Revista Gastronómica Digital
image

Síguenos en:

  • facebook
  • twitter
  • youtube
  • googleplus

De vinos

China brinda con tinto

Redacción
Redacción 23/3/2012Comentarios

A Charles Ru, un ejecutivo de Pekín que forma parte de la nueva clase media que está emergiendo en China, le encanta el «bai jiu», una especie de orujo destilado del arroz que tiene hasta un 60% de alcohol. Pero, en los últimos tiempos, está dejando de lado el licor de sus amores porque se ha aficionado al vino tinto. «Lo bebo todos los días porque es más suave que el alcohol chino, donde hay muchas copias y falsificaciones que pueden ser peligrosas para la salud», nos explica ante una botella de Chateau Lafite de las bodegas Rothschild, sin duda la marca más conocida en el gigante asiático. Cada mes, se gasta unos 3.000 yuanes (362 euros) en 20 botellas de vino, sobre todo de Francia y Chile porque «son más fáciles de encontrar que los españoles».

Enriquecida al amparo del extraordinario crecimiento económico de China, la nueva clase media y alta que ha proliferado en las grandes ciudades demanda cada vez más productos extranjeros de calidad o, al menos, caros. No es que los gustos se hayan refinado demasiado, ya que aún se sigue mezclando un gran reserva con hielo o Seven Up, pero nada mejor que un Burdeos o un Rioja para epatar a los amigos.

El año pasado, China importó 920 millones de euros en botellas de vinode menos de dos litros. Con más de la mitad de las ventas, a la cabeza se situó Francia (509 millones), seguida de Australia (139), Italia (56), Chile (49) y, en quinto lugar, España (44), que ha multiplicado por cinco sus cifras desde 2009. En términos de volumen, España ocupa el tercer puesto, pero sus ventas se han basado en un tipo de vino barato que, según fuentes del sector, no ayuda a construir una imagen de «marca-país». En los envases de más de dos litros, que reportaron 89 millones de euros, España lidera las importaciones chinas con 26 millones.

Con la región de Asia-Pacífico sumando ya la mitad del consumo de bebidas alcohólicas del planeta, el mercado del vino en China crece a un ritmo anual del 20% gracias sus más de 150 millones de potenciales compradores, según las previsiones de Euromonitor Internacional.

Primero el jamón, luego el vino

«Es un mercado muy dinámico porque el consumo no deja de subir debido a la mejora de la calidad de vida y el proceso de urbanización, que lleva a que el vino gane adeptos por la sofisticación de los gustos», señala Alberto Fernández, socio-director de Bodegas Torres en China. Presente en este país desde 1997, la pionera marca española cuenta ya con siete delegaciones, 250 empleados y 22 puntos de venta que ofrecen 400 vinos de todo el mundo. De los 220 millones de euros que factura el Grupo Torres, 23 proceden de China, donde las ventas han aumentado un 80 por ciento los dos últimos años. «Como las grandes capitales están ya bastante explotadas, el objetivo ahora es penetrar en las ciudades secundarias y terciarias, donde estamos creciendo mucho porque todavía hay poca competencia», desgrana Fernández, quien lleva doce años en China.

Tras su incursión con el jamón 5 Jotas en 2010, el Grupo Osborne también se ha lanzado a vender sus vinos en China desde mediados del año pasado. Como las importaciones se han disparado y el precio del vino español sigue creciendo, Osborne apuesta por uno de los mercados más pujantes para contrarrestar el impacto de la crisis.

«Lo español, como el vino, está de moda. Así lo reflejan los números, pero los vinos franceses e italianos nos llevan una gran ventaja y aún queda mucho por hacer a nivel institucional», asegura Jaime Pastor, responsable del mercado asiático en Osborne, quien cree que «los chinos son curiosos por naturaleza y están descubriendo productos nuevos». Entre ellos destacan el fino de Jerez, que, a su juicio, «es un vino autóctono español que está sorprendiendo a los consumidores chinos».

Tras la reciente promoción de los vinos de Andalucía, la Denominación de Origen de La Rioja acaba de organizar en Hong Kong y Shanghái sendas catas a las que acudieron 60 bodegas que llevaron 240 vinos a degustar. Para compensar el descenso de las ventas en España por las crisis, este Consejo Regulador ha potenciado sus exportaciones, que alcanzaron el año pasado su máximo histórico con 91,92 millones de litros, y puesto sus ojos en China.

Más de un centenar de bodegas riojanas exportan ya al coloso oriental, donde las ventas han pasado de los 256.500 litros de 2008 al medio millón del año pasado. «Potencialmente, es un mercado muy importante, pero los chinos deben aprender aún a disfrutar del vino y no bebérselo rápidamente a base de «gan bei» (brindis) para emborracharse», observa María Pilar Ramírez de la Piscina. De las 700.000 botellas anuales que produce cada año en su bodega familiar, 12.000 se venden ya a un precio de unos 40 euros en los restaurantes de China, el mercado del futuro para los vinos españoles.

Vino «made in China»

Además de consumir vino importado, el 92% del vino que se comercializa en China es nacional porque este gigantesco país tiene sus propios viñedos. En total, se trata de 490.000 hectáreas que suponen el 6% de las viñas mundiales y se reparten entre la bahía de Bohai (Hebei-Tianjin), el noroeste (Ningxia, Gansu y Xinjiang), Shacheng (Shandong), el río Amarillo (Henan, norte de Anhui y Jiangsu) y las nuevas zonas de cultivo en Shaanxi.

Las bodegas chinas, entre 350 y 450 según los registros oficiales, produjeron el año pasado 13 millones de hectolitros, de los cuales más del 90% fueron de tinto y el resto de blanco.

Entre producción nacional e importaciones, cada año se comercializan en China más de 1.482 millones de litros de vino, cuyas ventas ascienden a 93.308 millones de yuanes (11.238 millones de euros). De ellos, 1.102 millones de litros corresponden al tinto, que reporta 70.352 millones de yuanes (8.506 millones de euros), y 324 millones de litros al blanco, que genera 18.644 millones de yuanes (2.254 millones de euros). Marginales, el rosado y el espumoso suman 55 millones de litros y 4.311 millones de yuanes (521 millones de euros).