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BiblioCaníbal

Los veganos no están de hostias

Salvador Garcia-Arbós
Salvador Garcia-Arbós 2/3/2017Comentarios

Manifiesto en pro de las frutas y las verduras, en pro de una gastronomía fácil, barata y sin complejos. Y Un curso de cocina, para que cocines y pases de los precocinados

Título: “Cocina Canalla. Atrévete a comer de puta madre”

Autor:  Colectivo Thug Kitchen: Michelle Davis y Matt Holloway

Traducción:  Julia Osuna Aguilar

Editorial: Malpaso Ediciones

Número de páginas: 212

Precios:

  • Tapa dura con sobrecubierta: 26,50 €
  • E-BOOK: 13,99 €

Solapa: «Sabemos que te importa la hostia lo que comes, pero que a veces te da la impresión de que todo es demasiado difícil o caro. Bueno, pues no te vamos a dejar que sigas creyendo esas tonterías. No vamos a dedicarnos a darte lecciones o a complicarte la vida. Sólo vamos a ayudarte a que comas verduras de una puta vez. Así que, si estás listo para elevar tu nivel culinario, ponte a leer Cocina Canalla. Nos gusta pasárnoslo de puta madre en la cocina, y a ti también debería pasarte lo mismo. Cuando acabemos contigo, vas a ser un friki de los fogones…»

La crítica:

Cocina Canalla me mola. Me gustan sus principios: «Este libro es para quienes aspiran a currárselo mejor, pero se pierden con tanta chorrada. Para que paséis de la boñiga rápida.» ¿Vale?

No es un libro sobre la cocina canalla que muchos pensamos. Ya saben todo lo canaille que defiende su apóstol y amigo caníbal Miquel Brossa. Pues casquería y todo lo tabú, es decir lo que está fuera del canon occidental.

En el libro del colectivo Thug Kitchen, lo canalla es la forma punk de contar su historia, su tono coloquial. Precisamente, su contenido no es canaille, pues no tiene nada de sanguinario. Al contrario, es un libro de cocina vegana. Excepto ellos, nada más es animal. Son transgresores en sus formas, especialmente porque, al contrario de la mayoría de libros sobre veganismo, no tienen nada de flower-power. Son gente normal. Eso dicen: «Nosotros tampoco nos criamos en las cabañitas de una comuna hippie. Somos tus vecinos de al lado, sólo que en algún punto del camino aprendimos a comer bien. Y tú también puedes.»

Con un diseño divertido, moderno, un poco hipster, estos brutos lanzan una invitación a cocinar fácil, barato y sin complejos, fresco. Al final del libro –al que espero que lleguéis– uno comprueba que los veganos avanzan fuertes y desacomplejados, y que han venido para quedarse, convencidos que su idea de alimentación es la mejor para la salud humana y la del planeta, y que ya avanza, imparable, por la sendas de la gastronomía. Insisto: este libro no va de cocina saludable y coñazos de esos que te lo hacen todo cuesta arriba. Los veganos no son monjas de la caridad ni pertenecen a ninguna secta contemplativa, ni se pasan el día haciendo yoga. Este libro parece escrito con un poco de stoner rock de fondo, aderezado de alternative metal, algo de thrash y una pizca de indie y de pop en crudo.

Dicen que este libro es una invitación a subir el listón de tu cocina: «No se puede encargar la cena por teléfono y recalentarla en tres minutos sin pagar ningún peaje.»

Es un libro para novatos en la cocina y, hasta diría, en la cocina; piensa que son de un país donde demasiada gente pasa mucho (o bastante) de papear bien, donde la comida es algo funcional, por lo que veréis que muchas recetas tienen alternativa para gente poco docta.

El libro está pensado para los que no saben que «es más fácil rehogar una berra con ajo que comerse un trozo de pizza sin achicharrarse lengua». Veréis que también nos dan medidas que a nosotros (europeos) nos la sudan, ya que vamos por gramos y litros, y no por el coñazo de las cucharaditas y las tazas (cup). Es como un curso de cocina. A los lectores de 7 Caníbales, tal vez, no les interese porque ya son gente muy, pero que muy, avanzada, pero que busquen otro nivel de lectura en el libro: es una introducción amena al veganismo. Uno se va a percatar que es un libro simpático, rompedor, divertido y sin ningún producto de origen animal, sin carne, ni pescado, ni miel, ni huevos, ni leches.

Hay que leerlo todo, hasta las recetas.

Y recordad que todo lo bueno para beber y para fumar es de origen vegetal.


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