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Snacks

Caelis se come y se bebe a Picasso

David Salvador Ibarz
David Salvador Ibarz 3/7/2018Comentarios

Diez obras, diez platos, diez vinos y un gintonic final en honor a Coco Chanel. El chef de Caelis* (Barcelona), Romain Fornell, se ha unido a su francófono amigo François Chartier, sumiller y creador del maridaje molecular, para representar de forma sólida y líquida algunos de las obras más importantes del universal Pablo Picasso. Coincidiendo con la exposición sobre “La Cocina de Picasso” del Museo Picasso de la capital catalana -una exposición temática y cronológica con alrededor de 200 obras que muestra la relación del malagueño y la gastronomía-, y hasta que ésta dure –finales de septiembre-, Fornell y Chartier han maridado una decena de obras del artistas en boca y nariz. Diez pases y un postre para comerse y beberse a Picasso en el reservado del Michelin de Via Layetana.

Romain Fornell, François Chartier y el homenajeado Pablo Picasso

Romain Fornell, François Chartier y el homenajeado Pablo Picasso

Titulado “Oler y comer para ver a Picasso”, el menú se ejecuta desde una triple dimensión. Ves el cuadro interpretado, comes su representación a cargo de Fornell y bebes su esencia mediante copas de vino –todos ecológicos- elegidos por Florian David, sumiller de Caelis, y el propio Chartier. Antes, con la imagen del plato, el cerebro ya se habrá situado gracias a Aromastic, un stick de Sony con el que Chartier consigue desprender los aromas que para él marcan la obra. De difícil explicación, su puesta en práctica es sorprendente.

Aparece en imagen y papel “Naturaleza muerta con cesto, tres erizos de mar y luz” (1946) y Chartier sugiere aroma: frambuesa. Lo hueles y con un  Negroni degustas la primera tapa: aceituna y coliflor de caviar de guisantes. Todo cuadra. Sigues. “Copa de absenta” (1914). El aroma sugerido, evidente; el vino, no. Un Rueda Verdejo de la colección particular de Chartier que maridas con un tupinambo con beurre blanc y velo de estragón, ligados mediante mantequilla. Fornell es francés; Picasso, casi. Entiendes, gusta.

Algunos de los platos del menú “Oler y comer para ver a Picasso” y sus protagonistas

Algunos de los platos del menú “Oler y comer para ver a Picasso” y sus protagonistas

El menú prosigue y, entre otros, saboreas un falso risotto de céleri con king crab; un tartar de remolacha, frambuesa y helado de mostaza verde acompañando un Costers del Segre y el cuadro “La botella de vino” (1926), o un buey al sarmiento con reducción de su jugo, el homenaje del chef al cuadro “La cocina” (1948) y el match (los más jóvenes entenderán) al “aroma de una cocina de París de la época de Picasso” (quizá los más jóvenes no entiendan), según Chartier. Es un juego infinito en el que participas con todos los sentidos. El ágape finaliza, cómo no, con el reconocimiento a Coco Chanel, “una amiga del malagueño”. Ves y hueles a la francesa y a su nº5 mientras bebes un gintonic Citadelle y saboreas un bombón del “cheffe” elaborado con los ingredientes del perfume.

“Oler y comer para ver a Picasso” estará disponible en el reservado de Caelis hasta finales de septiembre sólo para grupos y aun precio de 190€. “La experiencia debe seguir un ritmo. Difícil reproducirla en el restaurante”. Lástima. Chartier y Fornell ya le están dando vueltas. Si no a ésta posibilidad, a otra futura. “Me lo paso bien y sirve para inspirarte y cocinar”, comenta el chef. Bendito arte.


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