Revista Gastronómica Digital
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Opinión

Nostalgia

Cristina Jolonch
Cristina Jolonch 22/6/2009Comentarios

El domingo por la mañana no suele haber muchas inauguraciones relacionadas con el ambiente gastronómico. Y si las hubiera, yo confieso que intentaría escaquearme siempre que me fuera posible. Sin embargo el otro día sabía que iban a subir la persiana del recuperado Velódromo y no dudé en asomar la nariz a una fiesta dominical en la que me encontré a un montón de conocidos que celebraban el regreso del emblemático establecimiento barcelonés.

Fotografia de Guillermo Moliner, El Periódico de Catalunya

Fotografia de Guillermo Moliner, El Periódico de Catalunya

Mientras volvía a casa me pareció curioso que todas aquellas personas a las que desde hace años veo a menudo por cuestiones profesionales coincidiéramos, mucho antes de conocernos,  en aquel bar en el que resulta que todos pasamos horas y horas cuando éramos jóvenes y decíamos que estudiábamos.

Hemos escrito mucho de la apuesta de algunos chefs creativos barceloneses por la cocina tradicional o por las tapas clásicas. Cuando nos parecía que ya habíamos recuperado todo lo gastronómicamente recuperable, nos damos cuenta de que lo que nos hace una ilusión bárbara es que alguien nos devuelva un paisaje de nuestra memoria. Soñar que podremos volver a reunirnos con nuestros colegas sin prisas ni formalismos, mientras comemos algo o compartimos unas cervezas. En los pueblos tienen su casino y en las ciudades grandes pedimos a gritos un lugar donde nos parezca que el mundo es más pequeño.

Albert Castellón, director ejecutivo de Moritz, y Carles Abellán

Albert Castellón, director ejecutivo de Moritz, y Carles Abellán

Carles Abellán -¡qué cocinero tan listo!- dice que ni siquiera aspira a que la comida sea lo más importante del Velódromo. Él y sus socios de Moritz -dueños del local- pretenden crear un espacio de encuentro social. Un sitio en el que podamos picar algo o ponernos las botas. Y, si nos apetece, jugar al billar o a las cartas. Qué interesante tendencia la de relajarnos un poco en la mesa. Lástima que ahora que tenemos el bar, y un poquito más de suelto en el bolsillo, nos falte tiempo para quedar con los amigos.

6 Comentarios

  1. jaume dice:

    Está muy bien la tendencia de los bares de tapas recuperados. Ver también Casa Delfín en el Passeig del Born de Barcelona o la nueva bodega en la Calle Mallorca y tantos otros que están por venir. Yo iré seguro al Velódromo, como voy al Inopia y al Tapaç porque me encantan!! Pero no nos engañemos, aunque la idea es montar bares de tapas de toda la vida, la realidad no es así, porque el cliente snob atraído por el nombre del chef, todo lo acapara. Y además como es lógico, para comer las mejores croquetas hay que estar dispuesto a pagarlas!! Entonces mis amigos y yo, seguimos yendo al bar de toda la vida, donde las bravas no valen nada, pero el botellín de cerveza cuesta poco más de un euro y estamos rodeados de gente del barrio. Como en casa…
    Porque gracias a Dios, los bares donde vamos, no han salido nunca en la prensa!! Ni falta que hace!!
    Con todo el cariño eh?? Que yo también soy un poco snob!! jeje

  2. òscar dice:

    hola amigos , yo no pude ir a la inaguración del velodromo , pero estoy en total acuerdo con lo que dice el amigo Jaume , está bien recuperar cosas pero que no nos lo hagan pagar los mortales .

  3. david dice:

    Di una vuelta por el nuevo velodromo, fabuloso!!

    de acuerdo con jaume.

    Y seguramente si el sr. del bar de la esquina pusiera un poco mas de esmero en preparar las bravas, tendria mas clientes y no se quejaria tanto de la crisis.

    una croqueta en el inopia 1.90€ ya te vale!!!

    no pondra alguien un bar de toda la vida sin tanto snobismo y las cosas bien preparadas. no cuesta tanto.

  4. Anna R. Aós dice:

    Bonito texto CRIS. Y sí, cierto, yo que fui “culo de taberna” en los 70, allí aprendí a colocar el taco de billar (acertar ya era otra cuestión),allí leí “El camino de zen” de Alan Watts (un poco coñazo pero quedaba muy cool llevarlo con la portada a la vista), y allí viví una bonita historia de amor (porque aquello todavía era amor) entre coîntreau y pastís. Un dato importante del nuevo VELÓDROMO es que no hay dios que te dé prisa para levantarte, a pesar de que la cola para sentarse es exagerada. Una pasada la Vichyssoise y el bikini con trufa. El precio muy correcto y el servicio amable. Puntazo para la city!

  5. Book of Ra dice:

    I want to start a blog but would like to own the domain. Any ideas how to go about this?. 229504