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Snacks

Barcelona pierde la estrella del Lluçanès – Pau Arenós

Redacción
Redacción 29/7/2011Comentarios

Reproducimos el artículo publicado ayer por Pau Arenós en “El Periódico de Catalunya”.

El cocinero Àngel Pasqual, en la cocina abierta de Lluçanès. MAITE CRUZ

Àngel Pasqual y Rosa Morera, artistas del Lluçanès, el restaurante con una estrella Michelin bajo el cielo abovedado del mercado de la Barceloneta, realizarán el domingo el último servicio. El último servicio, como el último vals, es melancólico.

Después, Àngel guardará los cuchillos en la funda, músico de lo afilado, y bajará por la escalera, pasará por Els Fogons de la Barceloneta, el otro espacio que dirigía, y saldrá a la plaza de la Font, tal vez en sombra a esa hora. Cargará, como un solista, el nombre del restaurante, Lluçanès; la estrella apagada (la guía Michelin está al tanto de la marcha), una historia iniciada en Osona hace 20 años, renacida en julio del 2007 en Barcelona y que en estos momentos es una sucesión de puntos suspensivos. ¿Cuál es el porvenir de Àngel? No lo sabe, pero se sigue imaginando junto al fuego. «Me tengo que reinventar». Conserva el cátering y la marca, Llucanès, ente los documentos íntimos e intrasferibles.

Argumenta el chef para abandonar el proyecto que ha compartido durante cuatro años con Francesc Miralles -que seguirá explotando el arriba-abajo en solitario-, el agotamiento personal y las dudas sobre la supervivencia de la alta cocina: “No nos iba mal. Pero han sido cuatro años muy duros. No quiero este sistema de vida. Llegué donde quise». El público imagina festejo y champán donde flota la ceniza. En las cocinas hay más humo que fulgor.

Miralles, dueño de El Racó d’en Canela, en Piera, continúa con el negocio del canelón: «Lo de abajo seguirá siendo Els Fogons. Y lo de arriba, un espacio de cocina catalana a un precio asequible, con un aire más Barceloneta. Seguramente se llamará Cuina de la Barceloneta».

Àngel y Rosa aplazan la celebración de los 20 años del Lluçanès para cuando consigan destino, y ánimo: «Me duele no haber celebrado el aniversario, pero lo haremos». En la memoria gurmet, quebradiza como el azúcar soplado, salta la liebre con ous de reig y compota de manzana.

Julio es triste y frío: del cierre voluntario de El Bulli al cierre forzoso del bistronómic Cuatro, en el Raval, pasando por el Lluçanès autoextinguido. Septiembre será otro mes con aciagas noticias gastronómicas.