Revista Gastronómica Digital
image

Síguenos en:

  • facebook
  • twitter
  • youtube
  • googleplus

Actualidad

El día más largo

Salvador Garcia-Arbós
Salvador Garcia-Arbós 9/10/2013Comentarios

De gintonics, pintxos, pan y Elkano, en el segundo día en San Sebastian Gastronomika-Euskadi Basque Country

El segundo día de San Sebastian fue muy atlántico: nublado y plomizo, un regalo del cielo a la delegación inglesa para que se encontraran como en su casa. Para un tipo mediterráneo como el caníbal que firma esta crónica fue un día sufrido. Sabrán que, en congresos y festivales siempre existe el día más largo. A pesar de que uno es consciente de la necesidad de echarse a la cama tras una jornada larga y agobiada, uno decide ir a descansar y airearse con los compañeros. Unos pintxos, unos potes, unos vinos y un txuleton en alguno de los locales infinitos que existen en Donostia, para luego salir andando hasta el Boulevard para recorrerlo de punta a punta.

La acera sur del Boulevard está llena de congresistas andando y fumando, comparando los gin-tonic de Dickens, vecino del Ayuntamiento y de la Kontxa, con los del Museo del Whisky, cercano al Kursaal, centro de operaciones del San Sebastian Gastronomika-Euskadi Basque Country.

Joaquín Fenandez Rebollo en la puerta de entrada del Dickens.

Joaquín Fenandez Rebollo en la puerta de entrada del Dickens. Foto: @Vadorgarbos

No voy a descubrir nada, solo constatar algo de conocimiento universal: Los gintonic del Dickens y de Joaquín Fernández Rebollo, su propietario, se escriben en mayúsculas, son equilibrados, frescos, con una armonía perfecta entre los azúcares y los amargos, digestivos ideales para después de cenar. No son empalagosos, ni una ensalada, ni una macedonia de frutas tropicales.

En el Museo del Whisky tomo whisky y, por una razón más que trivial, lo recomiendo. Lo sirven perfecto, con vasos ideales de cristal fino y culo pesado; los tienen suaves, aromáticos, con mucha madera, añejos, blends y malts, escoceses, canadienses, americanos, alcanzables e inalcanzables, y japoneses. ¡Para mí, Yamasaki!

Y a rajar. Al principio, rajas con intensidad moderada; cuando ya has tanteado a los interlocutores, el discurso se radicaliza. Y, como diría el gran Jordi Estadella, “hasta aquí puedo leer”. Luego, a terminar la conversación al Be Bop Bar, donde la bebida ya ha dejado de ser gastronómica: la cerveza es cerveza anónima, el gintonic es preconciliar y el whisky, JB. Una botella de Insalus y a dormir andando hasta el hotel: unos llevarán casi 24 horas sin sobar y otros, con un poco de suerte, dormirán tres horitas, porque tienen ponencia antes del mediodía.

Desayuno tortilla de patatas. En la Bodega Donostiarra las preparan babosas y al momento, una Gilda, morro, café y volver a empezar. Voy descubriendo que casi no como pan aquí en Euskadi. No lo creeréis, ¡o sí! Lo más duro de mi callejeo por el Gros, por la Parte Antigua o por los caseríos de Donostialdea es el pan. Por cierto, almorcé piparras, ensaladas, setas asadas con huevo y txuleton. Sin pan; es que no podía estropear aquellos manjares con chuscos cuartelarios. Y es que los pintxos montados en pan ni los pruebo. Creo que los vascos han llevado al extremo el dicho “no solo de pan vive el hombre”. ¿Como puede ser que el pan sea tan malo en Euskadi? No digo que, de vez en cuando, no se encuentre del bueno, pero es más difícil que encontrar una gamba de Palamós en el Cantábrico.

cena_elkano 07

Rodaballos en el fuego en el restaurante Elkano. Foto: Coconut

Para arreglar temporalmente mi relación con el pan en Donostia, al llegar al Kursaal encuentro el carrito de los de Triticum, grandes innovadores en el mundo panadero. Pruebo su media docena de panes. Y está en todas las cenas oficiales. Por cierto, que consigo no perderme la visita anual al Elkano, en Getaria. ¡Qué grandes los Arregi! ¡Que rico está su rodaballo! Y su Agua de Lourdes. Pero esto os lo vamos a contar pronto aquí, en 7 Caníbales.

Del segundo día de congreso quiero destacar el galardón al colega Óscar Caballero, por el primer Premio Periodismo Gastronómico Pau Albornà y Torras. Reconocimiento a su larga trayectoria, con el premio creado para homenajear la memoria de la corta vida de mi añorado amigo y colega, un periodista con mucho futuro en cualquier sección, aunque en la gastronomía se movía como Messi en los campos de fútbol.