Los vinos a bajo coste convierten a España en el segundo exportador del mundo

Redacción

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En 2010, el sector español del vino logró una cifra récord de ventas en el exterior: 17,6 millones de hectolitros. Con este volumen, España se sitúa como el segundo país exportador de vinos del mundo, pisando los talones a Italia, que ya ha superado los 20 millones de hectolitros, muy por encima de los 13,5 millones de hectolitros de Francia y a gran distancia de los llamados países emergentes del sector como Australia, Sudáfrica o Chile.

Exportar vino constituye una salida irrenunciable para el funcionamiento del sector vitivinícola español, que produce una media superior a los 40 millones de hectolitros anuales, frente a los 36 millones de hace una década. La demanda nacional para consumo oscila entre los 8 y los 10 millones de hectolitros, a los que se suman otros 7 millones que se queman para obtener alcohol destinado a la elaboración de bebidas de alta graduación.

Lograr un récord de ventas en el exterior ha supuesto un éxito para bodegas y operadores. Pero debajo de esas cifras elaboradas por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV) hay datos para la preocupación.

Un primer problema al que se enfrenta el sector es la forma de exportar ese vino.

De los 17,6 millones de hectolitros exportados, casi la mitad -8,12 millones de hectolitros, un 11% más que en 2009- corresponden a vinos a granel sin denominación de origen. Buena parte de este producto se coloca en otros países de la Unión Europea como Francia y Portugal, sin que se conozca exactamente su destino final. Otra parte corresponde a envases superiores a los cinco litros y, finalmente, un tercer bloque se comercializa en países extracomunitarios como Rusia o China. Estas ventas corresponden tanto a grupos cooperativos como a grandes operadores.

A esta cifra se suman otros 3,8 millones de hectolitros de vino también sin denominación de origen, pero envasados, con un crecimiento del 57,7%. En este segmento de ventas se hallan, tanto bodegas cooperativas como empresas importantes que también operan en el segmento de los vinos de calidad con denominación de origen. Estas empresas se hallan ubicadas especialmente en Castilla-La Mancha, pero también en otras zonas, y se apuntaron a las ventas bajo la denominación de Viñedos de España-Vinos de la Tierra, puesta en marcha hace cuatro años y que fue derogada el pasado mes de febrero. Esta denominación autorizaba poner en la etiqueta la añada y variedad a los vinos de mesa, algo que no permite ya la nueva Organización Común de Mercado. Rioja, Castilla y León y Galicia se opusieron a la misma.

José Manuel Pérez Ovejas, enólogo de Viña Pedrosa, considera que fue un error que la imagen de Viñedos de España la pudiera dar un vino de la tierra, al mismo tiempo que muchas bodegas se esforzaban para vender los vinos españoles dentro del segmento alto de calidad y precio. Para Rafael del Rey, del Observatorio del Vino, la iniciativa permitió ampliar la oferta del vino español a un precio más bajo y con unos estándares de calidad que no deberían perjudicar al resto de los caldos.

Frente a este crecimiento de las ventas de los vinos sin denominación de origen destaca la caída del 3,8% en las ventas de los vinos envasados con denominacion de origen, que fue de solo 2,6 millones de hectolitros.

El principal país comprador de vino español es Francia, con 3,5 millones de hectolitros; seguido de Alemania, con 2,86 millones; Portugal, con 1,8; Rusia, con 1,3, y Reino Unido, con 1,2 millones. El mayor crecimiento en las ventas corresponde a China, con un 368%, aunque su volumen es aún bajo, con solo 50 millones de litros.

En segundo problema al que se enfrenta hoy el sector del vino son los precios. Según los datos de Aduanas de 2010, el precio medio del vino exportado en ese periodo se situó en solamente 1,09 euros por litro, frente a los 1,19 euros de la campaña anterior. Hace una década, los precios medios de las exportaciones se situaron en 1,39 euros litros. Ello supone que los vinos a granel se han exportado en el último año a 0,30 euros por litro, reflejo de la situación negativa que sufren campaña tras campaña los viticultores. A granel va destinada una parte muy importante de la uva en las mayores zonas de producción como Castilla-La Mancha o Extremadura, a precios de 0,15 euros por kilo. Esta situación se ha traducido en abandonos, falta de relevo generacional y arranques de viñas.

Aunque el volumen de vino exportado creció en 2010 un 15,6%, el valor del mismo solo lo hizo un 10%, hasta 1.920 millones de euros. Los precios medios más caros correspondieron a EE UU, con 3,29 euros por litro; seguido de México, con 3,27 euros, e Irlanda, con 3,13 euros por litro.

La rebaja de los precios del vino respondería tanto a problemas internos del propio sector español como a la estrategia de ventas seguida por otros países competidores, sobre todo de los nuevos productores. Para Rafael del Rey, entre otras medidas, se debería mejorar en su conjunto la imagen del vino español. Colocar en cada uno de los mercados el producto que más se adaptara a las necesidades y demandas de sus consumidores y, finalmente, desarrollar una mayor capacidad de distribución. Y, en el caso de los graneles, avanzar hacia un envasado con mayor valor añadido.

Fuente: Vidal Maté, El País