Revista Gastronómica Digital
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Opinión

Éxito

Tana Collados
Tana Collados 31/12/2008Comentarios

Escribe un blogger, cocinero, comentando “No pasa nada”, el penúltimo post de Cristina Jolonch, “No pretendo nada más que hacer felices a mis clientes y sacar adelante mi negocio. (…) Michelín no te ayuda a ser más genial, te ayuda a ser más famoso.” Bravo por Rémy Léfevre. Ahora que, con toda lógica, las aguas están un poco más tranquilas, y que es tiempo de hacer pronósticos y planes para el 2009, puede ser buen momento para hacer reflexiones un poco más meditadas. 

Comparto cierta opinión que considera que el verdadero éxito tiene que ver con la propia conciencia del trabajo bien hecho, aunque para llegar a ese grado de sabiduría hay que haberse moldeado bastante el ego. En el caso de la restauración pública la mayor parte de las veces el éxito son tus clientes, si, además de darte parabienes, vuelven. Otras, no siempre coincidentes con las mesas llenas, el reconocimiento público llega con los premios. Convengamos que las estrellas, como las altas puntuaciones de cualquier otra guía con algún prestigio, representan éxito; el éxito “público” y con él, la fama. Pero el éxito es una cosa, la fama otra y la valía otra más. En una sociedad tan mediática como la nuestra, no se entiende el éxito sin la presencia en los medios. Admitámoslo, la mayoría de los que participan en el circo piensan que no eres nadie si no sales en los papeles y en las pantallas con cierta frecuencia. Eso explica, en gran parte, la auténtica razón de la tormenta de la pasada primavera. Hablo de aquellos que quieren notoriedad. Insisto, el trabajo bien hecho no tiene porqué verse reflejado en los medias. Porque la presencia mediática también da un halo de frivolidad que puede ser negativo, a no ser que pretendas sobretodo, ya digo, la fama. Pues bien, no hay mayor garantía para ser objeto mediático que ser un agraciado de la Michelín, especialmente en los medios generalistas; se entiende que los especializados se dirigen a un público conocedor.

Entonces ¿Quién va tan sobrado de seguridad personal para renunciar a todos esos reconocimientos que suponen las guías/LA guía? En su demoledor “Una Michelin de Disneylandia” Xavier Agulló califica la guía francesa “como de juguete. De cartón piedra. De señorita Pepis. La guía roja, para ser más exactos, nunca ha sido una guía gastronómica; en realidad ha sido siempre una simple guía de viajes, un listín telefónico”. El post ha tenido la adhesión de varios bloggers alguno de los cuales, incluso, llama al boicot. Mal que nos pese y que nos duela la Michelín es, a pesar de su miopía, de sus estrecheces, de sus incomprensibles decisiones, de todas las guías, la más influyente en el mundo. Algún día alguien se atreverá a contar el peso que han tenido razones políticas y presiones privadas, para dar y quitar estrellas, sin las cuales es imposible entender el criterio ¿criterio? que la rigen.

De momento, es sabido que figurar de manera destacada en ella da mayor oportunidad, (no necesariamente garantía) de tener el restaurante lleno y en los tiempos que corren ¿Quién es el guapo que renuncia a tener “macarrones”? Si, ya sé, casos los ha habido y merecen todo nuestro apoyo por coherentes, pero en todos esos casos o renunciaban al éxito (público) o no estaban dispuestos a pagar el precio que perseguirlo y mantenerlo conlleva. La renuncia personal puede servir al que toma esa decisión; todo mi respeto para ellos, pero seamos consecuentes, o hay una toma de posición colectiva, de todos, o ese gesto torero, que es lo que pide el cuerpo, por muy digno que fuera no serviría para nada. Los gestos quijotescos son bien bonitos, pero, siguiendo con el símil literario prefiero Fuenteovejuna. Puede que hubiera quien tirara la primera piedra, pero ¿Y la segunda? , ¿Y la tercera…?

4 Comentarios

  1. Julio Estrela dice:

    Bon any Tana!

    Aunque firmo palabra por palabra tanto tu escrito como el de Agulló, HOY HE DE CONFESAR QUE ESTOY ENAMORADO….de la Guía Michelín.

    No ya de el libro en si, que también, si no del concepto, la idea, las leyendas, el imaginario, las peleas, las historias, los misteriosos inspectores, los ex-inspectores, los que se hacen pasar por inspectores, los artículos previos a la salidas de las guías, los posteriores, los cabreos, las alegrías, en fin…, creo que acierten o se equivoquen, creo que es un divulgador EXCELENTE de la gastronomía, ¿alguien recuerda una explosión gastronomofílica similar a la que estamos viviendo en nuestro pais anterior al reparto “masivo”(masivo en el sentido de muchos, no en el sentido peyorativo de masivo, que nadie se ofenda, que estamos de un susceptible…) de estrellas a restaurantes españoles?

    No quiero decir ni mucho menos que se le deba el mérito a la roja guía, pero.., ha ayudado bastante ¿no?

    EVIDENTEMENTE que el esfuerzo sobrehumano de cientos de cocineros que con su pasión, creatividad y dedicación, han sido los artífices de nuestro dulce (amargo, salado…) momento gastronómico, pero… La guía ha estado ahí,…, empujando!
    Nada, pues eso, una simple reflexión… quizás al hilo de las llamadas al buen rollo para este 2009!

    Y quiero seguir oyendo en susurros historias oscuras sobre la Guía…me encantan!!

    ¡COCINAD & COMED MALDITOS!

  2. remy Lefebvre dice:

    Hola,
    no es que la tendencia sea de cocinar para pasar en la tele o ser el autor del próximo best seller del año… No, todo este circo alrededor de los cocineros es ni más ni menos que las consecuencias de una demanda curiosa de saber, conocer y descubrir el mundo tan cerrado que era las cocinas. Escondido, siempre en el fondo del restaurante y a veces, muchas veces en el sótano se cocinaba en un infierno secreto platos finos, sabrosos que disfrutaban miles de comensales. Es está la realidad, hemos abierto, poco a poco nuestras puertas para enseñar este infierno, lo hemos pintado bonito y al final de tanto abrir nuestras puertas, hemos acabado en las estanterías de la FNAC, en el todo preparado del Corte Inglés, en el prime time de la primera…. Es una oportunidad que no tenía nuestros referentes culinarios, la posibilidad de abrir nuevos negocios. Hablar de cocineros vende pero hay que saber venderse. Todos quieren escribir libros pero al final los que quedan son los que con pasión y convicción, pensando enseñar algo a los demás, disfrutaron de esta oportunidad. Si quieres ser famoso en tu profesión, cúrratelo, haz disfrutar los demás, siga tu camino en la oscuridad con la convicción de hacer lo mejor que pueda las cosas. Despiértate pronto, acotaste tarde, piensa en cocina al cruzar el semáforo, llena tu restaurante de alegría y igual un día, un mediador, un periodista, un productor, un critico descubrirá que si puedes vender, que lo que haces es suficiente interesante para enseñarlo a los demás. La pena es que hoy en día existe mucha “mierda” en las neveras y las estanterías. Igual, no lo se, haría que cuestionar la profesionalidad de algunos mediadores. Esto es otro tema…..

  3. Tana dice:

    Rémy,

    Muy de acuerdo, de hecho dices con otras palabras más o menos lo mismo, aunque añades la “dudosa profesionalidad de algunos mediadores”; éste sería otro tema…pero te sugiero que leas –supongo que lo colgaran mañana- un “snack” con una encuesta en la cual se valora el grado de fama/conocimiento de algunos cocineros. Ya me dirás.

  4. Book of Ra dice:

    I as well conceive so , perfectly indited post! . 797668