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Snacks

Le Pain Quotidien inicia en Barcelona su plan de expansión por España

Luis Tusell
Luis Tusell 25/10/2012Comentarios

Con cinco panaderías con restaurante en Madrid y 170 en todo el mundo, la cadena belga abrirá 25 locales en la Península en los próximos tres años

Es la gran marca del pan tradicional en todo el mundo. Le Pain Quotidien cuenta con más de 170 restaurantes en el mundo, cinco de ellos en Madrid, y acaba de estrenar su primer establecimiento en Barcelona. El chef belga Alain Coumont ha estado en la nueva tienda, situada en pleno corazón de la capital catalana, frente a La Pedrera de Gaudí (calle Provença 300) para explicar las claves de un negocio que empezó con una pequeña panadería en Bruselas en 1990.

Alain Comount, fundador de Le Pain Quotidian, preparando una ‘tartine’ en el local de Barcelona.

La de Barcelona supone el pistoletazo de salida al plan de expansión de Le Pain Quotidien por toda España. Su socio local, Juan Garrigues, ha explicado que planean abrir cinco locales más en la capital catalana para luego centrarse en emplazamientos como Valencia o Euskadi. La meta está en lograr tener 25 establecimientos en toda España en los próximos tres años.

Y la receta es muy clara: con el pan como protagonista, productos de calidad, ecológicos y de proximidad a precios asequibles. Así se inició en el negocio Coumont hace casi 25 años y su idea ha triunfado por todo el mundo. Sus locales en 19 países no entienden de culturas ni de fronteras: Buenos Aires, California, Nueva York, Sao Paulo, Turquía, Australia, Japón, India, Oriente Medio…En total, 4.000 trabajadores y una facturación este año de 309 millones de euros.

Y todo surgió de la insatisfacción de este chef belga con el pan que se vendía en su país, y en realidad, en buena parte del mundo. Él quiso volver a los orígenes y con esta idea ha triunfado. Pero como todas las ideas, ha ido evolucionando, y lo que en un inicio fue una panadería, ahora es una cadena de franquicias en las que al pan se le han sumado productos de pastelería, ensaladas y lo necesario para poder comer con la calidad del producto como exigencia básica.

“El lujo no necesariamente tiene que ser caro”, subraya Coumont mientras prepara el plato estrella de sus restaurantes, las tartines, una comida típica belga. Se trata de rebanadas de pan a las que se les huntan distintas materias. Por ejemplo, una de queso fresco, cebolleta, apio, sal y pimienta. Otra de huevo duro y anchoas con una vinagreta. Y en los locales de España, ha incorporado productos locales, como aceite de oliva o jamón ibérico. Lo mismo pasa en Barcelona, donde ofrece también fuet, calçots y romesco. Y es que la carta cambia dos veces al año y se adapta a los productos locales y de temporada.

Una ‘tartine’ con huevo duro y anchoas.

Sus locales tienen un mínimo de 300 metros cuadrados y habren todos los días del año. El recién inaugurado en Barcelona cuenta con dos espacios diferenciados sólo unidos por la cocina, así que en realidad son dos locales distintos. En uno está la panadería clásica y en el otro el restaurante, si bien se puede comer en los dos. Además de las tartines, se pueden encontrar ensaldas, cremas, arroces o tartares, con un precio medio a partir de los 15 euros. Y como característica común en sus locales, una gran mesa comunal para compartir la comida, el desayuno, el brunch o la cena, porque abre todo el día.

Barcelona suma a su oferta gastronómica un proyecto de éxito, que de esta forma se consolida y expande en España.

 

 

 

 

Un Comentario

  1. Eva dice:

    Ese par de faltas de ortografía deslucen el artículo, que me ha gustado. Tengo ganas de acercarme a probar esas especialidades.