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La despensa

Ostras Amélie, carnoso glamour (plus: Amélie Corner, El Corte Inglés)

Xavier Agulló
Xavier Agulló 20/12/2017Comentarios

Criadas y afinadas en Marennes Oléron (Francia), nadie podrá negar que están de moda. Sí, las Amélie han seducido a los chefs más notables y así han colonizado los mejores restaurantes del país. Las razones de ello (más allá de haber sido ganadoras de multitud de concursos y ser consideradas “las mejores del mundo”) se encuentran al probarlas, claro.

La colección de ostras Amélie. Foto: Xavier Agulló.

La colección de ostras Amélie. Foto: Xavier Agulló.

Carnosidad. Carnosidad. Este sería el primer motivo. Su carne llena por completo la boca, ofreciendo una experiencia táctil de subida sensualidad… Luego está la delicadeza de sabor, un equilibrio entre salinidad, dulzura y yodo, que se mueve en un pequeño abanico entre la nº 1 y la nº 3. La 1, la más grande y espectacular, resulta globular en textura, sofisticadamente dulce de sabor. La 2 –un compromiso entre los extremos-, acaso la más armónica, bascula entre lo salino y las ensoñaciones a mariscos. La 3 es el rock and roll, salina, yodada, potente. Todo dependerá, pero lo que mola es degustar las tres para recorrer la fantasía marina. Y todavía hay otra, la “verte” (verde), que efectivamente es de aquel color por el tipo de alga diferente con la que se alimenta (sólo de octubre a marzo). Pura escuela de gozos. Los precios, de 5 a 3,90 euros la pieza.

Corner Amélie. Corte Inglés plaza Catalunya. Barcelona. Foto: Xavier Agulló.

Corner Amélie. Corte Inglés plaza Catalunya. Barcelona. Foto: Xavier Agulló.

La “mise en scene” en El Corte Inglés

Con un punto necesariamente afrancesado, elegante y luminoso, el corner Amélie (planta supermercado de El Corte Inglés de plaza Catalunya, Barcelona) debe ser tu destino si quieres sentir el estallido de estas ostras fascinadoras. En la barra, lo que parecen ser botellitas de perfumes finos te ofrecerán un suave topping de alcoholes vaporizados sobre la carne (ginebra, vodka, whisky, sake); las campanas de cristal serán los contenedores de las ostras ahumadas (madera de castaño) al momento, sutiles… Si se prefiere, un ceviche de ostras o la lujosa (¿por qué no?) ostra con caviar y aire de limón. Lo más oportuno, sin embargo, es la “experiencia Amélie”, que es el pack (nº 2) de la ahumada, la vaporizada y la de caviar. Siempre servidas sobre hielo, en cajas de madera. Para sentirse “especial”. Y, por cierto, coincido con Antonio Escofet (grupo Chivite) en la barra y me sugiere, para acompañar este mediodía de luxe un champagne Taittinger. Y, oye, pues sí.


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