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Snacks

Joxe Mari Arbelaitz cierra su restaurante de Miramón

Mitxel Ezquiaga
Mitxel Ezquiaga 18/12/2014Comentarios

Tras 16 años y una estrella Michelin, el viernes será el último día del establecimiento donostiarra, según ha avanzado Diario Vasco

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Joxe Mari Arbelaitz. Foto: Diario Vasco.

El viernes al mediodía se servirá el último servicio en el restaurante Miramón-Arbelaitz de San Sebastián. Su responsable, el cocinero Joxe Mari Arbelaitz, echa la persiana.

“Abrimos hace 16 años con la idea de estar aquí tres años. Nos fueron bien las cosas y continuamos, aunque sabíamos que un parque tecnológico no es el sitio ideal para un tipo de restaurante como el nuestro. Llegó la estrella Michelin, el reconocimiento exterior, la presencia de muchos clientes internacionales. Pero el ciclo se cierra. Seguiremos afrontando retos en el mundo de la cocina, pero hay que concluir la etapa de Miramón”.

A Joxe Mari Arbelaitz (Oiartzun, 1961) hay que arrancarle las palabras: no tiene muchas ganas de hablar. No menciona la palabra crisis pero el descenso de clientes en este entorno empresarial explica su decisión. Si fuera por él, el restaurante cerraría de manera discreta y entre amigos. Hace semanas, cuando le llamamos para confirmar la noticia del cierre, pidió tiempo. Ahora no queda más remedio que anunciar el fin de una aventura gastronómica que despertó numerosos elogios a lo largo de su trayectoria.

Es un restaurante que tuvimos que inventar”, explica Arbelaitz, el hermano pequeño de una dinastía gastronómica que tiene el emblema en su hermano mayor, Hilario, que regenta la casa familiar del Zuberoa, de donde salió precisamente Joxe Mari para montar el local de Miramón. “En origen era la cafetería de un Parque Tecnológico. Cumplimos ese papel, pero también fuimos un restaurante que atrajo a clientes de muchos lugares, y un espacio para bodas y banquetes”. Hasta que la crisis, que originó el descenso de clientes del entorno, se dejó sentir.

“Ahora el 80% de nuestra clientela viene de fuera del parque”, dice Arbelaitz, orgulloso de haber formado “un equipo de primera división”. “De la gente que tenemos aquí podrían salir varios restaurantes del máximo nivel”, dice el chef.

¿Y ahora? El local que ocupa el restaurante saldrá previsiblemente a concurso para su explotación hostelera en el propio parque. ¿Y el chef? “Mi pasión es la cocina: seguiré trabajando en esto, con las ganas de siempre”, responde. Cuenta que aún no puede hablar de sus proyectos “pero mi vida está vinculada a todo esto y así seguirá”. En su tiempo se especuló con la posibilidad de que Joxe Mari Arbelaitz pudiera volver al Zuberoa familiar para un paulatino relevo de su hermano Hilario cuando éste se jubile, pero nadie confirma esa idea.

De momento Arbelaitz-Miramon se prepara para un cierre “discreto y tranquilo, sin nada especial”, el viernes a mediodía. Será el último capítulo de un restaurante que se distinguió por su cocina respetuosa con el producto, actualizada sin estridencias, en un espacio acogedor y moderno. A los pocos meses de abrir su calidad se convirtió en un secreto a voces y el restaurante del parque empezó a recibir clientes ajenos a las empresas.

La estrella se apaga ahora. Es la otra cara de la Guía Michelin: pocos restaurantes distinguidos con estrella cierran. Joxe Mari Arbelaitz ya estará pensando dónde recibirá la próxima.