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Snacks

Cena homenaje a Mey Hofmann por los alumnos de la Escuela de Hostelería Hofmann y quesos de Suiza

Redacción
Redacción 1/12/2016Comentarios

Hace unos meses, nos dejaba una de las primeras chefs en obtener el reconocimiento público en un panorama culinario dominado por el género masculino, Mey Hofmann. En su memoria, los alumnos de la Escuela de Hostelería de su escuela y Quesos de Suiza le rindieron, ayer noche, un homenaje con un menú inspirado en la fantasía de Alicia en el país de las Maravillas de Lewis Carroll.

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Ayer por la noche, la Escuela de Hostelería Hofmann y Quesos de Suiza rendían homenaje al legado de Mey Hofmann con un menú exclusivo y cargado de creatividad. Inspirado en la obra Alicia en el País de las Maravillas, este menú se convirtió en un recorrido por el mundo ideado por la mente del escritor Lewis Carroll: una Reina de Corazones que quiere teñir todo de rojo; una poción mágica que convierte a Alicia de gigante a niña diminuta; un juego de naipes que defiende a capa y espada a su reina; un hongo mágico que engañaba al paladar; un conejo blanco obsesionado con el tiempo; y un bosque encantado donde volver a ser niños.

El aperitivo inspirado en la Reina de Corazones tuvo un protagonista: el queso Le Gruyère AOP réserve, de sabor delicado, recio y de pronunciado aroma sostenido, que compuso dos de los tres elementos del bocado. Por un lado, se elaboraron unos macarons rellenos de este queso suizo que consiguieron que el paladar experimentase un sabor intenso con notas más o menos saladas; y por otro, una versión crocante de bastones que se desmigajaban en boca. Por último, los corazones de la reina, de intenso color rojo, fueron elaborados de remolacha caramelizada y ofrecían un contraste dulce al plato jugando con las papilas gustativas.

A continuación se sirvió un consomé de cebolla con bizcochos de Le Gruyère AOP réserve para dar continuidad al intenso e inolvidable sabor de este queso. Este plato, inspirado en la poción mágica que convierte a Alicia de gigante a niña diminuta, incluyó dos bizcochos de textura suave y crujiente; un huevo ahumado; y un caldo clarificado como pócima mágica que bañaba cada elemento. El caldo se inficionó in situ con tomillo. Otro guiño al clásico de Carroll, al presentar esta hierba aromática en una bolsa de té que se debía dejar reposar durante 5 o 10 segundos.

Tras el consomé, llegó el milhojas de salmón y espárragos con L’Etivaz AOP. El tercer plato intercalaba láminas de este queso, pasta, espárragos y salmón. L’Etivaz AOP es queso suizo de alta montaña con un toque a avellanas y con una gran personalidad. Todo un reto para los alumnos de la Escuela de Hostelería Hofmann que resolvieron con éxito. Para coronar y completar este platillo, receta original de Mey Hofmann, un naipe marcado con la H de Hofmann y elaborado en pan ácimo añadió un punto crocante que resaltaba la suavidad de cada lámina.

La falsa seta con crema de Tête de Moine AOP fue el siguiente plato. Este queso, que tradicionalmente se presenta en forma de flor, se fundió y mezcló con setas de la temporada y jamón, para rellenar la falsa seta que recordaba a los hongos mágicos del mundo de Alicia. El pie de la falsa seta estaba compuesto de patata, coronado con un cep confitado y rodeado de una exquisita crema de Tête de Moine AOP con almendras tostadas que potenciaban el sabor de este particular queso suizo.

A continuación vino el steak tartar con Sbrinz AOP y sus doce sabores, considerado el padre del parmesano. Este queso se caracteriza por su intenso sabor e importantes propiedades digestivas, debidas al largo proceso de maduración al que es sometido (18 meses como mínimo). Sobre el plato, en el que se dibujaba un reloj que hacía referencia al conejo blanco obsesionado con el tiempo, Hofmann presentó 12 salsas que acompañaron al steak tartar de ternera. Entre ellas, la de grasa de chuletón, la de mantequilla de anchoa o la de gel de shiso, que le aportaba un punto dulce al plato, añadían un toque extra de fantasía.

Por último, se degustó el árbol de Appenzeller® del bosque encantado. Este postre mezclaba la intensidad del chocolate con Appenzeller®, una variedad de queso suizo muy valorada entre los quesoadictos por su aroma y sabor refinados. Esto se debe a un misterioso adobo de 25 hierbas que únicamente conocen dos personas en el mundo, por lo que se considera el secreto mejor guardado de Suiza. La suavidad de la crema de este queso con el toque de fresa, en el que se sumergían las raíces del árbol de cacao intenso, combinaban de forma elegante los sabores que se inspiraron en el bosque encantado de Carroll.

Una gran cena p0r una gran mujer.

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