Revista Gastronómica Digital
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Opinión

Geisha

Tana Collados
Tana Collados 21/10/2009Comentarios

Hace 20 años que Carme Ruscalleda y su compañero de todo, Toni Balam, se liaron la manta a la cabeza y decidieron lanzarse a la aventura de abrir un restaurante justo delante de la tienda de charcutería que regentaban, en Sant Pol de Mar. Conociendo a Carme uno supone que de no haberse tenido que ocupar antes de dar creatividad y excelencia a los embutidos de la empresa familiar quizá no hubiera saltado a la cocina profesional, o puede que hubiera llegado a ella por otros caminos, quién lo sabe.

Carme Ruscalleda y su querido Sant Pol de Mar

Carme Ruscalleda y su querido Sant Pol de Mar

De lo que no tengo ninguna duda es de que se hubiera dedicado a cualquier actividad que necesitara buenas dosis de imaginación y de energía, porque de las dos cosas tiene a raudales.  En la cocina, Carme ha sabido proyectar un enorme  chorro de ideas, un mucho de filosofía vital y el compromiso absoluto  con el rigor profesional.

Todo eso  lo quisimos avalar de algún modo las quinientas personas que nos reunimos en su casa el pasado lunes para  celebrar la veintena del restaurante y la edición del libro que lo conmemora. Viejos amigos y otros de recientes, y, por ser una fiesta particular, llamaba la atención la presencia de 3 consellers de la Generalitat y de algún otro político de primera fila;  ojala quisiera ello decir que por fin han entendido la importancia económica y cultural que la gastronomía representa, aunque sea 10 años tarde.

He seguido la trayectoria  de Carme desde que, hace ya un puñadito de años, me hablara de ella, y muy bien, Santi Santamaria. Ideas, creatividad y compromiso, diría que estos conceptos resumen el camino profesional que durante estos años ha labrado la Ruscalleda. Compromiso para con sus clientes, por darles el mejor producto, para enaltecerlo como mejor sabía, como si fuera una geisha de la cocina.

La puerta del Sant Pau

La puerta del Sant Pau

Geisha corajuda, nada sumisa, pero en cualquier caso entregada en  buscar  el placer y la satisfacción para sus comensales. Compromiso, también, con los productores  y con los proveedores de su pequeño país, la comarca del Maresme, desde mucho antes de que se acuñara el concepto de “quilómetro cero”. No escatima el precio, pero quiere siempre el mejor pescado, las mejores verduras, las mejores frutas, por eso es fiel con quien no la engaña. 

Fidelidad, también, a sus raíces, y honestidad por encima de todo. Me consta que ha rechazado ofertas por no verse capaz de llevarlas a cabo con la calidad que se exige a diario, aunque, en ese sentido, también ella tiene alguna patinada en su currículum. Ha habido un tiempo -para muchos continua- en que las ofertas obnubilaron a los cocineros. Ella es del tipo de persona que sufre por hacerlo bien, y sufre de verdad cuando se equivoca.

Ruscalleda con el equipo del San Pau de Tokio

Ruscalleda con el equipo del Sant Pau de Tokio

Lo de Japón, el Sant Pau de Tokio, fue una decisión muy meditada, hasta que supo con certeza que no era una fantasmada y que podía llevar allí su cocina. Llegaron las dos estrellas de golpe y la convirtieron, con las tres de la casa madre en Catalunya, en la cocinera del mundo que más brilla en la constelación Michelín. De aquel país, al que admira y que la seduce en cada viaje, se trae siempre ideas, conceptos, como el trashcooking de pescado  y productos japoneses que luego aplica a su cocina, como las consabidas medusas.

Ahora se empeña en tenerlas nacionales, ante la oposición de las autoridades europeas que niegan su posible comercialización. Tiene una ilusión contagiosa  y nunca quiso que se la considerara especial por brillar en un mundo de hombres. Sí, ya sabemos que la cocina doméstica fue, mientras la hubo, de mujeres. Pero ese, aunque relacionado, es otro tema.

Parece que por fin, ahora, Carme Ruscalleda se saldrá con la suya. Conseguirá que la cocina también sea considerada por la Generalitat como cultura; como una actividad digna de ser premiada. Es cabezona y buena gente. Muy buena gente. Me alegro mucho de su éxito que, al final, más allá de la cuenta de resultados propia, es el de toda la cocina.

4 Comentarios

  1. el pingue dice:

    ¡Bravo por ella y bravo por esta crónica!

    Saludos

    Roberto

  2. Isabel Cuevas dice:

    Muy buen artículo, Tana. Conozco bien el Sant Pau de Tokio y tuve ocasión de asistir a una charla de Carme Ruscalleda en el Instituto Cervantes (también de Tokio) hará cosa de un año. Me alegra que le hayas hecho este pequeño homenaje porque realmente creo que es una mujer que está haciendo las cosas a base de tesón y de mucho, mucho trabajo. Se nota que la conoces bien y gracias a tu artículo he podido comprobar lo que ya sospechaba: que es una luchadora y una gran empresaria con calidad humana, algo que a veces falta mucho en el mundo de los negocios.
    Un saludo desde Japón.

  3. Tana dice:

    Isabel, Roberto, gracias por vuestro comentario. Fijaos que cuando se despelleja a alguien siempre se generan muchos comentarios, al contrario de lo que sucede cuando el elogio es el tema. Va a tener razón un gran amigo mío, una de les mentes más lúcidas que conozco en el mundo de la cocina, cuando dice que lo que de verdad le interesa, o divierte y estimula, al personal de este mundo nuestro es la crítica y cuanto más dura, ácida, y cruel, mucho mejor. Aunque no lo reconozcamos públicamente, algo de eso debe de haber.

  4. Juan Luis dice:

    Tienes razón Tana, leemos un elogio y lo pasamos por alto, que curiosos somos. Da un poco de vergüenza escribir un comentario que solo de ánimos, elogie o anime, que error, no????

    Yo cada vez que leo algo de Carme me da vergüenza, vergüenza por no haber ido todavía, ya me vale, de las dos veces que he cruzado cuatro palabras con ella he salido con una sonrisa.

    Cuando llamé me dieron 3 meses de espera, hay que organizarse!!! A lo mejor ahora andan algo más desahogados.