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Snacks

José Moro “España tiene el terroir ideal para elaborar vinos de calidad”

Mónica Ramírez
Mónica Ramírez 5/6/2017Comentarios

Pocas veces una presentación a prensa fue tan provechosa como la que organizó José Moro en Barcelona recientemente. El bodeguero habló de nuevas añadas, de los proyectos que estrenará el año que viene -aterriza en Bierzo y estrena vino- y de la reciente demanda que ha interpuesto a Carlos Moro por infracción marcaria. ¿Se puede pedir más? Lean, lean.

Fue hace unos días cuando José Moro, de larga tradición vitivinícola en la Ribera del Duero, se presentaba en Barcelona dispuesto a no dejarse nada en el tintero: explicó desde las nuevas añadas de sus vinos hasta el desembarco en Bierzo pasando por su futuro proyecto La Felisa o la demanda que ha interpuesto a Carlos Moro (bodega de la que os hablábamos aquí) por infracción marcaria. Sin tapujos.

Empezamos por las nuevas añadas. La primera: Emilio Moro 2015. Según el equipo técnico de la bodega “una de las mejores de la historia de Emilio Moro”. A modo de curiosidad: no pierdan el tiempo buscando en la etiqueta “crianza” o “reserva” porque no lo encontrarán. La bodega decidió en 1998 eliminar estas nomenclaturas porque “no aportan nada”. De acuerdo con su filosofía “no es lo mismo que el vino descanse, por ejemplo, en barricas nuevas o en otras que lleven varios años de vida, el aporte de madera va a ser diferente. Tampoco es lo mismo si se hace producción en masa o si se ha buscado calidad”.

Tras esta nueva añada, se presentó el vino Clon de la Familia: cosecha 2009, producción limitada a 1.000 botellas y un precio de 200 euros. Este tinto, el más especial de la bodega, se elabora con un clon de la tempranillo y solo en los años en los que la uva es de excepcional calidad. Pero lo más importante de este proyecto es su objetivo: los fondos irán destinados a un fin solidario a través de la Fundación Emilio Moro. En concreto, se invertirá en la iniciativa “el vino ayuda al agua” que busca facilitar el acceso a agua potable “a las zonas de mayor carestía, así como diferentes actividades para la formación e integración de las personas más desfavorecidas”.

Más novedades, la de su nuevo vino ecológico, sin sulfitos añadidos. Se llamará La Felisa -nombre de la matriarca de la familia- y saldrá a la luz el año que viene tras tres años de investigación. En esta línea de innovación y responsabilidad social también se englobaría el desarrollo de levaduras autóctonas, la incorporación de los códigos necesarios para la lectura en braile de las etiquetas, la adaptación de las instalaciones de la bodega para que todos puedan visitarla y la puesta en marcha de la aplicación de viñedo Visual Nacert. Este último proyecto es una app del sector agrotech, impulsada por Wayra, que facilita el trabajo de viticultores en el campo ya que controla el estado de todos los viñedos -incluso los separados por km- al momento a través de cualquier dispositivo -pc, móvil o tablet-, lo que evita los continuos desplazamientos entre parcelas. Gracias a esta iniciativa fueron nombrados “bodega ejemplar en el campo de la innovación” en Engage 2017, celebrado en Londres.

Continuamos y nos vamos al Bierzo. Siguiendo la línea que ya iniciara con Cepa 21 -en Ribera del Duero- con un tipo de vinos más modernos, actuales e incluso más atrevidos; la bodega busca repetir fórmula pero en otra zona, el Bierzo. A pesar de que este área es más conocida por los tintos de mencía, el equipo ha decidido arriesgarse y empezar con la elaboración de un blanco de godello. Por ahora, están trabajando en el proyecto ya que el objetivo es obtener “un vino elegante, con grasa, cuerpo y capacidad de envejecimiento”. Esperamos ansiosos los resultados.

Y por último, un tema peliagudo: la demanda interpuesta a Carlos Moro y a sociedades del Grupo Matarromera por la utilización del apellido Moro en algunos de sus productos. Según José Moro este uso puede dar lugar a confusión por lo que el objetivo de la denuncia es “salvaguardar el legado y la buena reputación de la marca Emilio Moro, construida a base de esfuerzo y el trabajo de tres generaciones de bodegueros comprometidos”. Esta decisión nació a raíz de los continuos malentendidos y errores que observaron que existían entre los consumidores hasta el punto de que algunos los identificaban como la misma empresa. Para ellos, es una manera de que quede claro que “no existe ninguna conexión entre Bodegas Emilio Moro y las sociedades del Grupo de Carlos Moro; son compañías completamente distintas e independientes que no guardan ningún vínculo entre las actividades que desarrollan ni entre los vinos que comercializan”. Veremos cómo acaba.

Las razones las expone la propia bodega en este vídeo.


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