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Snacks

La mejor cocina del sur de Francia se exhibe en Barcelona

Luis Tusell
Luis Tusell 12/4/2013Comentarios

La región de Languedoc – Roussillon concentra a chefs con estrellas Michelin y campeones del mundo de pastelería

 

El equipo de pastelería de Olivier Bajard, en el evento de Barcelona.

La región francesa de Languedoc-Roussillon ha organizado este jueves en Barcelona un acto para exhibir su gastronomía, de la mano de cuatro reputados chefs. En la sala Artchimboldi de la capital catalana estuvieron Jérome Nutile, de Le Castellas (dos estrellas Michelin), Lionel Giraud, de La Table Saint Crescent (una estrella Michelin), Sebastien Navetch, de La Safranière y Olivier Bajard, campeón del mundo de pastelería en 1995 y mejor pastelero de Francia dos años antes.

El sur de Francia, una región a veces eclipsada por el poder de París y el empuje de la gastronomía española, y que trata de marcar un perfil propio, no sólo en la cocina sino también en la enología.

Las especialidades que presentaron en Barcelona no se puede decir que formen parte de la tradición más clásica de la cocina francesa. Apostaron más por el producto, sin disimularlo con artificios ni salsas. Como ejemplo, un tartar de trucha con aceite de oliva y cebollino, procedente del Alto Lozère, ligeramente ahumada en sashimi. Un plato fresco y suave elaborado por Navetch junto a otro tartar, de buey de Aubrac. Fileteado a cuchillo con trozos grandes (estilo más francés que español) aunque quizá excesivamente suave en sabor.

Los platos de Jerome Nutile arriesgaron más, algo lógico en un biestrellado. Con una trufa sorpresa (una croqueta) con brandada acompañada de crema de marisco y un ravioli de picholine bajo un caldo de terciopelo verde. Finalmente, Lionel Giraud ofreció una cola de rape sobre guistantes montados de Buda, emulsión de aceite de oliva negra del País Cátaro y frambuesas. Una combinación no sólo atractiva a simple vista, sino también exquisita en su contraste de sabores. Y con productos de primera categoría, con un tipo de guisante local excepcional y un cítrico como la mano de Buda, no muy frecuente en nuestro país, más utilizada por la cocina oriental.

La trufa sorpresa y el vasito dulce.

El broche final lo puso la propuesta dulce, con unos vasitos dulces de mousse de frambuesa en varias texturas, con una imagen sorprendente, y los clásicos macarons, todo por obra del equipo del pastelero Olivier Bajard.

A la cita, a la que asistieron más de un centenar de invitados, no faltaron los quesos de la región y los vinos.