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Actualidad

Wish you were here, Lluís Feliu

Salvador Garcia-Arbós
Salvador Garcia-Arbós 30/12/2013Comentarios

El cáncer se nos llevó, por Navidad, al cocinero y copropietario de la Aliança de Anglès (Girona), bello restaurante situado en aires de café antiguo reconocido con una estrella Michelin y 1 sol en la Guía Repsol

Lluís Feliu (4 de agosto de 1956) falleció el 25 de diciembre, tras detectársele un cáncer en mayo. Había comenzado su andadura en la alta cocina en diciembre de 1995, cuando él, en la cocina, y su hermano Josep Maria, en la sala, iniciaron la transformación del antiguo café familiar hacia un restaurante gastronómico, que, en 2000, ya estaba en las guías de referencia del momento, y en 2009 fue reconocido con una estrella Michelin. Últimamente, su hija Cristina se había unido al restaurante, junto a Lluís y Josep María.

Lluís Feliu era un rockero, un viejo rockero, de los de verdad, de los que nunca van a morir, porque su recuerdo va a permanecer en la memoria de los que lo conocieron y los que lo conocieron van a construir una leyenda colectiva. Un amigo no se olvida. Wish you were here, Lluís.
Es duro tener que despedir a un amigo al que te une un montón de complicidades y de momentos maravillosos alrededor de la cocina, el vino y el rock’n’roll. Y ahora que nos llenamos tanto la boca de rock’n’roll como “ingrediente” en la cocina, voy a decir que uno de los secretos de su cocina, de sus platos, era el rock, fuera progresivo, melódico, alternativo, heavy metal o, sobretodo, psicodélico.
Lluís Feliu con Vicent Andreu, mítico professor de la escuela de hostelería de Girona, y con su gran amigo Joan Juncà, de Ca l'Enric.
Precisamente, ya que él fue un gran conocedor en Pink Floyd, el viernes 27 de diciembre, durante su funeral, lo recordamos.  Wish you were here, Lluís. La pieza compuesta por David Gilmour y Roger Waters sonó dos veces durante su multitudinario funeral, en el que asistieron una lista interminable de amigos, vecinos, proveedores y colegas, capitaneados por Joan y Josep Roca, del Celler de Can Roca; Paco Pérez, del Miramar, y Fina Puigdevall, Pere Planagumà y Manel Puigvert, de Les Cols.
Lloramos mucho. Maldito cáncer. Se ha llevado a otra persona extraordinaria, a un luchador, a alguien que siempre miró hacia adelante, a una persona que jamás cesó en su compromiso con la gastronomía. Me contó su hermano, Josep María, el jefe de sala de l’Aliança, que, durante sus últimos días, Lluís pensó, planificó y se interesó para que todo funcionara durante el servicio del día de San Esteban en La Alianza , con un menú tradicional pasado por su alma de viejo rockero: pescado, pularda, canelones y turrones y neules.
De Lluís elogié siempre sus puntos de cocción, destacando su precisión en el pescado y las verduras. Y por su real cocina de mercado y de la proximidad: era un asiduo del Mercat del Lleó, de Girona. Creía en el km 0, aunque creía más en la calidad, ya que algunas veces tenía que recorrer algunos cientos de kilómetros. You Can’t Always Get What You Want.
Lo descubrí cuando me contaron que en el bar más chulo de Anglés, a 17 kilómetros de Girona, habían apostado por la cocina creativa. Todo había comenzado en 1995, cuando en un reservado de café o bar de pueblo, comenzaron a servir platos que se salían de lo normal; digo siempre que era el reservado para las grandes timbas que se tenían que mantener alejadas de los ojos de la mayoría de la gente. Lo hizo un tío que había estudiado empresariales, un autodidacta que se metió a cocinero a raíz del comentario desafiante de un cocinero: “Tus opiniones son muy buenas, pero inténtalo! Hay demasiada gente que critica, sin saber lo difícil que es ponerse a cocinar en un restaurante gastronómico.” Había sido un gastrónomo duro, castigador. Visitaba muchos restaurantes, en grupo, sólo o con Maria Àngels Quintana, su esposa.
Nacido el 4 de agosto de 1956, cocinó toda la vida por afición y fue siempre el cocinero de los amigos, y también de las tapas de L’Aliança, con permiso de la autoridad, su madre, que preparaba unos calamares romana espectaculares. Sus estudios de empresariales le despertaron su espíritu emprendedor, de mejorar y evolucionar su negocio familiar. Así,  en 1983 comenzaron con un pequeño bistro, con productos gastronómicos de calidad, y ya comenzó a servir brandada de bacalao, salmón ahumado, unas hamburguesas formidables, foie-gras, jamón ibérico…. Todo ello le permitió, además, profundizar en la cultura del vino, a la que ya era un gran aficionado y coleccionista de botellas. Además durante aquellos doce años cultivó también mucha experiencia en el mundo de los aguardientes y bebidas espirituosas. Hasta 1998 su aventura continuó en la clandestinidad. Entre el 1995 y el 2000, compaginó las tareas del bar y la aventura del restaurante. El restaurante era pequeño: dieciséis plazas apretujadas en el antiguo almacén de refrescos, donde en 1953 sus padres montaron el primer billar
En diciembre del año 2000 la Aliança de Anglés hizo el último servicio como café de pueblo. Volvieron a abrir ya solamente como restaurante. En dos años y medio, el establecimiento de los Feliu-Martí dejó de ser el bar del vermut del domingo tras la misa, y del café y la partida de naipes por las tardes, ya para apuntar hacía uno de los grandes restaurantes de la provincia de Girona. Enseguida le llegaron los reconocimientos en las principales guías del momento. Y el 19 de noviembre de 2008 se anunció que en la Guía Roja Michelin 2009 luciría una estrella, lo que fue motivo de gran celebración.
Muchos lectores caníbales lo recordarán por Donostia, donde acudió desde el comienzo de los congresos con Lo Mejor de la Gastronomía allá por 1999. Sus compañeros cocineros de Girona lo recordaran en noviembre, durante un acto de reconocimiento colectivo de todos los restaurantes con estrella Michelin.
Sus compañeros más cercanos lo recordarán en su último concierto, en casa de su buen amigo Joan Juncà, en Ca l’Enric de la Vall de Bianya (Girona), junto a Pitu Roca, escuchando Beatles con la voz y la acústica de Ton Torné, músico que también participó en el funeral, junto al también guitarrista Carles Fontfreda. Interpretaron dos temas de despedida: Roll On John, pieza que Bob Dylan dedicó a John Lennon, y Wish you were here, de Pink Floyd. Sí, Lluís: ojalá estuvieras aquí.

5 Comentarios

  1. xavier agulló dice:

    ¡Hostia! Acabo de enterarme… Yo fui fervoroso de aquel casino trastocado en colores gastronómicos inopinados, Salvador… Cada año me pasaba por allí, solo, para dar fe en una guía de sus últimos inventos. Siempre acabábamos los dos como se acaban los buenos encuentros: bebiendo. Siempre me cayó bien Lluís, un tipo sin pasados tediosos y con una mirada fresca de futuros ilusionantes. ¡Mierda! I’ll see you on the dark side of the moon, Lluís…

  2. Salvador dice:

    Xavi, ha sido muy duro. Solo nos quedan los buenos recuerdos, las grandes charlas, las largas sobremesas, las complicidades de los grandes rockers.
    Recordábamos el otro día con Roser que, en el lejano año 2000 fuímos los tres juntos, y decidimos que Lluís y su cocina merecían figurar en una guía que, por aquel entonces, era una referencia de lo mejor de la gastronomía.

  3. xavier agulló dice:

    Lo recuerdo… Desde aquel momento siempre volví allí… Y luego ya fue la complicidad, sí. Fíjate, ahora mismo suena en mis cascos Pink Floyd, el álbum “Wish you…” ¡Mierda!

  4. Tony López - Eventos Morelia dice:

    Lo bueno de esta historia es que las personas cercanas a él pudieron estarlo a lo largo de su vida, encontró su movido de existir, su pasión por la cocina!!

  5. Carmen Palma dice:

    Fuí una de tantos trabajadores ,que pasaron por el restaurante de Lluis y José Mª.El trato tan humano y afable era excepcional.Por la mañana al llegar lo primero era poner la radio.Y siempre había un café disponible para todos .Hice un tema que titulé LA FUERZA DE DOS Hermanos .No solamente era el menú ,era el color de las vidrieras ,entrando el sol,por el legendario café.aquella seleccion de buenos vinos.Esa decoración las plantas ,las flores frescas que José Mº escogía cada semana.Esos cambios en las mesas si era otoño ,primavera ,o verano.La calidez de la terraza.Y esa fuerza de dos hermanos haciendo piña .Esos ensayos de días probando nuevas recetas.Esas fotografías que se mandaban a los certamenes.Creo que era una union ,que el uno sin el otro no hubiera existido.
    El padre que en sus tiempos buenos tanto aportaba .Y esas hijas encantadoras ,que cada vez que escuchen la palabra PAPÄ ,se les hará un nudo en la garganta.Se fué Luis ,en silencio ,entre los suyos ,pero su obra perdurará ,no hay nadie que hiciera esas setas con su sartén mágica ,esas carnes .Y esa organización en cocina que parecía digna de un matemático.