Revista Gastronómica Digital
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Snacks

Paco Pérez apuesta por una cocina más creativa en la nueva etapa de la Enoteca

Redacción
Redacción 7/10/2011Comentarios

El comedor de La Enoteca del Hotel Arts

La alta gastronomía y los sabores mediterráneos en estado puro se dan cita una vez más en la Enoteca del Hotel Arts. Tras un breve periodo de descanso, en el que se ha llevado a cabo un rediseño tanto de la sala como de la cocina y terraza, el restaurante que ostenta desde 2009 una estrella Michelín, ha evolucionado hacia una cocina más creativa e innovadora, pero fiel al espíritu mediterráneo de la ciudad.

Paco Pérez asegura que “desde una base sólida, fruto del trabajo de los últimos años, Enoteca inicia esta nueva temporada con más riesgo y más atrevimiento, haciendo una cocina más vanguardista con una clara apuesta por la creatividad. En definitiva, queremos ofrecer auténticas experiencias alrededor del plato y de la mesa”.

Una vez más, el chef basa su menú en la frescura del mar y la esencia del producto: “La inspiración en los productos frescos y la interpretación de la cocina actual con toques innovadores configuran la carta de ésta nueva temporada”.

Una de las principales novedades que se ha incorporado a la carta son los Snacks o aperitivos a partir de clásicos reinterpretados como por ejemplo el Bloody Mary, acompañado de esféricos de tomate; el Cristal de frutos secos; el Cono de guacamole; Ensalada Niçoise; o la Crisálida de polenta.

Así se presenta la nueva Enoteca, con un estilo renovado, más costero y mediterráneo, y conservando también la importancia concedida al mundo de la enología desde el primer día. Por ello, Enoteca continuará manteniendo una amplia carta de vinos con más de 500 referencias que, Pablo Martínez, se encargará de seleccionar y sugerir en función de los platos y los sabores que se vayan a degustar.

En cuanto al espacio, que ha sido reformado por el estudio barcelonés GCA Arquitectos Asociados, se ha querido potenciar el carácter mediterráneo del establecimiento integrado tanto en la ciudad como en la costa barcelonesa, para lograr una mejor puesta en escena. El restaurante cuenta ahora con tres estancias diferenciadas. Por un lado la sala, con capacidad para 55 personas, que adquiere un aire más fresco gracias al color blanco combinado con madera en tonalidades claras; la terraza, con agradables vistas al Puerto Olímpico; y una zona especialmente pensada para el recibimiento de los comensales.