Revista Gastronómica Digital
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La despensa

Maruxas: galletas de nata ecológicas

Mónica Ramírez
Mónica Ramírez 20/4/2017Comentarios

No podemos negar que lo ecológico está de moda. Y vende. De hecho, cada vez hay más productos con la certificación eco en las estanterías de los supermercados y cada vez se abren más tiendas especializadas en esta línea. Dado el éxito, ya tocaba que en esta sección hiciéramos un hueco a esta tendencia. ¿Y qué hemos escogido? Las galletas de nata Maruxas.

Según nos cuentan el proyecto de las galletas de nata Maruxas nació en una granja de Lugo con la idea de recuperar aquellos sabores de la infancia que tanto cuestan encontrar en el mercado actual. Son artesanales y elaboradas con leche de vacas gallegas, azúcar de caña y harina de trigo. Todo ecológico. De hecho, estos dulces están certificados con el sello Consejo Regulador de Agricultura Ecológica de Galicia. Huelga decir, que no llevan ni conservantes ni aditivos.

Un cambio en la gestión de la empresa provocó hace un tiempo que de la granja se pasara al Polígono Industrial Río do Pozo (dirección que observarán en la caja) donde se siguen respetando los principios de elaboración que dieron a conocer las galletas. De hecho, se ha de destacar que en su andadura son varios premios los que avalan su calidad: el Premio Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino en 2011; el Premio Alimentos de España, Mujer Emprendedora del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (2012); el Premio Internacional Superior al Sabor y la Calidad en el International Superior Taste & Quality Award (iTQi, 2013) y el Zoco de Ouro, Recuperación de Sabores (2012).

Al ser un producto artesanal no hay dos galletas iguales y el precio por la caja pequeña, de 200 g, tiene un precio aproximado de seis euros.

En boca las galletas son crujientes, agradables al paladar, con una textura suave, nada difícil de masticar, con una alta presencia de la nata -un sabor que perdura en el posgusto- y con un aroma que recuerda a las de mantequilla (aunque este ingrediente no conste en su listado). Para aquellos a los que lo relacionado con la nata y la leche les tire para atrás, no son las que les recomendaríamos -por lo que mencionábamos de la predominancia de este sabor en boca-, pero para el resto, pueden ser una buena opción para acompañar el té o el café de media tarde.

Un producto natural, artesanal, que rememora los sabores de la infancia.

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