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Snacks

Los británicos recuperan el interés por la cocina gracias a los chefs televisivos

Redacción
Redacción 19/1/2011Comentarios

La cocina británica nunca tuvo buena reputación, pero algo está cambiando en el país del ‘fish and chips’ y el pastel de riñones, a juzgar por la explosión de las ventas de libros de cocina y la multiplicación de los programas de TV de sus chefs estrella, como Jamie Oliver, Nigella Lawson, Gordon Ramsey o Heston Blumenthal.

La tendencia no es nueva pero sigue creciendo, como demuestran las ventas récord registradas por el último libro del carismático Oliver, que acaba de superar el millón de copias.

Tras sólo tres meses en librerías, “Jamie’s 30-Minute Meals” -que ahora también tiene su versión televisiva en una de las grandes cadenas- se convirtió a finales de diciembre en el libro de ‘No Ficción’ más vendido desde que la empresa Nielsen Bookscan empezó a recopilar datos en 1998.

Cuando llegó al Reino Unido hace 10 años, la canadiense Marie Rayner esperaba encontrarse con una comida “horrible”. Venía con la idea que los británicos “lo único que sabían hacer bien era el rosbif”, pero resultó “positivamente sorprendida”. “Encontré que la calidad de la carne y de los otros productos era excepcional”, explica.

Ahora, esta cocinera jubilada de 55 años originaria de Nueva Escocia tiene uno de los blogs más populares (http://theenglishkitchen.blogspot.com), donde se esfuerza por “demoler los mitos sobre la cocina inglesa, receta a receta”.

“No somos tontos. Conocemos la diferencia entre la buena y la mala cocina, y nuestras verduras no están archicocidas”, explica Rayner, que tiene entre sus seguidores cada vez más extranjeros atraidos, según ella, por la exportación de los programas de Oliver, Lawson, Ramsey o Heston Blumenthal.

Estos cocineros “han puesto la cocina británica en el mapa”, estima el francés Jean-Christophe Slowik, propietario desde 2007 del restaurante londinense L’Absinthe, tras haber trabajado durante dos décadas con Marco Pierre White, otrora el tres estrellas Michelin más joven de la historia.

“The Fat Duck”, de Blumenthal, y “Gordon Ramsay”, del furibundo presentador de “Hell’s Kitchen”, son ahora dos de los cuatro establecimientos británicos con la máxima distinción en la ‘biblia de la gastronomía mundial’, y la celebridad de sus chefs les ha permitido superar dificultades.

Para Slowik, la gastronomía británica en general ha dado un “salto fenomenal” en los últimos 10 o 15 años, esencialmente gracias a una mejoría de los productos locales -que él mismo utiliza en un 80-85% en su restaurante 100% francés-, aunque a nivel de reputación cargue todavía en algunos países, como Francia, con “un pesado lastre del que es difícil liberarse”.

Lamentablemente, no todo es de color de rosa, ya que la mayor oferta gastronómica y la abundancia de programas, libros, blogs e incluso escuelas de cocina, no siempre se refleja en la mesa familiar.

“Nunca ha habido tanto interés por la cocina”, estima Martin Caraher, profesor de Política Alimentaria de la City University de Londres. “Nosotros lo llamamos gastroporno. La gente mira a los cocineros pero no necesariamente pone en práctica lo que ve. Es como mirar pornografía sin hacerlo”, agrega.

En su opinión, los británicos cocinan cada vez menos y cuando lo hacen es a menudo a partir del creciente mercado de los alimentos precocinados.

“Toda la cultura aquí está basada en la noción de conveniencia en torno a la comida. Incluso la comida que hacemos en casa parece, para mucha gente, reflejar la comodidad de abrir paquetes y no cocinar desde cero”, dice.

Marie Rayner espera, sin embargo, que esta época de ajuste presupuestario en que mucha gente, obligada a apretarse el cinturón, no puede permitirse ir al restaurante, sirva para que los británicos se den cuenta de que inspirándose en las ideas de sus ‘chefs estrella’ pueden disfrutar de una comida “deliciosa”.

Los chefs televisivos “nos muestran que se puede hacer realmente una buena comida en casa sin mucho esfuerzo, y a veces no mucho gasto tampoco”, estima.