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De vinos

Una semana en la Borgoña

Lluís Ariza Soler
Lluís Ariza Soler 21/1/2019Comentarios

La primera vez que fui a Beaune y a la Borgoña, allá por los años ochenta, fue para visitar les Hospices. Una auténtica joya medieval, con su famosa cubierta a base azulejos borgoñeses, que recoge en su interior el políptico del Juicio Final de Rogier Van Der Weyden y donde el tercer domingo de noviembre se celebra la subasta de los vinos procedentes de los viñedos propiedad de los hospitales.

Recuerdo que a la salida de los Hospices comí en un restaurante muy cerca que aún existe llamado Le Relais de Saulx. Nos ofrecieron un vino blanco que me impresionó. Jamás había probado un vino así. Uva chardonnay procedente de la Côte de Beaune. No recuerdo la marca pero sí su zona de procedencia: era un Corton Charlemagne.

¡Como ha cambiado Beaune! De ser una importante población turística, se ha convertido en la ciudad-joyería con más tiendas de vino del mundo, en la que sus joyas tienen forma de botella pero sus precios mantienen los del 2000, entonces en francos, hoy en euros.

Pero para entender el mundo vinícola de la Borgoña hemos de retroceder a 1789, año de la Revolución Francesa que confisca todas las propiedades vinícolas de la Iglesia, y las vende a los trabajadores. Según las leyes sucesorias, cada propiedad debía ser repartida a partes iguales entre sus descendientes con lo que como resultado hubo una continua subdivisión de los más preciados viñedos, algunos de ellos reducidos a una o dos filas de vides. Aquí surge la figura del negociant que compraba el producto de estos pequeños para elaborar un vino.

Tanto en la Côte de Nuits como en la Côte de Beaune las viñas están separadas por clasificaciones oficiales, actualmente Grand Cru, Premier Cru o Villages. En 1855 el Dr. Jules Lavalle, los clasificó como Premier, Deuxième et Troisième Cuvée y le añadió a los mas excepcionales la calificación de Hors Ligne o Tête de Cuvée.

La uva chardonnay de la Borgoña es la mejor que he probado en todo el mundo. Solo he encontrado un productor en la costa de Sonoma, al norte de San Francisco en California, de nombre Marcassin, que elabora un vino intenso en complejidad, elegancia y equilibrio, comparables a un gran Borgoña. Pero es que la Borgoña produce tal cantidad de grandes vinos, que su enumeración sería muy extensa. Sí hay que distinguir como vinos sublimes los que proceden de parcelas tan conocidas como Montrachet, Chevalier – Montrachet, Bâtard Montrachet o Corton Charlemagne. Todos ellos son los vinos blancos más fabulosos del mundo.

Maison Louis Latour

Fundada en 1797, la bodega se encuentra situada en la colina de Corton, uno de los lugares emblemáticos de la Côte de Beaune. La finca está rodeada por viñedos de Grand Cru, en la población de Aloxe Corton. Actualmente dirigida por el séptimo Louis Latour, sigue siendo uno de los negociants y productores de los mejores borgoñas. Los viñedos de su propiedad tienen una extensión de 50 ha. de Grand Cru, en  Chambertin, Romaneé Saint Vivant, Corton Charlemagne, Corton y Chevalier Montrachet

Su construcción  en 1834 fue revolucionaria para su época ya que sus cinco niveles le permiten efectuar la vinificación por gravedad y sus cavas talladas en la roca de Corton garantizan unas condiciones idóneas para el envejecimiento de los vinos.

En la última planta se ha ubicado un espacio para efectuar la cata. Impresiona ver la sala oscura, con solo una tenue luz que se dirige directamente hacia una mesa que parece surgida de la profundidad de la tierra y sobre la cual hay una docena de botellas que vamos a catar.

En el interior de la sala existen miles y miles de botellas, algunas muy antiguas, bajo un silencio sepulcral. Es así como el espacio adquiere una decoración fascinante, como si estuvieras en un gran sepulcro… vinícola.

Si un vino me gusta por encima de los de esta maison es el Corton Charlemagne. De hecho, los vinos blancos son los que más han contribuido al éxito de esta bodega. Es un viñedo Grand Cru del que se elabora sin duda uno de los borgoñas más delicados, elegantes y con carácter… Y no solo eso sino que posee una longevidad de 20 años sin desfallecer. Una joya dentro de una degustación inolvidable acompañada de un Meursault 1er Cru Goutte d’Or un meursault clásico, potente en nariz, untuoso en boca y de final persistente. Uno de los vinos blancos preferidos de Thomas Jeffersson.

En tinto me seduce el Château Corton Grancey Grand Cru 2011. Grancey fue el propietario del château situado en Corton  antes de ser adquirido por Louis Latour. Procede de viñedos de más de 40 años Grand Cru.  También destacan Les Bressandes, Les Perrières, Les Grèves y Clos du Roi un vino fino, no muy intenso, fresco, elegante, equilibrado y con una buena longevidad.

Los grandes vinos blancos y tintos siempre se envejecen en barricas fabricadas por la propia tonelería  de la casa ya que es una actividad histórica. La tonelería de Louis Latour produce unas 3.500 barricas, siempre de tostado medio, de las cuales la mitad son para la elaboración de sus propios vinos y la otra mitad va para otros prestigiosos productores.

Al salir de la bodega no dudamos en acceder a la cima de la colina de Corton, en la parte más septentrional de la Côte de Beaune. Desde la gran Cruz de piedra se divisa las que son, sin duda, las mejores cepas del mundo de vino blanco.

 

Joseph Drouhin

Su historia se inicia cuando Joseph Drouhin, nacido en Chablis compra en 1880 una casa fundada en 1756 y le da su nombre como negociant. Su hijo Maurice hereda la bodega al final de la primera guerra mundial, en 1918, y adquiere dos de las que serán sus parcelas más conocidas, Clos Vougeot y sobre todo Clos des Mouches el mejor vino de blanco de Beaune.

A su muerte, muy joven, le sustituye su hijo adoptivo Robert que dirigió la maison desde 1957 a 2003. La maison distribuyó entre 1828 y 1964 en exclusiva para Francia y Bélgica el borgoña más famoso y caro, el Domaine de la Romannée Conti. Hace pocos días ha salido en la prensa que de la colección personal de Robert Drouhin, la casa de subastas Sotheby´s en Nueva York ha subastado dos botellas de este grandísimo vino de la añada 1945. La primera se adjudicó a un comprador asiático por la friolera cantidad de 482.490€ y la segunda por 429.637€, los dos vinos más caros de la historia. El récord anterior, era de 201.808€ por una botella de Château Lafite Rotschild de 1869 en una subasta en Hong Kong en el año 2010.

Elaboran unas 90 etiquetas de denominaciones que van desde Chablis, donde poseen 38 ha., a la Côte de Nuits. Tienen parcelas repartidas en Echezeaux, Grands Echezeaux, Clos Vougeot, Bonnes Mares, Clos de Beze, todas Grand Cru y el excelente 1er Cru Chambolle Musigny Les Amureuses. Pero la finca predilecta es la primera propiedad que compraron, Beaunne Clos de Mouches, un viña plantada con las dos variedades, la blanca chardonnay y la tinta pinot noir, algo raro en la Borgoña.

Además en los últimos años han extendido su propiedad al otro lado del Atlántico. Compró unas 40 ha. de tierra, susceptible de ser destinada a viña, en  Willamette Valley, en Oregon. Allí solo han plantado pinot noir y sus resultados son muy satisfactorios. Su Domain Drouhin Laurene pinot noir 2013 (78,90€) es excelente.

Una de las características de los vinos es su crianza en barricas nuevas de Francois Frère para los Grand Cru y los Premier  en barricas a partir segundo año.

El vino que más me gusta es, sin duda, el blanco Clos de Mouches. Un premier cru que en muchos años podría ser un grand cru. Fino, elegante, amplio, sedoso, con cuerpo y con una riqueza de aromas inigualable.

Cada vez que voy a Beaunne, en el centro histórico  lo que más me gusta es  ir a la rue de L’Enfer nun 7, sede social de Drouhin, al lado de les Hospices. Se trata de una edificación del siglo XIII donde se expone una gigantesca prensa manual del siglo XVI que todavía se usa para prensar uva blanca procedente de la viña Clos de Mouches y descender hacia su cueva milenaria de casi un kilómetro de longitud. Es allí, rodeado de grandes botellas, donde la Maison Drouhin te ofrece catar sus mejores vinos.

 Maison Louis Jadot

Maison Louis Jadot nace en 1859. Ya por entonces Louis Henry Denis Jadot ya había adquirido en la población de Beaune uno de sus más famosos viñedos, el Clos des Ursules. Varias generaciones se suceden con la misión de adquirir nuevas viñas y el interés de crear un mercado allende de Francia en especial en Inglaterra y Estados Unidos y fue determinante en este aspecto su encuentro en 1945 con Rudy Kopf fundador de Kobrand Corporacion, actualmente propietarios de la Maison.

En 1954 Andre Gagey entra como adjunto de Louis Auguste Jadot y posteriormente  pasa a ser el director. Fue muy importante la elección de Jacques Lardiere como asistente. Después se contrató al hijo de André, Pierre Henry para entrar en la sociedad. En 1985 Madame Jadot, para asegurar la sostenibilidad de la empresa, la vendió a la sociedad a Rudy Kopf su importador en Estados Unidos. Actualmente el presidente es Pierre Henry Gagey.

La Maison Louis Jadot es una bodega única, elabora 149 referencias, de las que la mayoría son Grand Cru o Premier Grand Cru.

Valga la comparación con Burdeos, para la añada 1996 sin duda la mejor de la década. Robert Parker destacó 102 referencias como las mejores de todo el bordelés incluido Sauternes.

Veamos solo un pequeño resumen: en la zona de Chablis la más septentrional posee 15 viñedos de ellos 5 son Grand Cru, algunos tan conocidos como Les Clos, Les Preuses o Vaudesir. En les Côtes de Nuits, 76 parcelas y de ellas Bonnes Mares, Chambertin Clos de Beze, Chapelle Chambertin Clos de la Roche, Clos Saint Denis, Clos Vougeot, Echezeaux, Grans Echezeaux hasta un total de 13 Grand Cru. La Côte de Beaunne elabora grandes tintos y blancos. Destacan entre los tintos los de Corton, Clos de Roi, Greves, Pougets, todos Grand Cru. Entre los blancos, Bâtard Montrachet, Bienvenue –Bâtard Montrachet, Corton Charlemagne, Chevalier Montrachet, y Montrachet, todos calificados de Grand Cru, en total en la Côte de Beaunne 14 referencias.

El Montrachet es, sin duda, su más glorioso representante. Poquísima producción de unas 30 cajas al año de un vino que en una excelente añada como 2002, posee una nariz expresiva con notas muy minerales de rocas, especias y salvia. En boca es aterciopelado, rico, sin fisuras, elegante, untuoso con sabor a pera, avellana y especias. De larguísimo recorrido. Podría estar en perfectas condiciones 20 años más. En total elabora 32 Grand Cru, de premier Grand Cru más de 60 referencias. No creo que en el mundo pueda existir una bodega que pueda elaborar tal cantidad de grandes vinos. Conocer Louis Jadot es como conocer un mundo aparte.

 

 

Domaine Ramonet

Al sur de la Côte de Beaune, en la Côte d’Or existe la denominación Chassagne Montrachet desde el año 1937. Chassagne Montrachet comparte con Puligny Montrachet los mejores vinos blancos de la Borgoña y también excelentes tintos. Pero sin duda para Chassagne Montrachet sus joyas son el Montrachet Grand Cru, el Batard – Montrachet Grand Cru y el Criots -Bâtard Montrachet.

Domaine Ramonet es un vino mítico no solo en Chassagne Montrachet, en la Côte de Beaunne, sino también internacionalmente. Fundada por Pierre Ramonet en 1926 quien compra su primer terreno en Chassagne Montrachet, el premier cru Les Ruchottes, una parcela que estaba en estado salvaje. Hizo la primera vendimia en 1929. Un giro importante fue cuando el día de la Fiesta de Corpus, apareció en su stand el importador americano Frank Schoonmaker que si bien el primer día no le pareció gustar mucho el vino, a los pocos volvió en un flamante coche americano a comprar 200 cajas para Estados Unidos. Durante el periodo de la segunda guerra mundial el negocio fue difícil, una vez liberadas las trabas para la exportación a América, Ramonet se convirtió en uno de los vinos más deseados y alcanzó alabanzas dignas de una estrella de Hollywood.

Es muy difícil obtener cita para una visita, pero tuve la inmensa suerte de encontrarme a un buen amigo en la Plaza de la Madeleine de Beaune, importador de grandes vinos borgoñeses y que cada año visita Ramonet. Me dijo: “¿Te va bien visitar Ramonet mañana a las 6 de la tarde?”.

Tienen un total de 29 parcelas todas de pequeña dimensión. Su primera adquisición les Grands Ruchottes es una de las más grandes que tiene 1,18 ha., mientras que su parcela de Montrachet tiene una superficie de 0,26 ha. con unos rendimientos medios de 50 hl/ha para los blancos y 40hl/ha para los tintos.

Nos atendieron Jean Claude nieto de Pierre y sus hijas Anne France y Clarisse y catamos todos los vinos de la añada 2017. Todo un lujo.

¿Cuál me gusto más? Difícil pero si tengo que decir 3 me atreveré a decir que el Montrachet enamora por su clase y por su fuerza; Les Ruchottes por su finura,  por su intensa fruta y su perfecta acidez y el Bâtard Montrachet encarna la clase, la garra y la fuerza que le da la uva chardonnay.

Preguntamos si era posible adquirir alguna botella y nos dijeron que lo tenían todo vendido y que aunque era posible en la tienda especializada en Chassagne, no debíamos solicitarla de entrada, sino después de adquirir algunas botellas. Así lo hicimos, cuando consideramos que por nuestra prudencia y bolsillo había llegado el momento, le pedimos si tenía alguna botella del Domain Ramonet. El vendedor nos ofreció tres que adquirimos inmediatamente. Así es la Borgoña.

Mientras salíamos de Chassagne en la emisora de radio del coche se escuchaba el tema musical La Vie en rose, cantada por Lady Gaga en el reciente film,”Ha nacido una estrella”, pues bien en la Borgoña, la vie no es rosa, es del color de sus uvas, blancas y negras.


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