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Opinión

Restaurante María Luisa (Hotel Mercer 5* GL) en Sevilla

Fernando Huidobro
Fernando Huidobro 11/4/2017Comentarios

El sevillano Rafa Zafra (de Estimar, Barcelona) aterriza de nuevo en su ciudad tras muchos años de vida laboral bulliniana con un concepto diferente, atractivo y sugerente.

Y lo hace en una imponente Casa Palacio rehabilitada como hotel, un proyecto del estudio Cruz&Ortiz. La cena (el restaurante abre solo por la noche) transcurre en dos ambientes. Primero, el bar, coqueto, elegante y distendido, donde prima una coctelería bien planteada y con un toque andaluz y donde, de manera informal y divertida, se remeda una barra sevillana tomando, primero de pie y luego sentados en mesitas, un variado de tapas recreadas del acervo habitual sevillano. Un tapeo muy torero. Olé! Segundo, el comedor. Una sala pequeña y acogedora, también sobria y elegante, para menos de veinte comensales. Allí se sirve una carta de forma muy original, útil y oportuna para el cliente, quien puede elegir lo que prefiera entre un listado de platos en el número que desee, pues el precio dependerá de su ambición, hambre y bolsillo. Cada uno elabora su propio menú, con distinto precio, según número de platos seleccionados, todos al mismo coste. Es decir, una mezcla entre menú fijo y carta muy, muy acertada.

El tipo de oferta gastronómica es de corte actual y avanzado en las hechuras y técnicas culinarias, al recrear con sumo gusto unas recetas de corte clásico, internacional y burgués propios de los grandes y buenos restaurante del s. XX. Los productos que se trabajan son “de glamour”: espárragos blancos, cangrejo real, lubina, bogavante, carne roja seleccionada, cigalitas, gambas, etc.

La estética es impecable y sobresaliente. Se ha escogido una vajilla apropiada y bella que acompaña idealmente el tipo de comida elegido y que también recupera el servicio a la rusa típico de entonces pero adaptado a nuestros días. Se comparten platos entre dos comensales (o más si se quiere) pues el producto se sirve entero y en abundante cantidad acompañado de guarniciones y salsa, también según aquella usanza. Puede ponerse al centro o ser emplazado y servido por los camareros.

Los sabores son por tanto reconocibles plenamente, al menos por un vejete comilón como yo, y las salsas ocupan un lugar preeminente, siendo lo que actualiza las recetas originales de manera muy adecuada y sabrosa: ¡¡¡Ahhh las salsas!!!

Los precios son comedidos y más que adecuados para este ofertón de lujo tan original, bello y bien traído concepto de Cocina Clásica Sabrosa puesta al día con mucho buen gusto, buena factura y divertimento.


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