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Actualidad

Novedades que no puedes perderte este verano, en tierras catalanas

Carme Gasull
Carme Gasull 5/7/2017Comentarios

El verano 2017 se presenta dulce, marinero y nostálgico en territorio catalán. ¿Quieres conocer todas las novedades? ¡Sigue leyendo!

Essence. The Sweet Experience. Espaisucre

Essence. The Sweet Experience. Espaisucre

Ayer martes, 4 de julio, abría sus puertas al público en Barcelona ‘Essence. The Sweet Experience’, el nuevo proyecto de Jordi Butrón y Xano Saguer o lo que es lo mismo, de Espaisucre . Butrón y Saguer trasladan su exitoso método para crear postres de restaurante en la biblioteca de su escuela, en la que han instalado una única mesa para 12 comensales que, previa reserva y vía online, podrán disfrutar de una experiencia gastronómica, lúdica y formativa a partes iguales. La propuesta se basa en un menú compuesto por 3 tapas saladas, 5 postres y 3 tapas dulces, que se acompañan de cócteles, con y sin alcohol, pensados expresamente para los platos por el bartender Javier Caballero. Maridajes por contraste, afinidad y extensión que suman puntos a la degustación sólida, ya de por sí muy interesante. La idea es que los clientes interactúen lo máximo posible y para conseguirlo ponen a su disposición ingredientes y herramientas variados, desde especias a tablets. El juego tiene muchas recompensas, entre ellas, las recetas exactas de los postres servidos. “Los sabores no serán siempre los mismos, cambiarán cada 3 o 4 meses. De hecho, ya estamos trabajando en los próximos, un monográfico de verduras”, avanzan sus creadores. El nuevo espacio abre sus puertas de martes a sábado con una única sesión, a las 21h. La puntualidad es imprescindible.

Rom

Rom

Las notas marineras del estío las aporta el Rom  (‘ron’ en castellano), el nuevo proyecto del chef Pere Planagumà y la familia hostelera que da nombre al establecimiento. “No era el nombre que buscábamos pero me pareció apropiado porque es un muy mediterráneo y da información de quiénes somos y de dónde estamos”, explica Planagumà. Situado en el paseo marítimo de Roses (Girona), “en un antiguo chalet del cual no se ha tocado nada estructuralmente” consta de dos espacios: una taberna con terraza a pie de playa y un restaurante con terraza en la planta superior. De momento (abrieron el 17 de junio) sólo está en marcha la taberna, donde sirven platos de pescado y marisco fresco y arroces. Entre las propuestas, “cóctel de gambas, mató helado y unos calamares a la romana que ya se han convertido en un hit”. Platos propios y de un equipo que lidera y en el que destacan Albert Lorenzo, jefe de pastelería (anteriormente en Les Cols), y Nicolás Ahumada, jefe de cocina (anteriormente en Mas de Torrent).

Más mar en el Mos (‘bocado’ en castellano) de Lluis Fernández-Punset, chef del restaurante Els Pescadors de Llançà (Girona), quien traslada y adapta la oferta del histórico establecimiento a un espacio estival, informal y de ambiente 100% mediterráneo situado a 50 metros del Hotel La Goleta, también de su propiedad. De hecho, el Mos no es nuevo, la novedad es la propuesta gastronómica. “Lo abrimos hace 3 años con una oferta de sándwiches y, desde este verano, apostamos fuerte por las tapas gastronómicas, poco convencionales, elaboradas con productos locales y de proximidad”, apunta Fernández-Punset. Al mediodía ofrecen un menú de precio ajustado y un horario largo de cierre, y por las noches, platos a la carta y cócteles clásicos. Fuera de carta reivindican la hora del vermut, los platos de ‘mar y montaña’ típicos de la zona (albóndigas con sepia o pollo con cigalas) y los platos elaborados con peces de desecho, poco comerciales, que aliñan con vinagretas caseras y hierbas aromáticas del Empordà.

Mos

Mos

Pere Venturòs. Foto cedida por la revista Cuina. Autor:Mariona Villavieja.Completa el apartado marítimo el Alàbriga Hotel & Home Suites , ubicado en la playa de Sant Pol de S’Agaró (Sant Feliu de Guíxols, Girona) que abre sus puertas al público el sábado 8 de julio tras una fiesta inaugural privada. El complejo de cinco estrellas, que cuenta con la dirección gastronómica de Paco Pérez y Marcos González como chef ejecutivo, ofrece tres propuestas gastronómicas: Terra, Sea Club y Garden. Terra, el restaurante insignia, apuesta por mostrar la excelencia de la despensa del terroir a través de una carta de cocina catalana actualizada. Se encargan de ello el jefe de cocina Antonio Arcieri (Miramar), el pastelero Mario Ubieto (80-20 ml) y el sumiller Carles Aymerich (El Celler de Can Roca).

Cal Gall

Cal Gall

La familia, la tradición y la historia marcan el resto de aperturas de las que tenemos noticia. Es el caso de Cal Gall, en la localidad gerundense de Sant Feliu de Boada, que (re)abría sus puertas el pasado 13 de febrero de la mano del chef Adrià Rubió, jefe de cocina del restaurante Ca l’Enric (La Vall de Bianya, Girona) durante tres años. Un nuevo restaurante solo en cuanto a propuesta gastronómica ya que se ha respetado absolutamente la estructura y los elementos históricos de la masía catalana del siglo XVII en la que se ubica. “Estamos en un pueblo románico y el visitante quiere ponerse en la piel de sus habitantes. No tenía sentido transformar mucho el establecimiento a nivel decorativo”, explica Rubió. “Lo que sí hemos hecho es darle una vuelta a la oferta de cocina casera catalana que ofrecían para proponer una cocina global y local, ‘glocal’ me gusta llamarla. Es decir, respetamos y usamos productos de la tierra, frescos y de proximidad, como pescado de Palamós, Roses y Port de la Selva, que nos traen proveedores de la zona, así como ingredientes de todo el mundo, para elaborar kimchi, aguachile o ceviches”, añade. Propuestas que pueden degustarse en un menú diario semanal muy elaborado y a la carta y en forma de menú degustación, que solo sirve por encargo.

Sabors Regencòs

Sabors Regencòs

Andor y Víctor Serra inauguraban el Sabors Regencós , en la localidad gerundense del mismo nombre el pasado 7 de abril, dando así una nueva vida al restaurante Bocca del cocinero Oriol Lomas. Veraneantes asiduos de Calella de Palafrugell, los dos hermanos siempre habían querido emprender juntos y cuando Oriol, antiguo jefe de Víctor (Hofmann, Les Cols, Bocca y El Celler de Roca), les ofreció la oportunidad, la aprovecharon. “Cambiamos el mobiliario, pintamos las paredes de colores claros, le dimos un toque vintage y un ambiente relajado que evoca el paisaje del territorio”, explica Ander Serra, el jefe de sala. Un proyecto familiar que quieren hacer crecer despacio. “Apostamos por el producto local, fresco, no viajado, que transformamos en platos del día y a la carta de cocina mediterránea, de mercado, un poco elaborada. En verano solo por las noches, y de mediados de septiembre hasta finales de octubre, cuando cerremos por temporada, también los fines de semana, mediodía y noche”, añade.

Por su parte, el pasado 2 de mayo, José Varela, empresario, restaurador y propietario del Grupo Varela, (re)abría La Xarxa (‘red’ en castellano), un homenaje al restaurante-marisquería del mismo nombre que inauguraron sus padres en Barcelona hace 48 años. “Era un formato de marisquería gallega tipo, muy común en esa época, donde el producto era el protagonista absoluto”, cuenta. “Estuvieron allí hasta 1985, cuando se trasladaron a la actual Casa Varela y, hasta hoy, que he decidido recuperar el nombre, la historia y algunos platos históricos como el bacalao con garbanzos y col blanca, ha tenido diferentes vidas (Gilda, su primer restaurante y El Cuévano, también de su propiedad)”. Cocina de mercado, del mar y de la tierra, pensada para compartir. Esto es lo que ofrece La Xarxa en su nueva etapa. Que nadie espere una decoración marinera porqué no la encontrará. Aquí, el protagonista es el plato. Publicamos la noticia en nuestra revista, aquí. 

Jordi Vidal

Jordi Vidal

A finales de agosto, Jordi Vidal, chef y copropietario de La Guspira  en Linyola (Lleida) tiene previsto reabrir el local del histórico Forn del Nastasi, en el centro de la capital del río Segre, para iniciar un nuevo proyecto llamado L’Espurna. (El Forn del Nastasi fue el primer proyecto empresarial de Josep (Pepito) Lladonosa, cocinero que abrió las puertas a la modernidad a la restauración leridana). El nuevo establecimiento conservará la entrada de piedra original, actualizará la decoración y contará con una sala para 60 personas, dos reservados para grupos y celebraciones privadas, y una brasa, su elemento estrella. “Siempre quise poner brasa en mi restaurante, es una manera muy natural de cocinar y muy identitaria de esta tierra, pero no tenía suficiente espacio. Ahora que tengo la posibilidad serviré pato de Preixana, trucha de Tavascan, ternera, cordero, cerdo de la zona… Productos de proximidad y calidad tratados con el máximo mimo posible y con aroma de madera de olivos y almendros, otros de los cultivos locales”, explica el cocinero. L’Espurna también ofertará un menú ejecutivo y un menú degustación, “pero no queremos que sea un proyecto de Jordi Vidal. Para eso ya existe La Guspira. Aunque la premisa seguirá siendo la calidad”, remarca. El nombre es otro nexo de unión entre los restaurantes,  ‘guspira’ y ‘espurna’ significan ‘chispa’ en castellano.

Pere Venturòs. Foto cedida por la revista Cuina. Autor:Mariona Villavieja.

Pere Venturòs. Foto cedida por la revista Cuina. Autor:Mariona Villavieja.

Finalmente, otro histórico, el restaurante Sala de Berga (Barcelona)  de Miguel Márquez y Montse Sala, levantará otra vez sus persianas a principios de otoño. Eso sí, con nuevo nombre y nuevo propietario. Se llamará Terra y lo dirigirá el chef Pere Venturós, que vuelve a su ciudad natal después de una larga estancia en París (Plaza Athénée y Le Meurice). Tras casi cinco décadas en funcionamiento, este clásico de la gastronomía catalana cerraba las puertas a principios de este año por falta de relevo. “Una clienta de toda la vida llamó a mi madre para contárselo y para preguntarle si a mí me gustaría reabrirlo. Yo tenía mi vida montada en París pero finalmente, mi ilusión por volver a casa pesó más y me lancé”, relata Venturós. Literal. El 15 de febrero cerró su etapa francesa, empezó los trámites y ahora está en obras. “El restaurante está muy bien cuidado pero lo adaptaré a los tiempos. En cuanto a la propuesta gastronómica seguirá la misma línea: producto local, cocina catalana y de la zona modernizada. Tendremos carta, un menú degustación y un menú de mediodía al que llamaremos Tradición, con platos típicos de montaña y catalanes revisitados”, añade. Su vuelta le permitirá, igualmente, echar una mano —o más bien relevar— a su madre en el negocio familiar, Casa Madriles, originariamente una tienda de ultramarinos en la que ahora también venden platos preparados de cocina tradicional.

Y un apunte: la semana pasada, durante la celebración del 15 aniversario de la lista ‘The World’s 50 Best Restaurants’ en Barcelona, Joan Roca, chef del Celler de Can Roca, anunciaba la apertura de una fábrica de chocolate en Girona, en pleno centro de la ciudad… para el año próximo. Dulce espera.


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