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De narices

A chatear… pero con vino, por favor – Redacción

Redacción
Redacción 19/8/2010Comentarios

La Fundación Tierra de Viñedos de Castilla-La Mancha se ha lanzado por toda la región desde el pasado mes de mayo a promover entre su población la cultura y el consumo moderado de vino, a través de una frenética campaña que ha denominado ‘La Cultura del Vino’, consistente esencialmente en organizar catas de vinos propios a lo largo y ancho de su extensa superficie. Un millar de personas han participado ya en unos 120 municipios de las cinco provincias de la comunidad, la menor consumidora ‘per cápita’ de España. Con cifras que los organizadores esperan multiplicar por varios enteros de aquí a mayo de 2011, en que está previsto que finalice el programa.

La campaña cuenta con un presupuesto estimado en torno a un millón de euros, a sufragar por la Fundación y la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente del Gobierno de Castilla-La Mancha, colaboradora y patrocinadora del proyecto, y pretende ser un revulsivo para que los castellano-manchegos se decidan a beber más vino y abandonar así esa sonrojante última posición que ocupa, según datos oficiales recientes.

Última en consumo y primera en producción del país. Una paradoja e incongruencia que la Fundación y la Consejería confían en que comience a superarse una vez que finalice la campaña.

Para entender el ‘leitmotiv’ de ‘La Cultura del Vino’ hay que recordar unos datos básicos sobre la envergadura y la importancia que Castilla-La Mancha tiene aún en el sector vitivinícola español.

La región sigue siendo la de mayor extensión de cultivo vitivinícola de todo el planeta, con 534.000 hectáreas plantadas de viña y una producción que ronda los 20 millones de hectolitros de vino anuales (más del 50% del total producido en España). El viñedo esel principal cultivo regional, con mucho carácter social, asentado sobre todo en terrenos de secano y del cual viven directa o indirectamente 140.000 viticultores y 70.000 familias, generando en total unos nueve millones de jornales y 38.000 puestos de trabajo, lo cual supone el 61% de la población total ocupada en la agricultura de esta comunidad autónoma.

El campo castellano-manchego ha venido experimentando en los últimos años un profundo cambio, introduciendo nuevas castas de uva, mejorando las técnicas de cultivo y elevando el nivel de profesionalización del sector. Junto a productos menos distinguidos, Castilla-La Mancha elabora también vinos de alta calidad, con una relación calidad-precio que los hace ser muy competitivos, siendo bastantes de ellos avalados por diferentes premios y reconocimientos nacionales e internacionales.

Tierra de Viñedos

La región cuenta con 15 Denominaciones de Origen, entre las que se incluyen el mayor número de Vinos de Pago reconocidos en España. Y además de ellas, se elaboran vinos, algunos de ellos punteros, bajo la indicación Vinos de la Tierra de Castilla. Esta última fue una apuesta del sector, que hace más de diez años consensuó una Ley que ha permitido utilizar esta indicación para todos los vinos que hayan sido obtenidos íntegramente con uvas producidas dentro del territorio regional, potenciándose así las posibilidades de los bodegueros a la hora de comercializar sus vinos.

El crecimiento que ha experimentado el sector vitivinícola castellano-manchego en los últimos años, sin embargo, no se ha visto correspondido a nivel social ni de mercado en su propio territorio. No faltan los críticos que opinan que ello está relacionado con el hecho de que una parte muy importante de su producción sigue siendo de una calidad modesta.

A diferencia de lo que ocurre en otros países, como Estados Unidos, donde se ha producido un incremento del interés por los vinos de calidad en el grupo de población con edades comprendidas entre los 20 y los 35 años, en Castilla-La Mancha –como ocurre en el resto de España– los jóvenes de hoy son el sector más alejado de la cultura del vino, al considerarlo como un producto propio de sus antecesores (padres y abuelos), decantándose claramente por el consumo de otras bebidas como la cerveza y diversos tipos de alcoholes y obviando que, con más de 2.000 años de tradición, el vino es un bien cultural, además de un importante factor de desarrollo económico.

Esta negativa situación es la que ha provocado que desde la Fundación Tierra de Viñedos –entidad en la que están representados todos los actores del sector en la región: Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural, el Instituto de la Cid y el Vino de Castilla-La Mancha (IVICAM), las organizaciones profesionales agrarias, los elaboradores de productos vitivinícolas y las cooperativas de vinos- se haya puesto en marcha este proyecto de promoción de los vinos castellano-manchegos, a través de la difusión de conocimientos básicos sobre su producción, cultivos varietales, elaboración y armonización, a partir de las premisas establecidas por el programa europeo ‘Wine in Moderation’, gestionados en nuestro país por la Federación Española del Vino (FEV) que fomenta su consumo moderado y responsable como beneficio saludable y elemento imprescindible de la llamada dieta mediterránea.

Los objetivos básicos, pues, que se han trazado desde la Fundación con la puesta en funcionamiento de esta campaña son tan elementales como la puesta en valor del vino y la difusión del patrimonio vitivinícola de Castilla-La Mancha y de los valores de la economía social como forma de desarrollo rural de las zonas productoras.

También se pretende poner en valor la cultura de los vinos castellano-manchegos, mediante la puesta en marcha de acciones dirigidas a la creación y consolidación de una imagen positiva de los de calidad, así como definir y canalizar una serie de mensajes dirigidos en general a toda la población y muy especialmente a integrar la cultura del vino entre la población con edades comprendidas entre los 20 y 35 años y en las mujeres como principales hacedoras de la cesta de la compra. Ambos segmentos de la población habitualmente no son consumidores de vino.

La campaña fue ofrecida por escrito previamente desde la Fundación a todos los ayuntamientos castellano-manchegos, a fin de que se adhieran y participen en ella aquellos que lo deseen –ya van unos 120 inscritos-, mediante un calendario de acciones que elabora dicha entidad.

Las acciones informativas se sustancian básicamente a través de la organización de catas de vinos en las localidades adheridas al programa, que se están desarrollando en locales municipales habilitados por los ayuntamientos, en aquellas localidades donde la población es menor de 1.000 habitantes, y en unas carpas que se han diseñado especialmente para celebrar esta actividad, en colaboración con la empresa Cuadrifolio, en municipios con más del millar de vecinos. Las carpas, que están siendo trasladadas por toda la región, tienen un aforo mínimo para 36 personas.

Las catas en muchas ocasiones se están celebrando encuadradas en el programa de actividades de determinadas jornadas y eventos culturales o lúdicos e incluso dentro de las actividades oficiales de las ferias y fiestas de algunas de las localidades adheridas, participando en su diseño, organización y desarrollo la Asociación de Enólogos de Castilla-la Mancha y la Asociación de Sumilleres de Castilla-La Mancha, que hasta el momento han aportado unos 40 profesionales a la iniciativa.

Son ellos, sumilleres y enólogos, los que están iniciando a los participantes en el mundo del vino, a fin de que aprendan a saborear cada producto, explicándoles las especificidades de los vinos castellano-manchegos, las variedades autóctonas, los procesos de elaboración y muy especialmente las características básicas de cada vino, a través de la vista, el olfato y el gusto.

Estos vinos catados son cedidos para esta actividad por algunas bodegas castellano-manchegas seleccionadas y son escogidos por los propios enólogos participantes, que disponen en cada sesión de cata, de una hora de duración aproximadamente, de un vino blanco, un rosado, un tinto joven y un tinto de crianza.

El proyecto también está teniendo repercusión en Internet y así, aprovechando la presencia de la Fundación Tierra de Viñedos en redes sociales como Facebook, Twitter o Flickr, se está llevando a cabo una labor de ‘community manager’ para difundir al máximo esta campaña específica, con especial hincapié en los usuarios jóvenes. “Para que no sólo chateen a través de Internet”, según un portavoz de la Fundación Tierra de Viñedos, “sino para que también se tomen sus chatos de vino, como se hacía antiguamente, en las tabernas con amigos o en el seno de la familia”.

Fuente: Alfonso Castro, El Mundo Vino