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Actualidad

“Dos Cielos es un buen restaurante. Esto será un avión”

David Salvador Ibarz
David Salvador Ibarz 18/5/2018Comentarios

A mes y medio de la inauguración, Sergio y Javier Torres (Barcelona, 1970) no ocultan su emoción. “Será el restaurante de nuestros sueños”; 800m2 de cocina con mesas diseminadas para recrear a lo grande “la cocina de nuestra abuela Catalina, donde empezamos a amar esta profesión”. Es Cocina Hermanos Torres, la evolución del Dos Cielos**, el restaurante que los gemelos barceloneses inaugurarán a finales de junio en el barrio de les Corts de la capital catalana (Taquígraf Serra, 20), y en el que estos días se les puede ver ultimando disposiciones y querencias.

Así será el nuevo Cocina Hermanos Torres

Así será el nuevo Cocina Hermanos Torres

“La vida son etapas, y esta es una nueva. O lo hacíamos ahora o ya no lo hacíamos. Nos podíamos quedar como estábamos”, más que satisfechos con dos restaurantes y un programa televisivo que revierte, “pero nos mueve la ilusión y el gusanillo. Sabemos que podemos aportar algo más”. Con reservas abiertas a partir del 1 de julio, en Cocina Hermanos Torres trabajarán más de 30 personas entre cocina(s) y sala -gente de nuestro equipo o gente que ya ha trabajado con nosotros anteriormente, de total confianza- y nació “hará unos años cuando vimos que en Dos Cielos no podíamos llevar a cabo la cocina que queríamos por espacio e infraestructura”. Los Torres piensan en grande y se agradece.

Obra del estudio OAB, se estructura a partir de tres pianos de cocina que ejercen de núcleo y en los que se trabajará. Alrededor, mesas; detrás, partidas repartidas en salas abiertas. “Una gran cocina en la que la experiencia sucederá en la interacción entre ellas, camareros y clientes”. Un restaurante “donde sucederán cosas” que no desvelan, un restaurante con partidas especializadas y con espacio y manos “que no hemos visto en otro sitio del mundo, pudiendo recordar a lo que hacía Girardet”, comenta Javier, que pasó por los fogones del ilustre cocinero suizo.

Cocina Hermanos Torres “es un proyecto 100% nuestro, donde desplazaremos el I+d y donde trabajaremos cada día”. Será en Barcelona porque es “nuestra ciudad, porque era aquí o en ningún sitio, aunque hemos tenido ofertas para movernos”. Cuentan que un empresario les invitó a Mónaco para “hacer algo allí. Nos ofrecía un dineral. Fuimos con la familia y dijimos, ¿qué pintamos aquí?”. Y de aquellos barros, estos lodos, aquí solidificados en un local que aspira al máximo. Michelin está avisada del cambio.

La experiencia Cocina Hermanos Torres

Aún con el local en obras, la mente vuela al hablar con ellos. Ves renders y captas mensajes. Al local se entrará, explican, tras dejar atrás una fachada de 20 metros que, sobre un dibujo de la artista Regina Saura, cambiará de iluminación –obra de iGuzzini- para recrear temporadas. “Somos de naturaleza y de temporada, lo que se verá reflejado en carta y entrada”. La experiencia Torres -sin ser al uso- comenzará en la calle.

Ya dentro de esa nave industrial te recibirá un abrazo. Sí, un abrazo. “¿En qué restaurante te reciben así?”. Calor y al bar, aledaño a la fachada, en uno de los extremos de la sala. Servirá de inicio para servicios pero los hermanos están pensando mantenerlo abierto para el entre horas. “Seguramente lo haremos y con una buena propuesta gastronómica. Llevé el bar del restaurante de Alain Ducasse, quien me enseñó la importancia de éste en un restaurante”, comenta Sergio.

La zona del bar con la bodega a la izquierda. Cocina Hermanos Torres

La zona del bar con la bodega a la izquierda. Cocina Hermanos Torres

Tras el bar, y antes de tomar asiento, la bodega –que están acabando de perfilar- podrá acoger al curioso. “La hemos potenciado y generará historias. Queremos dotarla de personalidad y acción también durante el servicio”. Nada será porqué sí. Y menos, la experiencia en mesa. Partiendo de los tres pianos centrales (dos calientes y uno frío, diseñados por los mismos chefs), el cliente vivirá en una cocina sin sus perjuicios. Lo hará escuchando “¡oído chef! y poco más, ya que nos hemos preocupado de la insonorización (personal con pinganillo, uso de goma y no hierro en cocinas…) y del olfato del cliente”, para que nada interfiera la experiencia. Sobre las cabezas, mientras tanto, las campanas volantes de las partidas y un techo iluminado por una malla de nubes del diseñador Pete Sans.

Te han convencido pero hemos venido a comer. Cocina Hermanos Torres promete una carta evolucionada de Dos Cielos estructurada en menú degustación y carta, “para quien venga a comer dos o tres platos”. Todavía sin la propuesta cerrada (“es en lo que nos vamos a poner ahora”), apuntan a la temporada y al producto como ejes centrales, y aseguran que el resultado “no será caro para lo que será”.

El proyecto se completa -porque espacio tienen- con una partida que potenciarán como la de los postres (“entre otros, trabajamos con la Chocolate Academy para hacer un proyecto dulce maravilloso”), con la instalación de una aula de formación en el propio restaurante (“firmaremos acuerdos con escuelas y también debe funcionar como escuela propia de alta rendimiento, para cursos temáticos”) y con el uso de las últimas tecnologías también en el lavabo.

El nuevo “avión” de los Torres está listo. La experiencia se intuye, y se intuye global, “ya que cuando el cliente salga por la puerta y crea que ha acabado, ésta volverá”. Es el antes, el durante y el después que buscan los Torres en su nuevo local, “un restaurante que aspira a ser uno de los mejores de Europa”. Ambición no les falta. El resultado de la apuesta, en un mes y poco. Es un all-in. Tienen cartas.


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