Revista Gastronómica Digital
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Snacks

Olis Bargalló… Premium

Xavier Agulló
Xavier Agulló 7/1/2015Comentarios

Una cata ‘plus’ en La Taverna del Clínic

bargalló

Aceites Bargalló.

Hay tradiciones, hasta para un antitradicionalista como yo, que me saben levantar. La de probar los nuevos aceites del año de Quico Bargalló es sin duda una de ellas. Quico, además de elaborar aceites de oliva extra vírgenes que me lubrican elegantemente el día, además de ser uno de los más dinámicos internacionalistas de nuestro producto estrella, sabe cómo confirmar convocatorias. El año pasado fue un festival en la Bodega 1900; éste, una orgía en La Taverna del Clínic. Y, por ende, con presentación de nueva imagen y productos…

Aunque llego un poco tarde a la comida, Roser me pone al día. Delante de mí, tres arbequinos (natural, frío y caliente) y un picual. Los nuevos Premium Bargalló… Con un diseño creado por el viejo amigo Josep Maria Morera de extrema suavidad, orgánico y estilizado, las botellas, que integran la añada, el “made in Barcelona” y la firma personal de Quico, proponen dos vibrantes muestras de todos los matices que se pueden extraer de ambas variedades. La arbequina, refinada, vegetal, herbácea, toques de manzana, tomate, plátano, almendras… La aceituna más pija. La picual (mi primer shot cada mañana del año, por cierto), más cañosa habitualmente, se ofrece con rara elegancia, amargor y picor de sutil levedad, desvelando aceitunas maduras, hierbas frescas, frutos secos… Me sorprende el equilibrio funambulista que Bargalló ha conseguido con esa poderosa variedad, la rara pulcritud final…

Reunión en La Taverna del Clínic

Los invitados a la cata de aceites en La Taverna del Clínic.

Los aceites dan paso alegremente al champagne, que ya no nos abandonará hasta bien entrada la tarde. Entre los conjurados de este mediodía brutal, Carlos Llarás, propietario de Macxipan y Enrique Tomás. Charlo con Carlos sobre el pan –recientemente estuve en el primer simposio sobre este alimento en Zaragoza– y sobre los equívocos que hoy se suceden entre los que son o se impostan artesanos. Un mundo lleno de luces y sombras, el del pan. El suyo –que nos acompaña durante toda la comida- es fresco, fragante, mórbido… En Macxipan se trabaja con masa madre, harinas propias y no se congela. Carlos es cuarta generación de panaderos y su organización (160 tiendas propias) cuenta con una elevada nómina de panaderos. “El problema es llamarme Macxipan”, se ríe. Quedamos para conocer el taller –donde se están recuperando panes antiguos- de la tienda de la calle Calvet…

Y en esas parecen, triunfantes, las munificentes almejas (escaldadas y frías) en caldo de germinados y fugu. Y el buey de mar. Gloria al marisco. Momento para uno de los clásicos de La Taverna, homenaje a Santamaría: la bola de foie gras recubierta de trufa y una gelée de su agua. Intensidad y opulencia en la boca… La versión libre del pulpo a feira. ¡Oops! Angulas con guisantes y yema de huevo. A tumba abierta, amigos… Bacalao, cocotxas, emulsión de aceite y somos pegajosos… Y la royale de conejo…

Después ya sólo fueron risas y risas…