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Snacks

Chivite y Taittinger, la vida en rosa

David Salvador Ibarz
David Salvador Ibarz 30/5/2017Comentarios

Un color pálido, elegante, que combina bien con el blanco, que denota sensualidad. En la “Pink Party” que este lunes celebraron en Barcelona la bodega navarra Chivite y la francesa de champagne Taittinger predominaba el color rosa, en ambientación, también en complementos del público pero, sobre todo, en botellas y copas. Ambas empresas festejaban la vida –en rosa, en este caso- por segunda vez en la capital catalana, un acto “con el que queremos agradecer a nuestro público la gran acogida que ha tenido tanto nuestro Chivite Las Fincas Rosado como el Taittinger Prestige Rosé”. El presidente ejecutivo de Chivite, Julián Chivite, vestía de blanco. Maridaba.

Foto de familia con Clovis Taittinger (cuarto por la derecha) y Julián Chivite (tercera por la derecha)

Foto de familia con Clovis Taittinger (cuarto por la derecha) y Julián Chivite (tercero por la derecha)

A su alrededor, cerca de 300 personas, todas invitadas por la bodeguera navarra, comentaban y reían entre copas y snacks en el acogedor patio interior del restaurante Nuba. Glamour y buen ambiente que resaltaba también el director general de la bodeguera francesa, bodega de la que Chivite lleva la distribución en España. Clovis Taittinger no dejaba su copa para celebrar el éxito de su producto en la península – consagrado el año pasado como el tercer champagne más vendido-, “ya que es la puerta de toda Suramérica”. Su champagne, un coupage de chardonay, pinot noir y pinot meunier, regaba conversaciones con suavidad, y se alternaba con la joya de Chivite.

Las Fincas Rosado va por la tercera cosecha. Elaborado sin uvas blancas por el enólogo de la casa, César Muñoz, y bajo la supervisión del chef Juan Mari Arzak, se basa en uvas garnacha tinta y tempranillo para presentar un rosado que parece blanco, “un vino de mucho sabor y, en cambio, poco color, como se demanda ahora”, argumentaba el patriarca del grupo. Y lo constata in situ con experiencia y estas fiestas que ya han tenido lugar en años precedentes tanto en Barcelona, como en Bilbao o Madrid, ciudad a la que llegan de nuevo en junio, “esta vez al hotel Wellington”.

De momento, en barcelona, Clovis y Julián, y sus clientes, estaban contentos y brindaban por ello. “El champgane y el vino rosado son bebidas de placer, que se toman en compañía, celebrando. Son sinónimos de felicidad”, comentaba el joven director francés con una sonrisa para todos sus interlocutores. “Beber champagne es una forma de decir te quiero”, sentenciaba. Y sí, había amor en Nuba, y era rosado.

Un último detalle: entre sushi, jamón y ostras, los invitados que se dieron cita en el restaurante de Sarrià comentaban y compartían copa en mano. Los que tenían Taittinger, en copa flauta; los de Chivite, en copa de vino blanco. “Yo me tomo el champagne también en esta copa, la prefiero”, comentaba el navarro. Clovis le seguía el juego: “Es que yo soy más elegante…”. La complicidad entre dos amigos, entre dos casas amigas, la unión que trascienda el negocio, la unión que aúna el placer.

El director general de Taittinger, Clovis Taittinger, y el presidente ejecutivo de Chivite, Julián Chivite.

El director general de Taittinger, Clovis Taittinger, con su copa flauta, y el presidente ejecutivo de Chivite, Julián Chivite.


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