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Actualidad

La torrija de Julia Roberts y los guisantes de Bruce Springsteen

Mitxel Ezquiaga
Mitxel Ezquiaga 18/4/2014Comentarios

Un paseo gastronómico por San Sebastián con las estrellas del cine y del rock: diez comidas y cenas con diamantes

Michael Douglas repite a sus amigos de Nueva York que la mejor cena de su vida fue en Arzak. Bruce Springsteen es ya un experto en gastronomía guipuzcoana y atesora la terraza del Zuberoa subrayada en su agenda. A Julia Roberts le gustó tanto la torrija del Ni Neu, en el Kursaal, que pidió la receta. Y Woody Allen conoció el txangurro en la tristemente desaparecida Casa Nicolasa.

Son historias de estrellas sobre un mantel. San Sebastián es la ciudad del mundo con más estrellas Michelin por metro cuadrado pero también la pasarela de las estrellas que visitan su Festival de Cine o los músicos que actúan en sus escenarios. Aquí van diez comidas y cenas con diamantes.

Arzak

Elena Arzak, Meryl Streep y Juan Mari Arzak. Foto Arizmendi

1. Yoko Ono, frugal… pero menos. La artista conceptual que sigue siendo para el mundo “la viuda de John Lennon” (o peor: la destructora de los Beatles) vino a inaugurar exposición en el Guggenheim de Bilbao, pero eligió hospedarse “en esa pequeña y hermosa ciudad situada a una hora de coche”. O sea, San Sebastián. Durmió en el María Cristina, paseó junto al mar, cenó de pintxos en el bar Aralar de la Parte Vieja (¡incluida txistorra: ¿no era vegetariana?) y probó las verduras del Ni Neu. Y por supuesto, cenó en Arzak: un menú que empezó con un cromlech de mandioca y foie, siguió con verduras de temporada, un rape salteado con salsa de damiana y, para terminar, un té negro con leche. Al salir, bromeó con Elena Arzak: “Esta cena inspirará una obra de arte”. Al tiempo.

2. Julia Roberts, muy hecha. Llegó a San Sebastián en 2010 para presentar su película Come, reza, ama. No se sabe si rezó o amó en Donostia, pero lo que está claro es que comió. Y muy bien. La cena de gala tras ser premiada en el Kursaal fue en el Ni Neu de Mikel Gallo, el restaurante del grupo Ixo de Andoni Luis Aduriz instalado en el edificio. La Roberts probó los cogollos, el bacalao, un solomillo “muy hecho” y como postre una torrija con helado de queso y crema helada. Le gustó tanto que pidió la receta. Pero no consta que luego la haya hecho en su casa…

3. A Paul Auster le gusta la chuleta. Hay quien imagina a Paul Auster encerrado en su casa de Brooklyn escribiendo novelas o diseñando una de sus películas minimalistas. Pero Auster, cuando sale del estudio, disfruta de la buena vida. El día que llegó al Festival de San Sebastián a presidir su jurado pidió al entonces director, Mikel Olaciregui, un buen sitio donde comer carne. Y fue al Aldanondo, todo un templo para eso. Primero unas ensaladas y luego una generosa chuleta regada con un blanco de José Pariente. ¿Para cuándo la trilogía de la chuleta, Paul?

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Springsteen y Eizmendi.

4. Los huevos de Woody Allen. El genio neoyorquino ha pasado varias veces por Donostia: siempre ha proclamado su austeridad gastronómica pero ha terminado dando buena cuenta de las riquezas de la oferta donostiarra. Entró en Casa Nicolasa diciendo que solo quería “picar algo” pero rebañó un panaché de verduras, hongos al horno y txangurro. A Arzak le pidió un huevo pasado por agua y en los fogones de Juan Mari le crearon unos ‘huevos de artista’ que llevaron al cineasta hasta la cocina para felicitar a los maestros del fogón. “Pero la que sabe comer es Meryl Streep”, suele decir Arzak. “Se ve que entiende y disfruta”, dice el chef.

5. El rodaballo de Richard Gere. El actor provocó pasiones entre las fans de San Sebastián pero también dejó clara cuál es su pasión culinaria: el rodaballo. Simpático y encantador, llegó a la ciudad de noche pero las gentes del Branka, al lado del Peine del Viento de Chillida, le guardaban mesa. Cenó rodaballo. Al día siguiente fue hasta Getaria y entró en uno de sus templos, el Elkano. ¡Y pidió rodaballo! El actor más espiritual, amigo del Dalai Lama, tiene esa otra fe por el pescado.

6. Inspector Bruce. Springsteen ama San Sebastián, donde viene con frecuencia, y ama sus restaurantes, hasta el punto de que podría ser inspector de la Michelin. Celebró su cumpleaños en el Bokado del Aquarium, junto a la bahía de La Concha, comió guisantes y los productos más clásicos del País Vasco en el Illarra, ese caserío actualizado que dirige Josean Eizmendi, y obsequió a su banda con una cena de lujo en la terraza del Zuberoa. Al salir del restaurante de Oiartzun, donde los músicos comieron y bebieron como héroes (¡casi la carta entera!) abrazó a Hilario Arbelaitz: “Esta terraza es uno de los lugares del mundo donde uno puede ser más feliz”, sentenció.

7. Anjelica sí es Huston. El legendario John Huston fue tan brillante cineasta como estupendo comedor y bebedor. Su hija Anjelica no se queda atrás: el Bernardo Etxea de la Parte Vieja fue su casa diaria en las diez jornadas como jurado del Festival. Pescado y carne componían su dieta en un restaurante que gusta mucho a los artistas, desde Lou Reed hasta Roberto Benigni, que repitió chez Bernardo aquello de “la vida es bella”.

PedroSubijanaConJagger

Pedro Subijana con Jagger.

8. ¿Es Subijana un Rolling Stone? Subir al restaurante Akelarre de Igueldo es un viaje iniciático para las estrellas. Algunos, como Les Luthiers, son  ya amigos. Otros, como Mike Jagger, repiten. El cantante de los Stones tiene ya varios ‘menús degustación’ de Pedro Subijana a sus espaldas: quizás ese es el secreto de su energía sobre el escenario… y la causa de que Subijana se mantenga como un viejo rockero siempre joven.

9. Ganbara, como en casa… o no. Si hay un lugar que los días del Festival parece Hollywood es el Ganbara de la Parte Vieja: las estrellas peregrinan hasta su barra y su comedor para degustar la cocina de producto sin tonterías. Pero Amaia Ortuzar, la estrella del local, recuerda con especial cariño a los actores más cercanos. Como el genial actor Antonio Gamero, a quien se atribuye la frase de “como fuera de casa, en ningún sitio…”. El Ganbara, sin ir más lejos.

10. Torrente tiene morro fino. El personaje Torrente come fritanga y calamares. Pero su padre, Santiago Segura, es un fino gourmet que conoce el mapa gastronómico guipuzcoano como la palma de la mano, desde el gran Martin Berasategui (otro destino de biutiful pipol) a Mugaritz, donde le gusta debatir con Aduriz. Y tiene suerte, porque a Andoni Luis Aduriz, aparte de cocinar, le gusta hablar… Como a las estrellas.