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Snacks

El Hotel Neri reformula su restaurante con Alain Guiard

Redacción
Redacción 29/11/2017Comentarios

Un edificio medieval que alberga un hotel de 5 estrellas con restaurante reformado en pleno centro de Barcelona. Un chef joven y divertido que ha revolucionado la ciudad con fuego y mundo. Dos entes que se encuentran para disfrute del gourmand local. El hotel de la plaza Sant Felip Neri, el único Relais & Châteaux de Barcelona, ha reformulado su restaurante para abrirlo a la ciudad, creando espacios de paso, acogiendo con informalidad en esa sala con vistas privilegiadas, proponiendo en carta dinámica e internacional. Tenían el continente y la idea, les faltaba el intérprete. Alain Guiard pasó y se enamoró. Del espacio, del personal, de las posibilidades culinarias de una cocina por dinamizar. Amor a primera vista. El fruto: “a restaurant”, una querencia compartida por el disfrute gastronómico sin pretensiones, por una cocina con base, con fondo, por una cocina bien hecha, por una cocina que empieza por el principio, por la “a”.

Alain Guiard y Hotel Neri, amor a primera vista

Alain Guiard y Hotel Neri, amor a primera vista

Una taberna, un bar, un comedor para compartir, sobre todo para compartir. El Hotel Neri ha reabierto su restaurante para que el barcelonés redescubra un sitio mágico, un local cuidado que ahora luce desenfadado a tres calles. La reforma, el rejuvenecimiento ha sido integral en espacio, con vegetación y un eclecticismo de sofás y colores que acoge; e integral también en cocina, donde Guiard se ha unido para acompañar. Su propuesta, la de “a restaurant”, la de un restaurante pícaro, desenfadado, con energía propia, como su chef, como el nuevo hotel, como Barcelona. Una apuesta por la simplicidad de las minúsculas, por la simplicidad de lo complicado, por volver a la escuela, conceptual y físicamente mediante la terraza de la coqueta plaza Sant Felip Neri, justo delante de un centro escolar. Pero irá en horario vespertino, como un alumno rebelde, cuando los más pequeños no estén.

Cocina de Barcelona con sello Guiard

Sin dejar la cocina de La Mundana, la vermutería con asiduos en Sants, un Alain Guiard enamorado se ha puesto a los mandos de la propuesta. Haciéndose a una cocina que ha crecido, ha cambiado toda la carta del restaurante, además de imponer también su sello en servicio, música, vajilla o cóctels. Guiard ha marcado la pauta de una carta para compartir de mestizaje culinario, de cocina de Barcelona, compleja y canalla, ligera, muy jugable y nada lineal, para que te diviertas unas veces con las manos, otras con tenedor, otras con cuchara, para que mezcles y elijas tu camino. Lo harás mediante el tartar de vaca, el pollo moruno, el huevo deleitado o los tacos de alga nori, platos que aparecen en mesa tras consejo de camarero y en su continente indicado. Todos en formato ración, platillo y medio platillo (o 2/3 partes, “que es la medida idónea para poder compartir y disfrutar”, dice Guiard), para que “la anarquía” del chef se entienda en la mesa.

La sección de “aperitivos” es demandable durante todo el día –también estarán disponibles entre horas platos aleatorios de la carta- y puede preceder a una cena informal. Buñuelos de bacalao, jengibre y mayonesa picante, originales croquetas de bogavante o salmón ahumado, la típica y barcelonesa bomba de la Barceloneta aquí con chilli y “mongetes” de Santa Pau o unos calamares a la andaluza con mayonesa de soja-sésamo. Representaciones de clásicos que el chef moldea para maridar también con una selección de vinos eminentemente catalanes y a copa, incentivando el dinamismo de la propuesta. Habrás entrado al nuevo restaurante del Neri y estarás cómodo, cautivado, contento. Quizá una vuelta por el Gótico y regreses para cenar. Aquí Guiard brilla en formato rock.

Chocolate mi-cuit, mascarpone, hojas de melisa; ravioli de Parmentier de boletus y tartufata, panceta ibérica y gelée de jamón; ragout de corvina, berberecho y mejillón con naranja y coco, y ensalada de tomates de nuestro payés, stracciatella, pesto y berenjena ahumada. a restaurant. Hotel Neri.

Chocolate mi-cuit, mascarpone, hojas de melisa; ravioli de Parmentier de boletus y tartufata, panceta ibérica y gelée de jamón; ragout de corvina, berberecho y mejillón con naranja y coco, y ensalada de tomates de nuestro payés, stracciatella, pesto y berenjena ahumada. a restaurant. Hotel Neri.

Cocina barcelonesa, mestiza, divertida, con influencias y mucho sabor. En un sofá, en una mesa sin mantel, contra la barra con vistas a la calle, sin la formalidad esperada las raciones de ajustados precios volarán con el pilotaje de un personal formado por Rubén González Mallat, hombre fuerte de Guiard. Serán dos, tres, cuatro raciones por persona para compartir; cinco, seis platos por pareja; ocho, diez por grupo. 20 para muy divertidos. Entre ellos no faltará el ragout de corvina, berberecho y mejillón con naranja y coco, paradigma de sabor, de combinación, de base y rock’n’roll. Sonríes.

Tras él, antes, en su lugar, huevo deleitado en su cáscara con parmentier; anguila ahumada, espuma de carbonara y tobiko; ravioli de parmentier de boletus y tartufata, panceta ibérica y gelée de jamón; gnocchi de patata y aceituna negra, puerros a la brasa, tripa de bacalao y jugo de carne; crunchi de tacos de patata, buey de mar y caviar de Kálix; flan de foie gras caramelizado, queso de cabra e higos, o arroz seco de pichón y parfait de sus hígados al Moscatel. Platos, nombres que insinúan. Guiñarás el ojo el camarero mientras compartes cucharadas con tu compañía, mientras tarareas el hit que suena, mientras esbozas una sonrisa tras degustar. Seguirás, la carta es larga, o reservarás para la semana que viene, para venir con la pareja y seguir buceando con consejo en una propuesta pensadamente amplia, “para no aburrir”. Guiard promete, además, ir modificándola. Volverás al Gótico más de lo que pensabas.

Diferentes espacios del nuevo "a restaurant" del Hotel Neri

Diferentes espacios del nuevo “a restaurant” del Hotel Neri

Eclecticismo y anarquía con un Bloody Mary, ¿o era Bloody Neri?

La decoración ha remodelado el espacio en su totalidad. Firmada por el estudio Corada Figueras, acompaña a la modernidad y eclecticismo gastronómico de Alain a base de plantas, tonos rojizos y libertad, y se estructura a partir de sendos arcos bizantinos del s.XII que te dicen donde estás. Mesas y sillas de formas y tamaños diversos, barras y contra barras, y sofás tapizados para el relax absoluto estructuran un espacio que puede seguirse también a partir de sus lámparas, muchas de ellas premiadas, algunas de ellas firmadas por Álvaro Catalán de Ocon. Sincretismo decorativo libre y desvergonzado, que mezcla muebles de herencia familiar con colores vivos, que emula la libertad creativa del chef.

Con luz propia y real a tres lados y entrada a dos -por la puerta principal del hotel en la calle Sant Sever y desde la plaza Sant Felip Neri, donde una cuidada terraza te da la bienvenida-, “a restaurant” invita también a maridar con una carta de cóctels creada ex profeso, donde ya reina el Bloody Neri, la versión local del clásico internacional. Porque esto es “a restaurant”: la singularidad del mestizaje bien entendido de Barcelona, la diversión necesaria que propicia el restaurante de un hotel de 5 estrellas, la anarquía en dúo: Guiard-Neri.

 


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