Revista Gastronómica Digital
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Opinión

Pasionales

Tana Collados
Tana Collados 1/8/2008Comentarios

Hubiera querido hacer una crítica pero no he comido allí ni lo suficiente, ni las veces suficientes.  Su cocina, sin embargo, por lo que ya he podido comprobar, me parece muy interesante, fiel reflejo de sus autores, jóvenes con talento y con ganas; una cocina que flirtea con la creación en algunas de sus propuestas, pero con sólidas raíces, en otras. Son jóvenes imbricados e implicados en su terruño pero con la mirada puesta en el infinito para saber, siempre, más. Hablo de los dos cocineros al frente de “El cigró d’or” un pequeño restaurante en Gelida, cerca de Barcelona. Uno, el propietario, Oriol Llavina, anda en la trentena, el otro, Roc Suñé, en los veintitantos. Me conmueve ver a profesionales como ellos, con tanta ilusión y, ya, con tanto oficio. Oriol y Roc conocen la cocina académica, aprendida en la escuela y en stages en grandes casas, y por supuesto – en eso también son listos y solventes- la cocina tradicional. Por si fuera poco,  siguen de cerca lo que hacen los buenos creadores del país, buscan los mejores productos y rastrean por donde sea necesario, a veces en mercados, otras en el bosque o, literalmente, en el campo, a la caza y captura de lo que merezca la pena, flores, ajos silvestres, o hierbas de esas que nuestros abuelos denostaron porque les recordaban la pobreza de la que huían y que hoy son lo más de lo más. 

Los reencontré el otro día, a propósito de un reportaje en el que la cocina y el vino se dan la mano a través de los platos que ellos proponen maridar con vinos monovarietales de xarel·lo, una variedad con tanta personalidad como ellos mismos. Oriol LLavina y Roc Suñé decidieron hacerse cocineros cuando ésta era ya una profesión prestigiada. La suya no fue una elección predeterminada por el negocio familiar y seguro que algo tuvo que ver el buen momento gastronómico que, a ellos, les pilló en la escuela. Hoy no hablo de ellos, sólo, por su labor profesional, o quizá sí, porque, lo que realmente me llama la atención es la intensa pasión que ponen en su trabajo. Porque hace falta tener pasión por lo que hacen para escoger -y quedarse- en una profesión que vive a deshoras, la mayor parte de las veces incompatible con amistades y familia a no ser que todos ellos estén inmersos en la misma historia.

Como  profesión, por su dureza y por la capacidad que tienen de hacer felices a los comensales, siempre me ha parecido admirable, incluso en el caso de que detrás no haya más deseo que el de sacar adelante un negocio. Más aún cuando hay tesón, ganas de aprender e ilusión, como demuestran los cocineros de El cigró d’or. Bravo por los pasionales e ilusionados, de ellos no sólo es el futuro, también el presente en el que pueden vivir, y no es poco, de lo que les gusta  ¿Y tú, conoces a otros?

9 Comentarios

  1. Pantagruel dice:

    Yo conozco personalmente a cientos de personas que se dejan la piel en las cocinas, en las barras del bar y en los comedores. Unos han escogido la profesión por vocación y otros -más de los que pensamos- por pura obligación, pero casi todos no son ni reconocidos, ni agradecidos, ni pagados. Mileuristas -cuando llegan- sin jornada intensiva y que ya les gustaría trabajar en una oficina con aire acondicionado y sin humos. Mileuristas -cuando llegan- que no aparecen en la tele denunciando su situación porque están currando y las entrevistas se hacen en la calle. ¡Porca miseria!

  2. ESTEVE dice:

    I dels cambrers, Tana qui s’enrecorda?
    Ells s’on l’altre 50% dels restaurants, l’ingredient que ha ajudat a fer grans els cuiners i la seva cuina. Malauradament però, son els grans oblidats de tot això.
    Adjunto un article que vaig escriure fa temps.

    L’OFICI DE CAMBRER
    Una feina o un plaer de servir a taula

    Avui, encara existeix en alguns racons, la idea preconcebuda que el cambrer és un balaperduda o aquell que mentre busca fer-se un lloc en la vida i la societat va a servir coca-coles per guanyar-se quatre dinerons que mai l’ompliran satisfactòriament i que malgastarà en algun dels vicis que la seva fama l’hi atribueix. Però per sort només és això, una fama, una idea preconcebuda, que li hem de donar la volta i explicar (o millor) demostrar als nostres clients que lo nostre no és una feina qualsevol, fer de cambrer també és una professió tant digna i apassionada com una altre on tot dependrà de la il•lusió que hi posem. A més molt a prop tenim l’exemple dels nostres companys d’ofici, els cuiners, que anys enrera sel’s tenia ben poc considerats i avui en dia i per sort fer de cuiner és un prestigi a casa nostra.

    Treballar cara el públic hom sap que no és fàcil, el nivell d’exigència és alt i no hi valen excuses. El respecte, l’amabilitat, el somriure, les paraules… són molt bones armes per combatre l’apatia, el malhumor o tant sols un mal dia.
    L’experiència i el temps, també m’ha ensenyat que l’esforç, el treball i la dedicació que un hi aboca és la millor recepta per guanyar-se l’aprovació i la confiança dels clients i és aquí quan aquests deixen de ser clients i es converteixen en amics, amics que comparteixen amb nosaltres moltes estones d’oci, de plaer o de feina. A partir d’aquí ja tot és molt més fàcil i perquè no un xic màgic on fins i tot els errors passen desapercebuts.

    La millor recompensa a la meva feina l’he obtinguda (a part de l’econòmica, és clar) amb la pila d’amics que he anat fent entre clients i companys en els diferents restaurants que he tingut la sort de treballar. Són ells els qui m’han ensenyat que fer de cambrer no només es un ofici sinó un plaer, el plaer de servir-los. Avui que tinc casa meva, el meu restaurant, m’agradaria animar als joves que senten vocació per aquest ofici que no s’arruguin i treballin per tirar endavant aquest ofici que a mi m’ho ha donat tot.

    Esteve Camps Sala
    Restaurant La Troballa

  3. Miquel dice:

    Pues creo que tienes razon todo el mundo habla de los cocineros y de su pasion por el trabajo. Nosotros los camareros, también ejercemos nuestro trabajo con pasión y dedicación.

  4. Tana dice:

    Pantagruel, Esteve, Miquel,
    Por supuesto que hay apasionados en todos los oficios y profesiones y, en la hostelería, como no podría ser de otro modo, también en el servicio de sala. Por ello he invitado a todos a dar nombres. Estuve dudando si alargar el artículo con más nombres de otros ámbitos o dejarlo para otro post. Cuando escribía, tras las intensas jornadas de este verano en que nos hemos pateado Cataluña para hacer 25 reportajes ( emitidos por TV3; todavía los podéis ver a través de Internet) pensaba en nombres como Albert Grassot, un agricultor de arroz que vive con auténtica pasión su trabajo, o en el heladero de “vanguardia” Angelo Corvitto, y en el “cocktail man” Javier de las Muelas, y en Pauet, jovencísimo elaborador de queso…y seguiría, claro.
    En cuanto al servicio de sala, mirad si estoy de acuerdo con vosotros –Esteve, Miquel- que uno de los reportajes a los que hacía referencia emitido este mes de julio se llama, precisamente “El orgullo de ser camarero”. http://www.tv3.cat/devacances ( ved la serie “Sabors”).

    La pregunta sigue en pie ¿Conoceis a más?

  5. ESTEVE dice:

    Bon dia Tana,
    Fantàstic el reportatge de L’ORGULL DE SER CAMBRER. Llastima l’hora d’emissio que estem treballant i no podem veure mai el teu programa.
    Et seguirem per internet.
    Salut!

  6. Tana dice:

    Gracias, Esteve, pero seamos sinceros, hay un serio problema con el servicio de sala. No lo digo sólo yo, hay mucha gente que lo padece; clientes y empresarios. Seamos justos con los buenos prefesionales y “engordemos” la lista, ¿ no te parece?

  7. ESTEVE dice:

    Quza el problema Tana, es que no hemos involucrado lo suficiente al personal de sala en el proyecto (restaurante) y lo hemos dejado un poco de lado dando mucho más importància a la cocina.
    De todas formas, como en todos los lados cuecen… Hay grandes professionales i gente del monton que hace este oficio para salir adelante o del paso.

    Puestos ha engradar la lista yo sugiero dos restaurantes de la zona de Osona donde ( en opinion personal) cuidan mucho tanto sala como cocina. Son el D.O Vic en Vic i el Ca l’Ignasi en Cantonigròs. Seguro hay muchos más, però estos por afinidad o quiza por amistat son de mis preferidos.

  8. aitorTILLA dice:

    Visto su criterio, 3 visita me parecen poco, con 8 y sin copiar a los que saben a lo mejor…

  9. lletres i vi dice:

    El Cigró d’or, una delícia, tienes razón Tana También sus menús al mediodía. Con una gran carta de los vinos y cavas de la tierra y muy importante: te preparan la bolsa para que te lleves el vino y lo acabes en casa. ¡Bravo! Jóvenes aunque sobradamente preparados.