Revista Gastronómica Digital
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Opinión

Mey Hofmann

Xavier Agulló
Xavier Agulló 5/5/2016Comentarios

Mey se ha ido. Y no es fácil aceptar el repentino golpe… Porque no sólo nos ha dejado una maestra de la alta pastelería, una chef que deja huella en la gastronomía contemporánea española y una pedagoga incansable, sino también (o acaso más importante) una gran persona, una amiga, una dama a la que sólo conocí sonriendo y repartiendo entusiasmo, vida y felicidad.

Podríamos hablar y hablar de Mey: de los 20.000 cocineros que ha formado y que, hoy, regalan su conocimiento por todo el planeta; de su restaurante, el primero de una escuela galardonado con una Michelin; de su enorme trabajo introduciendo en España la mejor pastelería europea, germen de muchas cosas que pasaron después en el mundo dulce… Sí, podríamos hablar mucho de la Mey profesional, de su compromiso insobornable con la cocina, de su decisión y tesón desde aquellas clases privadas en la calle Ferran, de su impronta internacional colaborando con las mejores escuelas del mundo…

Pero, ahora, en este día de triste despedida, quisiera rendir tributo a una mujer, una colega, que hizo de la libertad norma de vida, de la pasión oficio y del respeto filosofía.

Tu sonrisa y tu luz no las apagará el olvido, Mey.

 

Mey Hofmann

Mey Hofmann