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Actualidad

Euphoria (by Kalvito Rein)

Fernando Huidobro
Fernando Huidobro 11/2/2014Comentarios

Psicoanálisis culinario del pasado, presente y futuro de la gastronomía española

No trato de venderles una mágica colonia de reyes magos ni tampoco regalarles una moto inviable. No trato de vender nada. No teman. No soy buen comercial. Estoy más por la labor del psicoanálisis culinario, a ver si así, tras pellizcarme repetidamente sin éxito, consigo despertar de este buen sueño, de este buenismo gastró, que recientemente me arrulla noche y día y que sitúa a la gastronomía española a la mitad de un camino que por delante, en su horizonte, apunta y dibuja un panorama de panacea. Y que por detrás se aleja de un desdibujado pasado de pandemónium, senda que, como dijo el poeta, nunca se ha de volver a pisar.

Senen González de Sagartoki con su tortilla.

Senen González de Sagartoki con su tortilla.

Y es que ¿no es verdad, golosos de sabor, que en esta ibérica pesadilla más jugosa la tortilla brilla y se come mejor? Pues sí. Habiendo echado esa mirada atrás y tratando de ver hacia delante, así a grandes trazos y sin querer poner el ojo donde otros ponen la bala, me atrevo a contestar que sí. Mi ojo de buen cubero me muestra que efectivamente vamos por ese buen camino de la popularidad y el aprendizaje general. España habla de gastronomía. La Gastronomía Española está como nunca. ¡Fundadora!

Hace ya tiempo que nuestras gentes sienten más interés por sentarse a comer y por saber saborear lo que comen. Hace ya tiempo que cada vez dedican más tiempo de su tiempo a este necesario menester convirtiéndolo en voluntario y gozoso placer. A cada rato crece un nuevo aficionado, los foodies nacen por generación espontánea; clubes, cofradías o grupos de amigos del comer salen como setas de debajo de las piedras y los rolex. Blogueros, twiteros y facebukaneros se enredan en las redes. Los congresos viven bien. Productos y productores mejoran. Los mercados proliferan. Los medios han puesto remedio a la escasez de medios que le dedicaban, como aquel que dice, hace dos telediarios, a las cosas del comer, y ahora las noticias vuelan y corren ríos de tinta y película informativa e informática sobre “la cosa”. De la fiebre alta en las TV para qué hablar. Hay de como en botica, pero a la postre mucho bien están haciendo. Nuestros super cocineros triunfan y llegan al personal. La revolución adriana nos puso en el mundo, ha dado sus frutos y su legado perdura: libertad y creatividad. ¡Ponga un Vanguard en su vida! Aunque nadie pague canon por copia privada.

La feria gastronómica Mercat de Mercats este 2013.

La feria gastronómica Mercat de Mercats este 2013.

Muchos más son los apetitosos síntomas de este non stop, toma y daca, del apetito patrio. No quiero, insisto, hacer un análisis exhaustivo ni serio al respecto. Sólo aventen y rocamboleen la napia un poco y olisqueen, ¿no les viene cierto grato y refrescante tufillo a sabia nueva sapiencia? Me huelo que sí. Veo que el gran cocido de la gastronomía española está construyéndose al lento fuego de la leña inducida, se está cocinando, está cooking y tiene todos sus avíos. Faltan muchísimos chup chups hasta que este prendimiento, esta Cocina Recreación, ligue, coja sabor, cuaje, se asiente y termine siendo la actualización definitiva de esta enjundiosa y exquisita hispánica receta para chuparse los dedos que a todos nos gustaría. Pero, la asignatura pendiente de Educación para la Gastronomía parece que por fin ha entrado en los planes de estudio y ocio de los españoles.

Sueño en un festín de euforia, ¡no me despertéis malvados!