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Snacks

Los Freixa acaban con el “bròquil”

David Salvador Ibarz
David Salvador Ibarz 4/12/2018Comentarios

El restaurant y pub El Cinco de Barcelona alojó este lunes la fiesta “de jubilación” de Josep Maria y Dori Freixa, los patriarcas que han defendido las últimas décadas la “cocina catalana de interior” desde su Freixa Tradició barcelonés. Cerrado como tal desde el pasado mes de octubre, ya luce con nombre adaptado y propuesta respetuosa, y sus gestores, la familia Coloma, también estuvo presente en una fiesta que contó con música, amigos y “muy buen rollo”. El hijo, Ramón Freixa (Ramon Freixa Madrid**), fue el artífice y alma. “Se lo merecen. ¡Que disfruten , tú!”. Lo hicieron.

La familia Freixa al completo. Foto: Valerii Piataiev

La familia Freixa al completo. Foto: Valerii Piataiev

Bailaron, rieron y cantaron para festejar una jubilación “merecida”, coincidían los invitados, también Jordi y Guillermo Coloma, los nuevos dueños del renombrado Merendero Tradició, el legado perfecto para la familia Freixa. Ambas familias se conocían y “el relevo fue natural”, explicaba Josep Maria. Los Coloma gestionan desde hace años el Merendero de la Mari, en La Barceloneta, y han cruzado ahora la Diagonal con una propuesta híbrida en un movimiento que, como pasó con la familia Freixa, ha hecho volver a trabajar a una generación que ya vislumbraba la jubilación.

Como paradojas del destino. Josep Maria y Dori Freixa tuvieron que volver a coger el timón del restaurante cuando su hijo Ramón se fue a Madrid en 2009 (cambiando el nombre de El Racó d’en Freixa a Freixa Tradició), así como los padres de Jordi y Guillermo Coloma han hecho en el Merendero. “Pensaban que ya estaban jubilados pero han vuelto al negocio, porque tanto Jordi como yo llevamos ahora el día a día del nuevo local”, comentaba Guillermo, el chef, quien por cierto ya ha había trabajado con Ramón –paradoja doble- en su restaurante de la capital española en los inicios.

La tarta de "jubilación" de los Freixa. Foto: Valerii Piataiev

La tarta de “jubilación” de los Freixa. Foto: Valerii Piataiev

Ahora, los hermanos Coloma ya están al frente del local de Sant Elies con una carta bicéfala “que irá creciendo”, basada en el mar y montaña que representan ambas familias. Cuesta pensar un legado mejor. Por eso estaba tan contento Josep Maria: “S’ha acabat el bròquil. Ara quiero distraerme, vivir y aprender a tocar el piano”. Descansará a partir de ahora, tras haber trabajado años al pie del cañón y meses, los últimos, explicando a Coloma los secretos de su cocina.

Así, la carta ya demandable del nuevo Merendero Tradició contempla históricos “freixianos” como las croquetas de rostit, los macarrones, los pies de cerdo o el fricandó, incluso el pan, ya que Josep Maria les ha dejado la masa madre de 75 años “y la receta de la escudella, en la que aún estamos trabajando”. Propuesta que comparte carta con los clásicos del mar “de la Mari”, con imprescindibles como el arroz del “nen”, la suprema de bacalao o el tartar de salmón. No hay cosa más catalana que el mar y montaña, y el respeto tradicional. Aquí, en plato y propuesta. Josep Maria ya tocaba un teclado imaginario a unos metros.

Carles Abellan, Carles Gaig, Òscar Manresa y Carme Ruscalleda. Foto: Valerii Piataiev

Carles Abellan, Carles Gaig, Òscar Manresa y Carme Ruscalleda. Foto: Valerii Piataiev

Una fiesta de la gastronomía barcelonesa

No había bròquil pero se hubiera acabado en una fiesta que se alargó. Por allí estaban Óscar Manresa y Romain Fornell, quienes salían de pulir la carta del nuevo Casa Tejada, el enésimo restaurante que gestionan en propiedad y que reabrirá sus puertas “esperemos que este viernes”, explicaba Manresa. Se trata de un clásico barcelonés que la pareja de empresarios ha devuelto a la vida -“combinando en su carta ostras, bravas o tapas más evolucionadas”-, como ya hizo la pareja salvando las diferencias con Casa Leopoldo en el Raval en 2016. Junto a Javier de las Muelas, también presente en la fiesta, tres de los Robin Hood de los bares e historia restauradora de la ciudad.

Asimismo, se dejaron ver por la fiesta varios periodistas, empresarios y clientes de toda la vida de los Freixa; también muchos chefs y restauradores amigos. Entre ellos, Carles Tejedor, Oriol Castro, Carles Gaig, Carme Ruscalleda, Paco Pérez, Carles Abellán o Juan Carlos Iglesias, quien evidenciaba un temor: ”Ahora, sin los Freixa, ¿quién coge el relevo de esa cocina tradicional? Pierde Barcelona, claro”. Con el cierre perdió el 28 de octubre la ciudad, claro, “¡pero hoy es un día de celebración! ¡Es la fiesta de jubilación de mis padres!”. Las penas y los debates, mañana.


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