Revista Gastronómica Digital
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Snacks

La ponchería social de Bellavista

David Salvador Ibarz
David Salvador Ibarz 20/10/2016Comentarios

“Solo no puedes, con amigos sí”. La mítica frase de La Bola de Cristal debería presidir la entrada de Bellavista del Jardín del Norte. Como un adalid del ágape en compañía y la bebida social, el nuevo establecimiento de los hermanos Iglesias -con la participación de los Messi– ha inaugurado su “ponchería”. Una selección de hasta cinco ponches –prohibido decir cóctel- para degustar en compañía que aparecen en mesa mediante cestas de picnic, cafeteras o termos de mate; cinco brebajes pensados que invitan a comentar, que casan con la socialidad inherente al pueblo que inspira el restaurante.

“La hora del vermut”, “Richelieu” y “Mate in a punch”, tres de los ponches Bellavista

“La hora del vermut”, “Richelieu” y “Mate in a punch”, tres de los ponches Bellavista

Son “La hora del vermut”, un aperitivo suave a base de vermut rosso, vermut seco, pomelo, Aperol y ginebra; “Mate in a punch”, un viaje por Argentina con vodka, dulce de leche, lima y hierba mate; “La hora del café”, sabores latinoamericanos donde predomina el café, la vainilla y el ron; “Picnic”, un momento de evasión a base de vodka, eneldo, lima, jengibre y cardamomo, o “Richelieu”, una refrescante combinación de ginebra, menta, lima y cava. Cinco ponches gastronómicos que recorren el mundo para cubrir horas, de baja graduación alcohólica para alargar, de autoservicio para compartir.

La “ponchería Bellavista” podría formar parte del club social no oficial de este bar, de este restaurante, de este pueblo gastronómico de 1.000m2 en pleno centro de Barcelona que sabe por qué apuesta. La selección lleva el sello de Marc Álvarez, bartender de Grup Iglesias, y se erige toda a base del catálogo de destilados de Diageo Reserve World Class. Es la sociabilidad de quien sabe, el centro de reunión para divertidos, el sitio donde quedar para hacer la primera, la segunda o la última, siempre con criterio. El lugar de la copa amable, adulta y canalla, el lugar de la copa compartida.

Servirá comer con los compañeros de trabajo y, tras el postre, tomar el ponche de café servido en una taza junto a granos de café que son tostados al momento para disfrutar en sentido estéreo. O acompañar la merienda soleada con el “Picnic”, que se presenta en vasos recubiertos con hojas de aspidistra en una ponchera reconvertida en cesta; o discutir sobre si Messi es el mejor jugador de la historia –niégalo en este local- en la zona “Futbolín” mientras te recreas con la niebla que aparece en el mate modernizado gracias al hielo seco. Servirá que disfrutes en compañía, que saludes a Marcio, el bartender residente, y comentes el estado de las cosas. Servirá hablar, jugar al dominó y reír, el secreto de este pueblo gastronómico.


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