Revista Gastronómica Digital
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BiblioCaníbal

Las posibilidades del diseño en la gastronomía

David Salvador Ibarz
David Salvador Ibarz 2/5/2018Comentarios

“Luki fue el culpable de que utilizáramos jeringas”, “de que naciera la cocina molecular” tan bulliniana. Así habla Ferran Adrià del personaje que ayudó, también en boca de Adrià, a que elBulli llegara donde llegó; directamente a que el restaurante, en la figura de su chef, participara en una exposición en el Centro Georges Pompidou de París en 2005, o que recibiera el premio Lucky Strike Design Award, un galardón que también ostenta gente como Philippe Stark o Donna Karan. Es Luki Hubber, el diseñador industrial que estuvo en plantilla en Cala Montjoi durante cinco años, “convirtiéndonos en el primer restaurante del mundo con un diseñador a sueldo mensual”, bromeaba Adrià en la presentación del libro Diseños y esbozos para elBulli escrito y modelado por Huber. El libro, con fotografías, esbozos y explicaciones, supone la síntesis del trabajo realizado por el diseñador codo a codo con los Adrià, el resumen de los miles de gadgets que se pensaron para la cocina, la preparación y la presentación de los distintos platos del restaurante.

Título: “Diseños y esbozos para elBulli”

Autor:  Luki Huber

Editorial: Planeta Gastro

Número de páginas: 320

Precios: 26,50€

La solapa:

Ferran Adrià y su equipo de elBulli fueron los primeros en emplear en el círculo de la alta cocina, a un diseñador industrial a tiempo completo como parte de su equipo creativo.

Luki Huber pasó cinco años en elBulli y estuvo a cargo de inventar nuevos «artefactos» para preparar, cocinar, servir o realizar sus técnicas culinarias únicas. Durante esos años, llenó alrededor de sesenta cuadernos con dibujos, anotaciones, bocetos e increíbles imágenes fruto de esta colaboración. Este libro reúne por primera vez este material y las historias que hay detrás de cada una de sus innovadoras ideas.

La reseña:

Editado por Planeta Gastro, Diseños y esbozos para elBulli aparece ahora como un manual perfecto para artistas, diseñadores y chefs, un manual que cataloga herramientas y materiales, usos al fin y al cabo, para mirar y aprender, para sonsacar ideas “que aún se tienen que desarrollar. El libro, en general, habla de las posibilidades del diseño en la gastronomía”. Adrià lo conoce bien. Han sido muchos años juntos. Prologa el texto y apunta divertimentos: “¿Sabéis quién es este señor? Pues este señor cambió el curso de la historia en lo que tiene que ver con la relación de los restaurantes y sus clientes. Hoy en día, se encuentran muchas propuestas en restaurantes que vienen de lo que creamos con Luki durante nuestra colaboración”. Ahí es nada.

Entre otras, y con fotos reales y en muchos otros casos los esbozos originales trazados a lápiz del artista -acumuló más de 60 libretas de apuntes. “Deben valor oro”, comentaba Ferran- , aparecen las copiadas pipetas de plástico (“las típicas de quirófano, que se pueden utilizar para comer jamón o que a veces nos ponen como cubiertos en un restaurante”) o la cuchara colador (“con la que se comen los cereales, mojados, pero sin el líquido, porque ha caído por los mil y un orificios de la cuchara perforada”). Utensilios que Huber –“el único suizo que conozco con sentido del humor”. Adrià dixit– guardó y clasificó, utensilios que tomaron forma en elBulli a nivel individual (“no hicimos ningún molde porque eran muy caros”, y por coherencia, seguramente, “por lo que todas las piezas eran originales”) fruto del diálogo entre chef y artista. “A veces un objeto salía de una petición de Ferran, a veces yo lo encontraba y Ferran veía su idoneidad”, comenta Huber.

Ferran Adrià, Luki Huber y David Figueras, de Planeta Gastro, en la presentación del libro

Ferran Adrià, Luki Huber y David Figueras, de Planeta Gastro, en la presentación del libro

Diseños y esbozos para elBulli sirve al restaurador, al artista y también al curioso, pues los comentarios y las explicaciones marcan un contexto que todos conocemos pero no en esa profundidad. Los viajes entre talleres de elBulli, el fichaje de Huber por parte de Albert Adria o la metódica forma de trabajo del restaurante marcan un contexto que después se desarrolla clasificado y con porqués. La síntesis la comenta Huber: “Mi trabajo era estar al servicio del cliente de mi cliente. Yo había estudiado para ser diseñador industrial y Ferran y Albert me abrieron un campo”, un campo que este libro dimensionará. El hambre y las ganas de comer.


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