Revista Gastronómica Digital
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La despensa

Callet y Cartoixà en nuestra mesa de cata

Salvador Garcia-Arbós
Salvador Garcia-Arbós 18/1/2017Comentarios

La mesa de cata comenzó el año catando cuatro vinos: dos de la D.O. Pla i Llevant de Mallorca y dos de la D.O. Tarragona, como si nos lo hubiera dictado Plinio el Viejo. En la mesa estábamos tres: un cocinero, Jordi Fernandez, titular de GSR; el gran Lluís Ariza, histórico especialista y con una larga experiencia enológica,  y quién firma esta crónica.

Nuestra mesa de cata con vinos de diferente denominaciones.

Nuestra mesa de cata con vinos de diferente denominaciones.

Comenzamos con Armero i Adrover, Selecció Familiar, del 2012, tinto elaborado exclusivamente con uvas de la variedad autóctona callet. Según cuentan, la bodega nació cuando Luis Armero y su mujer decidieron romper la monotonía y cambiar radicalmente de estilo de vida, a partir de las hectáreas de viñas familiares. En 1988 plantaron tres ha. más y así iniciaron su aventura vinícola. En el año 1992 fundaron sus propias instalaciones.

Uno se lleva la primera gran impresión ya en el momento de sacar el corcho y observar su calidad. El color sanguíneo del vino es igualmente cautivador. Se presenta un vino maduro, como expresa su aroma animal y su notas de deliciosa mermelada de fruta negras, como los arándanos. Precisamente, una vez aireado, le salen interesantes notas de regaliz. Aunque tiene un punto secante y uno puede pensar en maridajes, esta Selecció Familiar del 2012 se puede tomar solo para disfrutar del vino. Tampoco no es nada exagerada la madera. Conclusión: estamos ante un vino fresco, goloso y elegante. Los bodegueros recomiendan su consumo a corto plazo, hasta a 12-16 meses.

Abrimos también el Armero Adrover Negre 2015, elaborado con dos variedades, la autóctona callet con la bordelesa merlot. Con un color granate elegante, le notamos la personalidad de la merlot y la crianza en barrica de roble francés. El sabor es a fruta roja fresca madura y dulzona, compensada por una buena acidez. Nos pareció un vino ligero y redondo.

Si necesitáis más información sobre la bodega y sus vinos, podéis clicar aquí.

De las Islas Baleares, nos vamos a Tarragona, donde observamos que en esta denominación de origen reivindican con fuerza su histórica denominación cartoixà (cartujano) para el inefable xarel·lo.

Paramos primero en Vínicola de Nulles, que este año celebra el centenario de su nacimiento como Cooperativa Agrícola. Y, aparte de sus vinos, de lo que les gusta presumir es de la Catedral del Vino, emblema del modernismo, obra del arquitecto César Martinell.  Y probamos su interesante xarel·lo vermell, de Adernats, la marca Vinícola de Nulles. Se trata de un vino elaborado con una variedad ancestral para rosados conocida como xarel·lo vermell o Cartoixà de Marina, de la DO Tarragona. Sin embargo, no es  un blanc de noirs, el vino no es rosado, ni blanco, pero es clarete, y va tirando a dorado. Es un vino genuino. Fresco y delicado, es muy goloso, destaca su sabor a fruta verde: plátano verde, uva verde. Su postgusto es de rosado. Con menos de dos mil botellas en el mercado, este vino se presenta en una atractivo envase con tapón lacado.

Si deseáis más información, podéis clicad aquí.

Para el tercer vino, nos quedamos en la DO Tarragona, concretamente en el Celler Mas Bella, con su Bella 2015 Cartoixà, de viñas viejas. Con este vino verde y ácido, con recuerdos a manzana verde y a lima, esta bodega obtuvo la Medalla de Plata en el Vinari 2016, uno de los concursos de referencia para vinos catalanes.

Para más información aquí.