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De vinos

Los vinos de la tramontana

Redacción
Redacción 12/10/2011Comentarios

A Collioure se la conoce por su puerto, las anchoas y la tumba del poeta Antonio Machado. Pero también por el vino y no sólo el Banyuls, ese Rosellón dulce réplica pirenaica del Oporto. Collioure ha destacado últimamente en la foire aux vins del país vecino por sus blancos, dominados por la original garnacha gris, ensamblada con otras uvas locales: macabeo, marsanne y roussanne. Los blancos secos de montaña del viñedo situado en el eje Collioure, Port-Vendres, Banyuls-sur-Mer y Cerbère gozan en estos momentos de la mejor reputación entre los apreciados vinos del Languedoc. No es casual; si tienen la oportunidad no dejen de comprobarlo bebiendo una botella del Domaine de la Tour-Vielle, elaborado por Vincent Cantié y Cristine Campadieu, o del perfumado Coume del Mas, de Philippe Gard. O si quieren algo más evolucionado, Domaine de la Casa Blanca, de 2010, de Hervé Levano, largo, con recuerdos de especias (pimienta blanca) y miel. No se arrepentirán. Los precios, además, no están afortunadamente a la misma altura del contenido de la botella: oscilan entre los 13 y los 15 euros.

Cuando se habla de estos vinos del Rosellón no hay que olvidar los tintos de Andy Cook, también de Banyuls, que reciben el nombre de Tramontane Wines precisamente por el nombre del viento que agita el viñedo.

En cuanto al vino de Banyuls destacan la destreza y el esfuerzo secular por fijar la viña a las fuertes pendientes de su relieve, esculpiéndola en terrazas, llamadas feixes, sujetas a la ladera mediante una original arquitectura de contención. Muretes de piedra y una ingeniosa malla de regueros entrecruzados forman la fortaleza que protege el viñedo contra la acción natural: los temibles embates de la tramontana y las lluvias torrenciales, que se desencadenan a los inicios del otoño y la primavera.

De ahí proviene ese vino intenso y especial que tan bien le pega al chocolate. Un desconocido fuera de Francia si hay que comparar su popularidad con la de otros ilustres licorosos del país vecino o con los moscateles más queridos.

Fuente: Luis M. Alonso, “La Nueva España”.