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¿Ley de igualdad para las sociedades gastronómicas? – Redacción

Redacción
Redacción 27/10/2010Comentarios

La directora de Emakunde (Instituto Vasco de la Mujer), María Silvestre, ha considerado que es “necesario un mayor desarrollo normativo” de la Ley vasca de Igualdad, para poder aplicarla “con mayor contundencia y efectividad” en ámbitos como las sociedades gastronómicas de Euskadi, ya que según un informe elaborado el pasado año por la Defensoría de la Igualdad, de 323 sociedades gastronómicas analizadas, 189, casi el 60 por ciento, no admiten a mujeres como socias, por lo que podrían estar “atentando” contra la legislación en esta materia.

Silvestre ha comparecido este martes ante la Comisión de Políticas a Igualdad de las Juntas de Gipuzkoa, a petición del grupo juntero de Aralar, para dar cuenta del informe elaborado sobre una muestra de 323 sociedades gastronómicas de las 1.415 existentes en Euskadi, escogidas conforme a tres criterios: sociedades inclusivas y las que excluyen de manera indirecta o directa a las mujeres de su participación, el tamaño del municipio en el que se ubican, y la naturaleza de las sociedades, ya sea más popular o más elitista.

La directora de Emakunde ha apuntado que se advierte una tendencia, dentro de las gastronómicas de reciente creación, a una mayor adopción de criterios de inclusión de mujeres, dato “para el optimismo”. No obstante, ha añadido que según las estudiadas en el informe en Bizkaia, de 100, 21 sí admiten a mujeres como socias y el resto no y en Gipuzkoa, de 166 analizadas, 79 son excluyentes para éstas. En total, de las 323 analizadas, “casi el 60 por ciento, un total de 189 no admiten a mujeres como socias”.

A su juicio, estas sociedades gastronómicas excluyentes para las mujeres, aunque tienen “libertad de autogobierno no tienen poder absoluto en esa autogestión”, ya que deben “respetar las leyes”.

En este sentido, ha subrayado que según el informe de la Defensoría las sociedades gastronómicas restrictivas en el acceso a las mismas por parte de las mujeres “pueden estar atentando tanto contra la Constitución del 71, como contra las leyes orgánicas, sobre todo la de Igualdad 03/2007, y contra la Ley vasca de Igualdad de 2005, en las que se recoge de manera explícita la participación en términos de igualdad de hombres y mujeres en las festividades y en la cultura de sus pueblos”.

Sensación de impotencia

En este sentido, ha reconocido que hay “cierta sensación de impotencia” con respecto del valor social de la legislación en materia de igualdad, la cual “es fundamental”. “Se conoce y se aplica poco, quizás se exige poco”, ha apuntado. Por ello, ha considerado necesario “un mayor desarrollo normativo” que permita aplicar la Ley de Igualdad de manera “más directa” y “con mayor contundencia y efectividad”.

Además, ha destacado que las sociedades son “redes de influencia, dan acceso a fuentes de prestigio, perpetúan la jerarquización sexual y establecen o generalizan un modelo de masculinidad determinado”, es decir, que son “lugares donde se tiene acceso a bienes intangibles de poder y de influencia” a los que las mujeres pierden “la oportunidad de tener acceso” al negárseles la posibilidad de entrar en las mismas.

Junto a ello ha considerado que estas sociedades restrictivas que no dejan entrar a las mujeres, ni cocinar en ellas, lo que están haciendo es “recalificar el valor social que tiene la gastronomía cuando se realiza en un ámbito que no es el privado”.

De este modo, “enfatizar una gastronomía realizada por hombres en una sociedad gastronómica, de nuevo por defecto, lo que hace es quitar valor, minusvalorar y no darle atribución, ni valor social a la cocina que hacen las mujeres en el ámbito privado”, ha apuntado, para destacar que “el daño que hacen las gastronómicas al negar la participación de las mujeres se basa muchas veces en estos intangibles y en esa construcción de realidad, de discurso y de cultura que refuerza determinadas cualidades asociadas a los hombres e invisibiliza la participación del valor social de las mujeres”.

Frente a esta situación, Silvestre ha apuntado que el informe de la Defensoría apunta a elaborar estrategias de actuación para ayudar a las sociedades gastronómicas a reestructurarse hacia la igualdad, el no imponer criterios e ir hacia el convencimiento que vendrá de dar valor y reconocimiento a las sociedades inclusivas que deben “reforzarse” desde las instituciones para que “sirvan de ejemplo” y “dar nombre y apellido a esas mujeres que están en el histórico de la gastronomía vasca” y hacerles un reconocimiento público.

Grupos políticos

Desde el grupo juntero de EB-Berdeak, su portavoz, Arantza González, se ha mostrado “perpleja” ante la “contradicción” que se da entre la legalidad y algunas sociedades gastronómicas y ha indicado que en el caso de la Ley Antitabaco se considera a las gastronómicas como espacios públicos, mientras que en el caso de la Ley de Igualdad no. “Se obliga a cumplir unas leyes y otras no”, ha denunciado, para añadir que éste es “un problema de igualdad”.

La juntera del PP María Asunción Guerra ha considerado que en esta materia “se ataca a los hombres de manera un poco agresiva” y ha sostenido que “no pasa nada” porque “formen una sociedad y tengan un espacio de intimidad”. “No creo que nadie tenga que echarse las manos a la cabeza”, ha apuntado. Además, ha opinado que “no es bueno imponer la igualdad”.

Desde Hamaikabat su juntera Mirari Inza ha mostrado su “esperanza” de que con las nuevas generaciones “poco a poco” la situación con respecto a las gastronómicas y la participación de las mujeres en las mismas “vaya cambiando por sí misma”.

La juntera del PNV Lourdes Alonso se ha mostrado “menos optimista” puesto que, “con una tradición tan arraigada”, ese cambio “va a llegar muchísimo tiempo”. Por ello, ha apostado por “seguir trabajando” en favor de la igualdad “sin imponer”.

Desde el PSE su juntera Ana Rodríguez también ha señalado que “el camino de la imposición no es el correcto”, y ha considerado necesario “romper con estereotipos del pasado, para lo cual es fundamental poner en valor las sociedades gastronómicas igualitarias”.

Fuente: El Mundo