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Bodegas Menade renueva la imagen de sus vinos

Redacción
Redacción 27/10/2016Comentarios

Los hermanos Sanz de Bodegas Menade, ubicadas en Rueda, acaban de renovar la imagen de sus vinos con el objetivo de transmitir más fielmente su filosofía de respeto por el ecosistema y el medio ambiente. Durante el acto, dieron a conocer su nuevo vino: La Misión.

La MisiónBodegas Menade presentó en Rueda la recién estrenada imagen de sus vinos. Un diseño con el que los hermanos Sanz se sienten más identificados. Se trata de unas nuevas etiquetas que simbolizan su respeto por el ecosistema y el medio ambiente. Según Richard Sanz, director y enólogo de la bodega, “en Menade ya no somos verdes, somos naturales”. Y esa recorrido hacia la naturalidad de un proyecto que está en constante evolución, es lo que han querido transmitir a través de su nueva imagen.

Las nuevas etiquetas, creadas por el diseñador Carlos Mena, representan cuatro animales que es posible encontrar en el viñedo en cualquier época del año; que son representativos del paisaje castellano y que, además, “son importantes para mantener un ecosistema en equilibrio”. Nosso está representado por un caracol, Menade Verdejo por una liebre, Menade Sauvignon  por un galgo y Dulce Menade por un erizo. Las contraetiquetas de las nuevas añadas incluirán asimismo la procedencia de las uvas con las que se elaboran los vinos, es decir, las particularidades del suelo de las distintas fincas.

En cuanto al nuevo vino, La Misión, está elaborado con verdeja. Esta variedad presenta unos rasgos morfológicos distintivos, las uvas son más pequeñas, los racimos más ovalados y es más resistente a enfermedades como la botrytis gracias al grosor de su piel. Los aromas son la expresión del auténtico verdejo, presentan una mayor rusticidad, pero también mayor autenticidad. Los parámetros analíticos revelan una acidez más elevada y unas uvas más concentradas.

La Misión procede de cepas centenarias plantadas en fincas con suelos principalmente arenosos. Tras iniciar la fermentación alcohólica con levaduras salvajes en depósitos de acero inoxidable, el vino termina de fermentar y cría una parte en barricas de roble francés de 500 litros;  otra parte en tinas o pipas de 5.000 y 10.000 litros y una última en tinajas de distintas capacidades elaboradas con un porcentaje de la arcilla proveniente de las propias fincas de Menade. Tras una crianza de unos 10 meses, La Misión se embotella y reposa durante mínimo dos años.

Los hermanos Marco y Richard Sanz ya elaboraban hacía 35 años vino procedente de unos viñedos centenarios plantados en Pollos, propiedad de la familia, y casi desde el inicio pudieron observar que ese verdejo presentaba unas particularidades diferentes al resto de las cepas. Fue hace ocho años cuando adquirieron el viñedo familiar y decidieron comenzar a injertar la totalidad del viñedo de sus fincas con verdeja, tras una selección manual.

Según no cuenta la bodega “la búsqueda de la autenticidad, de la personalidad, la experiencia adquirida a lo largo de los años, la inquietud y la labor por devolver el espíritu natural a la viticultura han sido las claves de nuestra filosofía desde los inicios”.


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