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De vinos

Jerez afronta con optimismo la vendimia tras el repunte de las ventas – Redacción

Redacción
Redacción 1/9/2010Comentarios

Los vinos de Jerez se encuentran en plena vendimia. En la presente campaña se recogen uvas de 8.800 hectáreas de la Denominación de Origen. Son 500 menos que en la campaña de 2009, cuando se cultivó una superficie de 9.300 hectáreas. Si el año pasado se vendimiaron 73 millones de kilos de uva, las previsiones de César Saldaña, director general de los consejos reguladores del Vino y del Brandy de Jerez, son que, para 2010 se recojan “entre 80 y 90 millones de kilos de uva”.

Esa cifra podría suponer entre 56 y 63 millones de litros de caldos dentro de la calificación de Jerez. “Pero son cifras todavía muy relativas. Es pronto para afinar. La cifra final de la vendimia depende de las últimas semanas de la cosecha, que son básicas y que están a expensas del régimen de vientos que traigan más o menos humedad”, explica Saldaña. En algunas zonas, la vendimia se ha acelerado algo debido al calor.

El año, hidrológicamente ha sido bastante bueno en Cádiz. “Si la media de lluvias ronda los 620 litros por metro cuadrado”, apunta el presidente de los vinos de Jerez, “en los que llevamos de 2010, se han superado los 1.000 litros por metro cuadrado”, continúa Saldaña. “Eso ha sido bueno para el campo, porque la tierra almacena más humedad. Lo malo ha sido que en mayo y junio la lluvia volvió a caer con fuerza y esta vez fue negativa”, reconoce.

Los vinos de Jerez vienen de una época difícil. La crisis ha golpeado los mercados y ha resentido las ventas. En 2009, se registró un descenso de entre el 8% el 9%. “En el primer semestre de 2010, en cambio, hemos notado una reactivación en las ventas. Eso se debe al mejor comportamiento, sobre todo del mercado nacional (más de un 26% del mercado) cuyas ventas han aumentado un 8%. Pero también se ha notado un incremento más moderado de mercados tradicionales como el holandés o el alemán, donde las ventas han subido un 2%”, apunta Saldaña.

Por el contrario, el principal mercado de exportación, el británico, sigue sin recuperarse. “No obstante, confiamos en que, durante la segunda mitad del año mejore”. César Saldaña recuerda que los británicos tienen unos hábitos de consumo muy estacionales y son en los meses venideros cuando suelen realizar el grueso de sus compras.

Otro mercado que esperen que siga una tónica positiva es el del vinagre de Jerez. Se trata de un producto que en los últimos años ha ampliado su fama y su prestigio, pero que en 2009 tampoco pudo escapar de la crisis, “pero sus ventas también se han recuperado en esta primera mitad del año”, avanza Saldaña. De media se produce unos 4 millones de litros al año.

Los bodegueros de Jerez también tienen el ojo puesto en Córdoba, más concretamente en la comarca de Montilla Moriles, cuyos campos están plantados con vides de la variedad Pedro Ximénez. Allí se han vivido en agosto unas lluvias torrenciales como no se conocían. Enrique Garrido, director gerente de la denominación de Origen de Montilla-Moriles, espera que este contratiempo no afecte a la producción final. “Las lluvias más fuertes fueron en zonas concretas. Esperamos que, si se vieron afectadas, su descenso de producción pueda verse compensado con el de otras zonas en las que el agua no afectase tanto”, avanza.

Por tanto, sus previsiones son, por el momento, idénticas a las que se tenían al comenzar la vendimia, a principios de agosto, antes de los aguaceros. Así, se espera recoger unos 50 millones de kilos de uva. Ello supondría entre un 20% y un 30% más de uva que el año pasado, cuando se recogieron casi 40 millones de kilos. Las vides de la denominación de origen Montilla Moriles crecen en 6.200 hectáreas pertenecientes a 3.000. Otras 1.300 hectáreas se cultivan fuera de este consejo regulador. Garrido espera que la campaña genere entre 100.000 y 110.000 jornales.

De dos a tres millones de kilos se reservarán para la producción del vino dulce Pedro Ximénez, que se obtiene tras un proceso de maduración de la uva hasta convertirlo en pasa y que se desarrolla de manera especial en esta zona vinícola de la campiña cordobesa, debido a las condiciones climáticas de la campiña cordobesa, con altas temperaturas por el día y también por la noche, y con poca humedad.