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Actualidad

La Costa Brava en movimiento

Xavier Agulló
Xavier Agulló 21/7/2014Comentarios

Via Veneto en Cap Roig; Nomo en Mas de Torrent

Cuando se comienza el día desayunando en Via Veneto, nada puede ir mal. Y el otro día, que es el caso, efectivamente, ni la lluvia importó. Así fue que el desayuno tan sólo fue el prólogo de una jornada vibrante que nos llevó a Cap Roig, a la presentación del establecimiento de Ganduxer como restaurante oficial del festival de música hasta su fin, el 15 de agosto. Un gran día.

El restaurante Via Veneto ofrece su gastronomía en Cap Roig.

Bocadillos de anchoas de L’Escala, minis de jamón ibérico de bellota, bocatas de sobrasada de Cal Rovira con queso y miel, flautita de butifarra de la Vall Fosca a la hot dog, las bravas de Via Veneto… Cava, vino, cerveza…  Ya me dirás. Once en punto de la mañana y todo esto ya encima. Charlo con Pere Monje de la relación entre Via Veneto y Cap Roig, que va más allá de ostentar el restaurante gastronómico del festival. “Tenemos dos puntos de restauración, el restaurante y la barra informal de la Plaça del Castell, donde servimos entre otras cosas, lo que has desayunado”. Y todavía más: “también atendemos a los artistas del festival y a todos sus equipos”. Es momento de comentar los rider, esos contratos de requisitos obligados que exigen todas las estrellas del rock y el pop. “Sí, cada uno pide cosas distintas, marcas muy específicas, servicios muy concretos. Elton John, por ejemplo, pidió roast beef e ibéricos”.

Pere Monje y Sergio Humada.

Pere Monje y el chef Sergio Humada, del restaurante Via Veneto, en Cap Roig.

Aunque parezca que Via Veneto es un restaurante neoclásico, de lujo, alejado del frenesí del showbusiness, no hay que olvidar que desde su fundación en los años sesenta del XX ha sido lugar favorito de todo tipo de celebrities rockeras. “El otro día estuvo cenando en Ganduxer Pitbull”, desvela Pere. Otrosí, Pere Monje, además de codirector del restaurante con su padre, Josep, y creador de un estilo de sala brillantemente imbricado en la contemporaneidad, es de toda la vida un gran aficionado al rock. De ahí que a la opulencia clásica de Via Veneto debamos sumar una mirada heterodoxa, eléctrica y muy abierta al mundo. Todo ello –más el ejercicio de integrar en la carta y la lista de vinos sólo Empordà y contar para el servicio con la Escola d’Hostaleria de Palafrugell- ha hecho que, tras un montón de años en manos del Celler de Can Roca, la restauración a partir de este año haya recaído en Via Veneto.

Pero ya es hora de salir en autocar hacia Cap Roig. Llueve en la carretera aunque brillan las sonrisas en el pulman mientras suena en mi celular el Cross eyed cat de Muddy Waters (“Yeah I’m so sorry, I got to leave my woman alone, Yeah I’m so sorry, I got to leave my woman alone, Well you know she got a crosseyed cat, Livin’ without that man in her home”)…

Plaça del Castell de Cap Roig.

Comemos, a pesar de la insistente lluvia, en la veranda (cubierta), frente al mar y bajo el auditorio. Feeling Via Veneto, por supuesto. Gazpacho de sandía con marisco (esas gambas crudas) y caviar de trucha. Tartare de atún con verduritas. Ceviche de corvina. Ensalada de pasta con mejillones de roca, recuit de Fonteta y hierbas aromáticas del jardín de Cap Roig. Merluza de palangre con arroz de bivalvos y butifarra. Ventresca Balfegó con paté de arbequinas y cherries deshidratados. A tope. Ni lugar para los postres.

Amenizamos la bajada a Barcelona con una botella de vino en hielo preparada por el sumiller de Via Veneto.

Genio y figura.

Nomo en la piscina de Mas de Torrent

Nomo en el Mas Torrent.

Sorpresa desde el hotel Mas de Torrent. Se han pillado el restaurante japonés Nomo para amenizar gastronómicamente el restaurante de la piscina. Sorpresa porque parecería más interesante que la propiedad y el director, Xavi Rocas, apostasen más decisivamente por Jordi Garrido, el chef del restaurante Mas de Torrent. Garrido fue la primera apuesta “seria” de Mas de Torrent por dotarse de una cocina con personalidad, algo que siempre la faltó al seductor hotel. Y sí, Jordi ha marcado el ritmo, el carácter y la creatividad allí con una cocina comprometida, telúrica. Así lo dije en El Mundo: “con el apoyo de Xavi Rocas, director del Mas de Torrent y hombre inquieto de cocinas, Jordi está dibujando una carta que, si bien tiene su base en el entorno –el Empordà es riquísimo en producto estelar de todo origen-, sueña en síntesis maravilladas. Jordi posee el virus del paisaje; pero lo imagina con extrañas sutilezas. Jordi se fascina con las verduras; pero nos asoma a su geología final. Jordi ama las potencias naturales; pero las sublima en caldos ligeros, pasajeros. Jordi interpreta el terroir; pero lo hace desde la radicalidad”. Le faltaría pues, a Mas de Torrent, creer con más firmeza en Garrido, que seguramente, con la necesaria promoción y mimo, podría optar pronto a la Michelin.

Sin embargo, Mas de Torrent ha creído más oportuno diversificar su mapa gastronómico con la cocina japonesa de Nomo, esto sí, sólo durante el verano y a los mismos precios que el local tiene en Barcelona. No es esto ninguna crítica específica a Nomo, aunque sí es cierto que, a mi juicio, hubiese sido más inteligente –y de futuro- ofrecer una versión informal de la cocina de Garrido antes que presentar una marca que, si bien es de calidad, no me parece que tenga la personalidad suficiente para el conjunto ideológico de Mas de Torrent.

Sea como fuere, cenamos sushi y sashimi, la atmósfera en el jardín era fantástica y el regreso a Barcelona con Alejandro Soler Cabot, que se ocupa de la comunicación del hotel, un verdadero concierto de rock…