Revista Gastronómica Digital
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Snacks

Muere María Dolores Boadas

Mar Calpena
Mar Calpena 13/2/2017Comentarios

 

El sábado murió Maria Dolors Boadas, una de las figuras más importantes de la coctelería del siglo XX. Hija de otro Boadas tan importante como ella, Miguel, fundador del bar que lleva el apellido familiar y fundador del bar homónimo de la calle Tallers.

Boadas hija ya estaría en la historia de la coctelería por haber mantenido vivo este negocio familiar, del que tomó las riendas a la muerte de su padre en 1967, y por ser una de las pocas mujeres con nombre propio en una época en que éstas no abundaban no ya detrás de la barra sino en los propios bares. Pero esto sería definirla por oposición; Boadas fue una enorme profesional. Le tocó  vivir el periodo menos agradecido de la historia de la coctelería y pese a ello (o quizás precisamente gracias a ello) supo crear un lugar mágico en una Barcelona gris en la que escaseaban la imaginación y los ingredientes. En Boadas la imaginación no faltaba, y sabían cubrir las carencias de la autarquía adaptando las fórmulas clásicas o soslayándolas en las nuevas. El Boadas fue siempre un establecimiento clásico, pero nunca un mausoleo del cóctel. El escanciado, una técnica traída de Cuba por Miguel Boadas, encontró aquí su segunda patria y es fácil de ver en muchos otros locales de la ciudad, incluyendo algunos de temperamento y modelo de negocio muy distintos a Boadas.

Dicen que Maria Dolores Boadas afirmaba que “el bar es un veneno obsesivo”, y algo de razón debía tener cuando muchos de los profesionales en activo de la ciudad se han formado a sus órdenes. Su legado pervive en ellos y en el propio Boadas, que encabeza desde hace cinco años Jerónimo Vaquero, auténtico hijo espiritual que ha cuidado a Boadas durante los últimos años de su vida. A él, al resto de trabajadores y clientes de la familia Boadas, un gran abrazo.


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