Revista Gastronómica Digital
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El convidado

El periodismo gastronómico, ¿moda o realidad?

Yanet Acosta
Yanet Acosta 13/1/2012Comentarios

Desde la aparición de Ferran Adrià en la portada de The New York Times, España toma conciencia de la importancia de la gastronomía y, también, los medios de comunicación. En  los comienzos del siglo XXI, los diarios empiezan a entender el interés de contar con periodistas especializados en gastronomía, de las secciones gastronómicas o de la inclusión de este tipo de noticias, no sólo en sus apartados para estilo de vida y ocio, sino también en los de cultura. Descubren que la gastronomía es más que crítica y recetas y que los reportajes, las noticias y las entrevistas aportan valor a sus espacios informativos.

Ferran Adrià y la gran atención mediática que siempre le acompaña / Yanet Acosta

Con la crisis económica y del mundo de la comunicación, que es más estructural que coyuntural, la apuesta por la información gastronómica se mantiene, aunque con inflexiones. Son muchos los que piensan que la gastronomía es una moda en los medios de comunicación, sin detenerse en la experiencia de otros países donde es un referente importante como Francia o Estados Unidos.

No obstante, sólo la solidez de los contenidos puede hacer que la gastronomía pase de ser considerada una moda para ser una realidad cultural de la que es necesario informar.

En los últimos meses, la noticia más relevante en el mundo gastronómico ha sido el cierre temporal de elBulli. Cientos de artículos, piezas televisivas y radiofónicas han abordado el tema. Pero, ahora bien, ¿hay algo más?

La gastronomía, al igual que cualquier otro tema periodístico, se atiene a la máxima informativa de la agenda, es decir, aquellas noticias esperadas y que suceden cada año, como puede ser la concesión de los soles Repsol o las estrellas Michelin.

Pero la sustancia de un contenido informativo va más allá y, normalmente, tiene no sólo que ver con ser el primero, sino con tener el ingenio, la capacidad analítica y la ocurrencia de buscar temas diferentes e interesantes, que aporten una nueva visión o que demuestren las conexiones entre campos aparentemente distintos.

Para llevar a cabo esta tarea hay que ser, por encima de todo, periodista. Y ser periodista no es únicamente tener una carrera, sino contar con el olfato y la actitud para esta profesión relativamente joven.

No vale con quedarse con la nota de prensa o con lo dicho en las redes sociales. Hay que confirmar, contrastar las fuentes y escudriñar hasta el último por qué. Estudiar, investigar, observar, viajar, preguntar, hablar. Y para hacer todo esto se necesita a un profesional, que como su nombre indica, debe cobrar por su trabajo.

La información gastronómica se puede enfocar con un punto de vista festivo y tabloide, pero, lo que hace que perdure es el rigor de quien informa y el interés de los contenidos, independientemente de cuál sea el soporte (medio on-line o tradicional, un blog o una publicación en papel).

Sólo así se conseguirá que el periodismo gastronómico no sea considerado una moda, sino una realidad.

11 Comentarios

  1. el pingue dice:

    …, de lo que se deduce que hacerbuen periodismo gastronómico es “caro”, de ahí que las empresas hagan sus números, ¿no?

  2. xavier agulló dice:

    Totalmente de acuerdo contigo, Yanet… Pero creo que te quedas corta en tus denuncias (algo que ya arreglaré yo próximamente, je, je). Me parece muy interesante tu apunte final -que expliqué con pasión a Ferran durante el tedioso y estéril encuentro de bloggers en Movistar, Barcelona- negando a McLuhan. Pîenso exactamente lo mismo que tú en este extremo. XXX

  3. Yanet Acosta dice:

    Hay mucho aún por reflexionar e investigar. Y mucho que aportar por parte de todos para que, de verdad, consigamos la consideración que se merece en la prensa esta especialidad. ¡Que siga el debate!

  4. xavier agulló dice:

    Que siga, sí, pero en serio, evitando a los “nuevos farsantes”. Kss

  5. calignasi dice:

    ya puestos yo prefiero imaginar una mezcla sabia de lo que tenemos entre, iba a decir manos, pero serán artículos. Un poco de riesgo a cargo de Pau Arenós, la locuacidad se la dejo a Xavier Agulló, la prudencia a Cristina Jolonch, los toques intelectuales a Toni Massanés, me gustaria la sabia inocencia de Mas de Xaxas, la experiencia de C. Casas, Capel o Marlbona y la investigación de Salvador García, seguro que habria matices de otros buenos periopdistas gastronómicos pero sólo queria hacer un simulacro de esa perfección que todos queremos en todos los campos, como no es posible vamos a ver lo positivo de todo esto ya que lo negativo tal vez no sea este el sitio adecuado ni el artículo busca referirse a este apartado…. pero la pregunta es, ¿seria mujer o seria hombre esa anhelada perfección? tachín, invito a cafe a quién acierte una respuesta mas certera, yo no la tengo, que conste.

  6. Yanet Acosta dice:

    calignasi qué gran conocimiento de los profesionales del periodismo gastronómico!! Yo creo que la perfección sería: profesional (ni -a ni -o)

  7. calignasi dice:

    si yo te explicara….

  8. Anna Roigé dice:

    ¡Totalmente de acuerdo Yanet!

    Encontramos pseudoprofesionales en todos los sectores, pero donde haya un PROFESIONAL de verdad…

  9. Daniel Greve dice:

    Creo que es una realidad y que, a la vez, muchos han querido ponerlo de moda, por lo que no son excluyentes el uno del otro. Por supuesto que unos trabajarán desde la acera profesional, separando el corazón de la cabeza al momento de escribir, tomando distancia, haciendo el debido análisis… y otros, sencillamente –y desde la vereda del frente, una más cómoda, por cierto–, querrán tomar ventaja y aprovechar ciertos privilegios que tiene esto de escribir sobre vinos y comida y que te paguen por ello. Personalmente lo hago desde hace 12 años y hoy, frente a tanto blogger que se esconde en su anonimato cibernético y que no tiene cómo comprobar sus horas de vuelo ni su autoridad, lo que queda por hacer es simple: ser más rigurosos, prolijos, atentos. Viajar, viajar, viajar. Probar, probar, probar. Sólo la perspectiva del oficio mismo hace que todo decante hacia la realidad, que los verdaderos perduren y que los impostores se evaporen.