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Atentos al bolsillo del sibarita andaluz – Redacción

Redacción
Redacción 15/5/2009Comentarios

Hace un mes que el restaurante Calima, en el Hotel Meliá Don Pepe de Marbella, volvió a abrir sus puertas tras el receso invernal y sus responsables pueden enorgullecerse de colgar el cartel de completo todas las noches. Por ello, la cocina capitaneada por el chef Dani García no ha tenido que adoptar medidas especiales para paliar los efectos de la tan nombrada crisis. De hecho y como cada temporada, los precios de sus menús se han encarecido un poco y si en 2008 se podía disfrutar con un menú degustación desde 90 a 102 euros, en esta temporada el más barato cuesta 96 euros y el más caro 118 euros. Esto, sin bebida incluida. Como novedad, este año ya no cuentan con carta y sólo ofrecen cenas.

Aunque la buena situación, con respecto a la clientela, la comparte la mayoría de los restaurantes premiados con una estrella en la guía Michelin, algunos de ellos si han estado más atentos a los bolsillos de los sibaritas. “Aunque finalmente llenamos, la verdad es que ya hace tiempo que no se dice eso de “está completo” cuando llaman para reservar”, comenta el chef del Café de París, José Carlos García. En este establecimiento de la capital malagueña no se han subido los precios “ni un céntimo” con respecto al año pasado, pero tampoco han bajado porque, asegura García, “la calidad sigue siendo excelente y como hay un poco menos de ajetreo el personal se puede volcar aún más en la clientela”.

En el Café de París cuentan con un menú de mercado compuesto por cinco platos y que cuesta 40 euros, un menú degustación con siete platos por 67 euros y un menú denominado sensación técnica-producto en el que está incluida casi toda la carta y cuesta 90 euros por comensal. Todo ello con la bebida aparte. “Cuando se trata de grupos, intentamos adaptar el menú al precio que nos proponen”, comenta el jefe de cocina, que asegura que “hay que ser flexible para mantener la clientela y los 27 años de trayectoria”.

El director de El Lago, Francisco García, asegura que en su restaurante marbellí “se ha notado un montón” la mala situación económica ya que “aunque somos un restaurante de alto nivel vivimos de una clientela media, que, a lo mejor, sale una vez al mes pero que se gasta dinero en una cena”. Pero tampoco han bajado los precios porque no se los permite, asegura García, la calidad con la que trabajan. El menú degustación de El Lago está a 60 euros pero han creado otro más asequible a 45 euros. “Es un poco más corto y ofrece productos más baratos aunque requieran más elaboración”, comenta el director. En la carta han incluido también carnes más económicas como presa ibérica y codillo de cerdo para ajustar lo máximo posible los precios “que llevamos dos años sin tocar”.

El Lago, que cuenta con una década de vida y mesas para 60 comensales, tuvo momentos en los que las reservas triplicaban la capacidad del local. En temporada alta aún llenan, pero la bajada la han notado principalmente en invierno. Algo que el pequeño Skina de Marbella no ha notado desde que tiene la estrella Michelin. “Afortunadamente estamos todas las noches completos, incluso con lista de espera, aunque hay que recordar que tan sólo contamos con 16 plazas”, dicen desde el restaurante. Por ello, incluso han subido un poco los precios con respecto al año pasado y el menú degustación ronda los 60 euros.

Los efectos de la crisis también se han sentido en el Tragabuches, “como en casi todo el mundo”, señalan los responsables del famoso restaurante de Ronda. Tampoco ellos han bajado los precios pero sí que han mantenido su carta sin tocar desde el pasado año. “Hemos creado el menú tradición y sabor que consta de cinco platos más postre y cuesta 59,90 euros sin IVA”. También mantienen los tradicionales menús de 75 y 85 euros, pero en la nueva propuesta han elegido los platos “con más margen en el escandallo”. Desde el local rondeño aseguran que pretenden “no perder el sabor de Tragabuches y hacer que no pase desapercibida una comida aquí”. Aunque siguen las reservas y la lista de espera, han hecho catas dirigidas para atraer a más clientes. Por ahora, la alta cocina no puede quejarse mucho.

 

Fuente: Cristina Fernández, Málaga Hoy – Redacción