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Actualidad

De estrenos y aniversarios por Barcelona

Luis Tusell
Luis Tusell 11/4/2014Comentarios

De los nuevos Ajoblanco y The Market, a las efemérides del Hotel DO, L’Olivé, El Xiringuito d’Escribà y El Suquet de l’Almirall

La crisis no se ha ido aún, pero como mínimo sí ha entrado en otra fase. En esa en la que tras el impacto inicial y el inicio de la recuperación, muchos han decidido dejar de lamentarse y ponerse las pilas. No sólo los valientes que abren un negocio, sino los que lo tienen desde hace años y han resistido, que ahora deciden moverse para no caer en el olvido. Barcelona ha vivido en las últimas semanas todo esto, de la mano de Ajoblanco, The Market, el Hotel DO Plaça Reial, L’Olivé, El Suquet de l’Almirall y El Xiringuito d’Escribà. Dos estrenos y tres aniversarios, con una reinvención con polémica incluída.

Vista interior The Market

Vista interior del restaurante The Market.

The Market Barcelona se une a la ya robusta oferta gastronómica peruana de la ciudad condal. Acude a visitarlo la compañera Arantxa Ruano, que es la que nos cuenta sus detalles. Un restaurante que nace de una mezcla espontánea de culturas: establecimiento ubicado donde antes se encontraba un restaurante de cocina turca, con propietarios de origen sueco y argentino y un chef ejecutivo peruano con ascendencia japonesa. Nos cuentan que el nombre del restaurante quiere unir el concepto de cocina de mercado y tradición con el de la ciudad de Barcelona. En realidad, dentro nos encontramos con un mobiliario muy actual y una estética moderna acompañada de pinturas y figuras que nos recuerdan al colorido y multirracial Perú. Nada que ver con la apagada y triste entrada que no le hace ningún favor a la cocina. Contadas mesas al inicio y una larga barra (el futuro ceviche y pisco bar) que acogerá próximamente el espectáculo cevichero formado por 12 variedades del emblemático plato de la cocina peruana.

Nicky Ramos, su chef ejecutivo, cuenta con amplia experiencia en establecimientos gastronómicos ligados a cadenas hoteleras y ahora enseña todas sus artes culinarias en The Market Barcelona. Su idea es mostrar al público las “cocinas del Perú”, teniendo en cuenta que no existe una única en este país. Nicky ha concentrado todo su arte culinario en la exaltación de los ingredientes y aromas de los platos, que no en la técnica, para hacer comprender al comensal el sabor original del Perú.

La extensa carta de The Market contiene siete variedades de ceviche y un tiradito. Pero el festival peruano del pescado marinado no se acaba aquí. La creatividad gastronómica de este lugar es muy amplia y están preparando aún más versiones para poder llegar a servir hasta 12 ceviches en su nueva barra de degustación. El precio medio final de un buen ágape en este restaurante puede alcanzar los 40 euros, pero hay que tener en cuenta el tamaño de algunas raciones, mayor de lo habitual en este tipo de establecimientos.

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Aperitivo, causa limeña y pulpo de The Market.

Empezamos con un tierno tiradito de pulpo en forma de aperitivo, servido con unas crujientes algas. Una potente, fresca y sabrosa causa limeña “de las Abuelas” le sigue. Nos engancha recordando a nuestra ensaladilla rusa y por su intenso color amarillo y ligero picante (del ají con el que se ha elaborado). De nuevo más pulpo sobre la mesa. Esta vez con una salsa de olivas del Perú creando un plato de influencias japonesa e italiana.Quizá le falta algo de fuerza. Llegan los ceviches, en raciones fácilmente compartibles. Uno de estilo clásico, cocinado con mero y sin muchos aportes más que el propio pescado y la salsa de tigre. Otro de estilo nikkei, con atún y un marinado con base de soja. Y como colofón final, un sorprendente plato de seco de cordero servido con un gigante trozo de carne que se deshace junto a una crema de alubias, cerveza negra y pisco.

La mayor sorpresa de The Market llega al final, con la parte de los postres. Nos sirven una copa con una deliciosa y dulzona quinoa (sí, ¡quinoa!) con frambuesas, que nos cuentan que se ha elaborado con leche condensada y dulce de leche. Magistral y original forma de sacarle partido a este cereal que se cultiva en tierras peruanas.

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Ceviche, cordero y quinoa como postre.

La otra novedad nos sitúa en la calle Tuset, un enclave estratégico para el ocio nocturno de alto standing, y donde José Lombardo y Kate Preston han abierto una evolución de su Taller de Tapas y Casa Delfín. Con el diseño de (¡oh sorpresa!) Lázaro Rosa-Violán, Ajoblanco es un espacio donde comer o cenar y tomar copas. Cocina de mercado, sin grandes complicaciones pero con un producto correcto. Desde tapas clásicas, a propuestas algo más originales y a raciones para los más hambrientos, como las piezas de carne. Es un local divertido, de estos que se ponen de moda, con un reservado muy adecuado tanto para ágapes como para copas. Su único inconveniente es la insonorización (me cuentan que lo van a arreglar) ya que a veces, con la música a todo volumen, es difícil conversar. El precio es muy flexible, pero se nos puede ir a unos 40-50 euros. Por su ubicación, acoge comidas de trabajo a mediodías y el fin de semana cenas de gente joven antes de entrar a Sutton o Bling Bling.

Restaurant L'Olivé

Los propietarios en la celebración del aniversario.

No me muevo de la gama media pero para entrar en los aniversarios de algunos clásicos de la ciudad. L’Olivé ha cumplido los 30 años con la buena salud y la “ilusión” que le da su propuesta de cocina catalana tradicional en un local elegante y bien situado y con una sala de servicio impecable. Josep Olivé, que cuenta también con otros locales como Paco Meralgo, Vinya-Roel, Tuset o Barceloneta, dice que ha delegado funciones porque está “semijubilado”. En parte lo ha hecho en su hijo Oriol, que dirige la oferta gastronómica del grupo, sin salirse del camino por el que se han guiado en estas tres décadas, aunque con nuevos proyectos ya en mente.

En L’Olivé, que empezó en Muntaner-Còrsega y ahora está en Balmes-Consell de Cent, se han servido y se siguen sirviendo platos como el helado de ciruelas al Armagnac, arroz de pieles de bacalao, trinxat de Cerdanya, croquetas de jabalí, hígados de cabrito con cebolla, espalda de cabrito al horno, brandada de bacalao, rape al ajo quemado, pimientos del piquillo rellenos de merluza o las habas a la catalana. Un recetario de clientela fiel y a la que  en los últimos años se han sumado los turistas, que ocupan según Olivé, una tercera parte de las mesas. Algo que ayuda a compensar los estragos de la crisis que según comenta el propio dueño, les quita “algún cliente” y “los que vienen gastan menos”. Así que es un agradecido del turismo, que representa el 40% de la facturación de todo su grupo.

También en buena parte del turismo viven los dos siguientes protagonistas del artículo. Quim Marqués, del Suquet de l’Almirall, y Joan Escribà, del Xiringuito de l’Escribà. Ambos se han especializado en arroces en la zona litoral de la capital catalana. Quim, en plena Barceloneta, y Joan en la playa del Bogatell. El Suquet cumple 25 años, y se ha lavado la cara en la sala (nueva decoración y un reservado excepcional en el sótano) y en la cocina: la carta pasa a dividirse en cinco partes (ensaladas, crujientes, cazuelas y woks, acabados de pescar, arroces y fideos).

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La familia del Suquet de l’Almirall con su pastel de aniversario y su Paella Catalana.

A esto se le añade el Menú de l’Almirall, disponible de martes a viernes a mediodía, y las propuestas de la pizarra, cuatro platos y un arroz fuera de carta que varía en función del producto fresco y de temporada. Los arroces y los buñuelos siguen siendo de los mejores de la ciudad, pero además, ahora ha inventado un nuevo arroz. Quim le ha llamado La Paella Catalana, lo que ya le ha costado las críticas previsibles del comando de Al Paella, presuntos defensores de la paella original valenciana (aunque aún no se han puesto de acuerdo en cuál es). No sólo eso sino que además no ha podido registrarla, como sí hizo con la Paella DO Barceloneta. A la catalana, le pone arroz del Delta del Ebro, guisantes del Maresme, pollo del Penedès, calamar de Blanes,cigalas de la Barceloneta y hasta unas ciruelas del rostit. Imaginación e impulso para un inconformista.

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Joan Escribà con sus arroces en el Xiringuito de l’Escribà.

En plena playa del Bogatell, Joan Escribà cumple 20 años desde que abandonó la pastelería familiar y capitaneó su nuevo barco: el Xiringuito de l’Escribà, más un restaurante que un chiringuito. Sus arroces gustaron desde el primer momento, y su localización era un win-win. En verano, está siempre a rebentar. En invierno, los fines de semana también llena. Ese trozo de playa se ha convertido en su ecosistema, porque justo delante gestiona desde el año pasado un chiringuito de los de verdad, en la propia arena de la playa.

Se trata de La Guingueta, una concesión que adquirió junto a otro chiringuito con Carles Abellán y que finalmente por desavenencias ahora gestionan uno cada uno por su cuenta, y en ambos casos ofrecen una oferta gastronómica que rompe con el estereotipo y realidad de los chiringuitos de la mayoría de playas. Aquí se come bien. Así que entre una cosa y la otra, Joan Escribà se pasa la vida en la playa, a la que va en bicicleta desde su casa en el Poblenou. “Vivo bastante desconectado del mundo”, nos explica este hombre que tras muchas vicisitudes, es feliz con lo que hace. Y la verdad es que hace feliz al que le visita, con una gran variedad de arroces y fideuás, platos de cocina de mercado, un original airbag de jamón imprescindible y unos postres deliciosos (de los que te presentan presencialmente) aunque no sean de la pastelería familiar.

Y por último, el Hotel DO Reial. Aquí ya vamos más arriba….Este hotel boutique gastronómico de cinco estrellas incrustado en pleno centro del barrio Gótico de Barcelona, apuesta desde sus inicios, justo ahora hace dos años, por la más alta calidad y el trato más cercano posible. Pero además, por una gastronomía cuidada, con productos de primera calidad, algunos elaborados por la propiedad del hotel, la familia Majó, como el queso Reixagó. En la fiesta del segundo aniversario, que se celebró en la terraza del hotel, en plena Plaza Reial, se sirvieron las especialidades que ofrece este establecimiento de tan solo 18 habitaciones: variedad de arroces, pasta artesana hecha en el propio hotel, gambas del Mediterráneo en diversos formatos, y por supuesto, buenos vinos y cavas, quesos y jamón extremeño. Todo bajo la coordinación del chef Pere Moreno, que dirige la oferta gastronómica del hotel, tanto en su terraza, la azotea y el restaurante gastronómico, La Cuina del DO, un rincón a descubrir por los barceloneses.

Una fiesta en al que vimos a gente del mundo empresarial y algunas figuras de la gastronomía barcelonesa, como Josep Monje (Via Veneto) o Hideki Matsuhisa (Koy Shunka), que asistieron para apoyar el proyecto de la familia Majó.

¡Enhorabuena a todos!

2 Comentarios

  1. Mirko Carturan dice:

    Sin olvidar los 20 años que cumple casa calvet ! Otro clasico. Saludos Mirko.