Revista Gastronómica Digital
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Opinión

Yo también quería ser actriz

Cristina Jolonch
Cristina Jolonch 2/6/2010Comentarios

Me encontraba en un taxi, dispuesta a disfrutar una suculenta zarzuela de pescado cocinada por el nuevo grupo de cocineros de Barceloneta Cuina, que el lunes se presentaban en el restaurante Lluçanès, cuando me comunicaron que el colega  experto en espectáculos que debía cubrir la información sobre la actuación teatral de Santi Santamaria, no iba a poder asistir. Así que le pedí al taxista que me dejara en el teatro Romea y cambié la zarzuela por otro género que no sabría clasificar exactamente.

Cartel promocional de la fábula representada en el Teatro Romea

Cartel promocional de la fábula representada en el Teatro Romea

Allí me encontré al chef subido al escenario, declamando con buena dicción y divertido, sin ánimo de disimular la gracia que le hacían sus propias bromas: la historia, escrita por él mismo, contaba en tono de humor el caso, que situaba en el siglo pasado y en la zona del Montseny, de una vaca frisona de cuyas ubres un buen día empezó a brotar champán. Ésta y su propietario se volvieron famosos en el mundo entero donde todos querían sacar provecho del fenómeno. Hasta que otro día el prodigio se acabó y volvió a dar leche. Al analizarla, se descubrió que unos residuos químicos que habían contaminado el ferraje habían sido los causantes de esa falsa ilusión del champán, que en realidad nunca había sido otra cosa que leche alterada.

Escuché atenta tanto la actuación de Santamaria como la intervención de sus amigos -algunos leyeron textos conocidos, otros supongo que de su propia cosecha o cocinados por el chef-. Al salir, no tenía muy claro si la cocina de vanguardia era la vaca o la ubre, si Ferran Adrià era el pastor, la vaca o la misma ubre. Más bien diría que había momentos en que eran una cosa u otra, según requería el guión.

Se me abrió el apetito pensando en el pescado de la lonja barcelonesa y en los deliciosos espaguestis a la carbonara que, casi adolescentes, preparábamos con mi amigo David en el terrado del Romea donde su madre, actriz, tenía una minúscula casita que a mí me encantaba y donde, a veces, comíamos antes o después de ir -gratis- al teatro. Y seguí regresando al pasado: y me acordé de cuando iba a las monjas y me encantaba escribir dramas o comedias y luego protagonizarlas en el teatro del colegio, que me parecía maravilloso. Entonces, lo confieso, yo también quería ser actriz.

4 Comentarios

  1. Brillat Savarin dice:

    Sin duda, Santi es un artista.

    Un genial cocinero.

    Un notable articulista.

    Un gran publicista.

    Un provocador nato.

    Aunque habría que recordarle que no todo fin justifica los medios.

    Os dejo una opinión sobre su última salida de tono.

    http://brillat-savarin.blogspot.com/2010/06/por-la-boca-muere-el-pez.html

    Un saludo,

    eduard.

  2. Julio Moreno dice:

    Buenas reflexiones las dos. Creo que este señor ya no sabe que hacer para llamar la atención, para entrar en escena -nunca mejor dicho- y se nota que está cosumido por una malsana envídia que le corroe. Y es una pena, porqué es un gran cocinero que está desaprovechando su potencial a base de provocación. Uniendo vuestras reflexiones, por la boca muere el pez que quiere ser actor. Un quiero y no puedo….

  3. Joan dice:

    Encara que el Sr.Santamaria s’hagi tornat boig, s’ha de dir que escriu molt bé!!

  4. carlos tristancho dice:

    Mira por donde , a mi me paso al reves deje los escenarios y los platós por el noble arte de la gastronomia y digo bien cuando digo noble . A lo mejor los que no somos tan nobles como las artes somos los hombres y digo yo ¿ no son creativas todas las artes ? ¿ no aceptamos la vanguardia en el teatro , en la pintura , en la arquitectura …? ¿ porque no en la gastronomia ? Un arte que no se renueva , muere . La endogamia no es buena ni en el placer