga

El chef Dani Garcia.

Y por los dioses del goce que lo practica como a ellos les gustaría. Lo contratarían para las cocinas del Olimpo sin titubear. Dani nació con ese don y esa vocación y, afortunadamente para quienes probamos la interpretación de sus sueños, llegó, supo llegar, a hacerlo su dedicación, su profesión y su vida. Vive para ello. Dos ingredientes no pueden faltar en la gran receta de vida de cocina: la primera, es ésta, el haber nacido para ello, tener la gracia, el toque, la magia, la sensibilidad, la mano de cocinero. La segunda, ya saben, “que te pille trabajando”, currar y currar, dale que te pego, a esos dioses rogando y con la mano del mortero dando. Esta es la verdad última de la restauración, una consagración permanente al trabajo; esta profesión exige un sacrificio personal continuo y diario, al completo. Tiene muchas vertientes, demasiadas variantes y variables, que no permiten la relajación a quienes quieren estar en el top y mantenerse en él.

Estas son las verdades del barquero del Dani García de hoy. A tan sólo unos meses de su reinvención y mudanza dentro de su inseparable y querida casa natal, Marbella, la recreación de su cocina ocupa su tiempo y su espacio (ya, siempre, todavía). En el Hotel Puente Romano ha subdividido, repartido, partido en dos su cuasi ilimitada capacidad creativa: Dani García RestauranteBiboAndalussian Brasserie&Tapas.

Bibo

Bibo Andalusian Brasserie & Tapas

Y lo cierto es que el sumando de ambos restoranes asume por completo el carácter de su cocinero, su manera de entender la vida y la cocina, su dicotomía y su eterna contradi(c)ción. En una mano, el goloso comilón incontenible ante unas gambas al ajillo de toma pan y moja, de chuleta y marisco, de pizza y pato pequín, de sushis y tiraditos, de platos mil de piparritas fritas, de churros tejeringos mañaneros y espetos y pescaitos playeros. Y en la otra mano, el exquisito y excelso, el pinturero enblanco del preciosismo gastró que borda el encaje de bolillos y el crochet, retomatea la pipirrana hasta el extremo, reinventa a diario las sopas frías, reconduce sus inclinaciones asiáticas hacia el mediterráneo y mira de reojo a la madre Francia para cuajar la mejor cocina andaluza, “fina y filipina”, que nunca se ha hecho e interpretado: de raza, de lejos, larga y cambiante, divertida y alegre, bailaora, histórica, popular, mestiza y elegante. Porque Andalucía, con sus andaluces de hoy, dentro, siempre ha sabido vivir. Pero todavía está en la brega de añadir a esa sabiduría la del buen comer refinado y de alta alcurnia culinaria, no aquél otro comer de venta y calle al que Cervantes llamó Sancho y que dominamos a la perfección. Dani es el nexum gastronomicae entrambos mundos.

Restaurante Danig

Dani Garcia Restaurante

Volviendo a Machado, diría que la obra culinaria de Dani García recoge, en suma, el carácter del folclore de nuestra tierra y carácter, bien entendido y valorado como raíz y fuente de la cocina auténtica malagueña y andaluza, para llevarlo a través de la ética de la dedicación plena y el trabajo continuo, golpe a golpe, por la senda de la educación para la gastronomía, escuela y despensa, hasta cotas magistrales sólo alcanzables gracias a su natural imaginación y fantasía creativa, “haciendo camino al andar” gracias a su inconsutil empeño por recordar ese don preclaro de sus sueños y ser él mismo, dando así, paso a paso, sentido y consistencia a su cocina, en la que nos reconocemos y se conoce Andalucía. Hecha realidad hoy, ya para siempre, pero todavía con un largo y arduo futuro por delante, su infalible mañana y su cocinero. Que, como sentencia el maestro, “ya es mucho que vayamos a alguna parte. Estar de vuelta, ¡ni soñarlo!”. Se hace cocina al cocinar.